2. FORMACIÓN DEL PROFESORADO EN COMPETENCIAS TECNOLÓGICAS Y DIGITALES.

En esta segunda subpágina, vamos a centrarnos en las entradas de mayor importancia, sobre la formación docente en las TIC. A lo largo de la lectura de estos blogs, nos podremos dar cuenta de la realidad en la que vivimos, y como desde la propia formación universitaria, no se incide lo suficiente en las competencias tecnológicas y digitales, necesarias para poder educar a las generaciones actuales y venideras. Por lo tanto, a través de esta serie de entradas, pretendo reivindicar la importancia de este tipo de materias, de cara hacia nuestra formación y desempeño profesional, así como el compromiso y la formación continua por parte de los docentes para poder utilizar correctamente los recursos y herramientas tecnológicas que disponemos hoy en día.

Ya que solamente si nos adaptamos, y aceptamos este compromiso, podremos alcanzar la soñada calidad educativa.

 

FORMACIÓN DEL PROFESORADO: DESARROLLO DE COMPETENCIAS TECNOLÓGICAS PARA LA ESCUELA DEL SIGLO XXI

FORMACIÓN DEL PROFESORADO: DESARROLLO DE COMPETENCIAS TECNOLÓGICAS PARA LA ESCUELA DEL SIGLO XXI

La sociedad actual se encuentra inmersa en un proceso de cambio impulsado por los progresos producidos en las tecnologías. El sistema educativo debe estar preparado para hacer frente a esos avances, siendo la formación del profesorado el elemento clave para facilitar la integración curricular de las nuevas tecnologías, tal y como se defiende desde diferentes ámbitos sociales, institucionales, etc.

La formación del profesorado debe ir orientada a innovar, experimentar con las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y reflexionar sobre su uso, favoreciendo el desarrollo y la adquisición de diferentes competencias tecnológicas que le capaciten para utilizar didácticamente las herramientas y aplicaciones procedentes de la Web 2.0, convirtiéndose en un recurso más dentro del aula.

 

La era digital y los nuevos roles docentes

La escuela del s. XXI se caracteriza por su capacidad para absorber las novedades tecnológicas de la era digital en la que se integra, con objeto de optimizar el proceso de enseñanza aprendizaje.

Las dotaciones tecnológicas que se están haciendo a nivel institucional pretenden que la escuela incorpore los avances de hoy. Las pizarras digitales y los materiales multimedia interactivos constituyen una fuente de recursos didácticos que dotan de un componente motivacional añadido a las actividades escolares. Las nuevas herramientas, tales como las tablets, mejoran el aprendizaje y favorecen la realización de actividades cooperativas a partir del uso de instrumentos como las wikis, los blogs… junto a la implementación de metodologías colaborativas como las webquest permitiendo desarrollar numerosas habilidades cognitivas, así como la adquisición de las competencias digitales básicas (Del Moral, 2009).

Parece cierto que con todo ello, el rol que ha de desempeñar el maestro se visto modificado considerablemente, adquiriendo un papel más dinámico en tanto facilitador de los aprendizajes, y no por tanto de mero transmisor de contenidos.

Salinas (1998) establece tres nuevos roles que el profesorado ha de asumir con la integración de las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza-aprendizaje que deben contribuir a:

  1. Guiar a los estudiantes en el uso de los medios.
  2. Potenciar en ellos  una actitud más activa y comprometida con su propio aprendizaje.
  3. Gestionar los recursos tecnológicos y entornos de aprendizaje para facilitar su adecuada incorporación en la acción formativa.

 

El nuevo perfil del profesorado está condicionado por la adecuada integración de los procesos formativos. De ahí que su cualificación y actualización permanente orientada al uso y manejo de las TIC y su aplicación en el ámbito educativo sea una de las piedras angulares.

 

La formación del profesorado y las  TIC

Las propuestas formativas del profesorado deben ir orientadas no solo a cualificarle para que sea capaz de utilizar los nuevos recursos tecnológicos, sino también a ofrecerle pautas didáctico-metodológicas que posibiliten el desarrollo de novedosas experiencias de aprendizaje mediadas por las TIC. En este sentido, Blázquez (1994) delimita algunos de los objetivos básicos que deben abordarse a la hora de llevar a cabo los diferentes planes  formativos del profesorado en nuevas tecnologías:

-   Análisis y estudio de las TIC.

-   Investigar sobre las TIC y con las TIC.

-   Integración de las TIC en la enseñanza.

 

Según Román y Romero (2007), la formación del profesorado debe estar orientada a facilitar y promover la integración de las TIC en el ámbito educativo, para ello debe atender tres principios básicos:

  1. Debe ser una formación continua en la que se relacione la teoría con la práctica.
  2. Debe integrarse en los procesos de cambio, innovación y desarrollo curricular.
  3. Debe estar integrada en la vida del aula como un medio más para facilitar el aprendizaje.

Desde esta perspectiva, la formación del profesorado en TIC se tendrá que desarrollar en dos momentos: primeramente, como parte de su formación inicial como profesor y, posteriormente, a través de la formación permanente o continua para garantizar su actuación.

 

Desarrollo de competencias tecnológicas

No cabe duda los últimos cambios que se han ido generando en la sociedad y los avances tecnológicos producidos con la web 2.0 han provocado cambios sustanciales en las funciones y en los roles asumidos por el nuevo docente. Por su parte, el perfil del nuevo estudiante procedente de un mundo digital que demanda nuevas y diferentes acciones formativas apoyadas en el uso de las tecnologías web 2.0, y consecuentemente, ello exige cambios en el perfil del docente y en su acción formativa, dando lugar a la figura que se ha venido a denominar profesor 2.0.

En este sentido, y con objeto de delinear esa nueva figura, el profesor 2.0, que entra a formar parte del escenario educativo, se precisa favorecer la adquisición y el desarrollo de determinadas competencias, fundamentalmente de orden tecnológico, para que sea capaz de hacer frente a las nuevas situaciones de aprendizaje que se generan con la continuación de las nuevas tecnologías y las herramientas de la web 2.0.

Ante este nuevo panorama educativo cuajado de recursos innovadores, se precisa que los docentes adquieran y consoliden determinadas competencias profesionales, de marcado carácter tecnológico para superar la cultura de aula como espacio formativo único, y posibilitar que el proceso de enseñanza aprendizaje deje de estar confinado a las paredes de un aula, para ser una actividad presente en todas las actividades sociales, mediante la utilización de las nuevas tecnologías 2.0.

Por otra parte, las Normas UNESCO sobre Competencias en TIC para Docentes (2008) explicitan las competencias y capacidades necesarias que los docentes han de poseer para propiciar la correcta utilización e integración de las nuevas tecnologías en la escuela. Haciendo hincapié en la necesidad de que éstos sean componentes para utilizar las TIC; hábiles buscadores y gestores de la información; profesionales capaces de tomar decisiones creativas y eficaces; y, buenos comunicadores y oportunos colaboradores.

 

El proyecto Escuela 2.0

Este proyecto tiene una duración de cuatro años, a lo largo de los cuales se llevará a cabo un plan de formación del profesorado orientado a la utilización e implantación de los nuevos instrumentos tecnológicos, a la creación de nuevos recursos digitales, y al fomento y divulgación de buenas prácticas docentes, etc. Además de incrementar el equipamiento de las aulas, con la novedad de la concesión de un ordenador portátil a cada estudiante para facilitar el desarrollo del proyecto.

Actualmente, a nivel institucional se ha hecho una apuesta considerable al incorporar masivamente y de forma sistematizada los recursos digitales (pizarras digitales, tablets, portátiles…) en las escuelas mediante el Proyecto Escuela 2.0 para favorecer la utilización didáctica de las herramientas de la Web 2.0.

 

Conclusiones

Es incuestionable que la sociedad actual exige a los docentes una actualización constante y permanente para enseñar y formar a los alumnos, no sólo apoyándose en el uso de todas las herramientas y recursos a su alcance, especialmente en las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, si no debe fomentar entre sus estudiantes el uso de las mismas ofreciéndoles experiencias didácticas enriquecedoras y motivadoras, que favorezcan así una mayor comprensión e involucración en dicha materia o tarea , intentando alcanzar los objetivos y metas para los que fueron creados. Es decir, facilitar y conseguir un mejor proceso de enseñanza-aprendizaje y una educación de calidad, acorde con los nuevos tiempos y a las demandas de la sociedad actual.

 

Bibliografía:

Formación del profesorado: desarrollo de competencias tecnológicas para la escuela del siglo XXI. Revista Miscelánea de Investigación. 2010. Nº 23

- María Esther del Moral Pérez

- Lourdes Villalustre Martínez

 

 

 

LAS COMPETENCIAS TECNOLÓGINAS EN LAS CARRERAS DE EDUCACIÓN

LAS COMPETENCIAS  TECNOLÓGINAS EN LAS CARRERAS DE EDUCACIÓN

 

Algunas competencias genéricas están vinculadas al uso de las TIC. Pero las competencias tecnológicas que posea el futuro profesorado de Educación Infantil y Primaria han de ser atender y potenciar la integración curricular de las TIC, entendida ésta integración como el uso cotidiano y normalizado, ético, legal, responsable y no discriminatorio de las tecnologías de la información en todo los niveles educativos, formales y no formales.

Teniendo en cuenta la distinción entre competencias técnicas (saber), metodológicas (saber hacer) y sociales (saber ser), en el caso de los maestros, las competencias metodológicas docentes (“saber hacer”) comunes a todos, según el estudio de la Agencia Nacional de Evaluación de Calidad y Acreditación (Gallego, 2005) son las siguientes:

 

-   Sólida formación científico-cultural y tecnológica.

-  Capacidad para analizar y cuestionar las aplicaciones de las TIC en educación producidas en la investigación, así como las propuestas por la administración educativa.

-  Capacidad para utilizar e incorporar adecuadamente en las actividades de enseñanza-aprendizaje las tecnologías de la información y la comunicación.

-   Capacidad para preparar, seleccionar o construir materiales didácticos y utilizarlos en marcos específicos de las distintas disciplinas.

-   Participar en proyectos de investigación relacionados con la enseñanza y el aprendizaje, introduciendo propuestas de innovación destinadas a la mejora de la calidad educativa.

 

La capacidad para utilizar e incorporar adecuadamente las TIC en actividades de enseñanza-aprendizaje es una competencia genérica, común y transversal, dentro de la tipología del saber hacer. Es fundamental en cualquier plan de formación de docentes, aunque, según estudios del Grupo FORCE de investigación, es una de las 12 competencias que el alumnado de Magisterio, independientemente de la especialidad que cursen, reconoce como no adquirida (Pérez, 2008).

Por otro lado, el diseño e implementación de programas de capacitación docente que utilicen las TIC efectivamente es un elemento clave para la mejora de la formación y para lograr reformas educativas profundas y de amplio alcance.

En esta línea, el proyecto de “Estándares UNESCO de Competencias en TIC para Docentes” (ECD-TIC) apunta a mejorar la práctica del profesorado en todas las áreas de su desempeño profesional combinando las competencias en TIC con innovaciones en la pedagogía. Su estructura comprende tres enfoques complementarios que vinculan las políticas educativas al desarrollo económico:

  • Incrementar la comprensión tecnológica de estudiantes, ciudadanos y fuerza laboral mediante la integración de competencias en TIC en los planes de estudios-currículos- (enfoque de nociones básicas de TIC).
  • Acrecentar la capacidad de estudiantes, ciudadanos y fuerza laboral para utilizar conocimientos con el fin de adicionar valor a la sociedad y a la economía, aplicando dichos conocimientos para resolver problemas complejos y reales (enfoque de profundización del conocimiento).
  • Aumentar la capacidad de estudiantes, ciudadanos y fuerza laboral para innovar, producir nuevo conocimiento y sacar provecho de éste (enfoque de generación de conocimiento).

 

Más concretamente, Quintana (2000) propuso una serie de competencias tecnológicas del profesorado a adquirir por cualquier docente durante su periodo de formación:

Competencias instrumentales:

  • Conocimiento y utilización de los equipos informáticos estándar.
  • Conocimiento y uso funcional y creativo de los programas informáticos instrumentales estándar y de páginas web de referencia.
  • Conocimiento y uso funcional y creativo de los programas informáticos estándar para la educación y páginas web de referencia.
  • De tratamiento de la información: búsqueda, adquisición y procesamiento.

 

Competencias cognitivas:

  • Aplicación de criterios de uso de las tecnologías de la información.
  • Actitudes de reflexión sobre los usos de los medios en el aprendizaje y en la educación en general, y sobre la propia actividad como maestros y maestras.
  • De tratamiento de la información: análisis, interpretación, uso y comunicación.

 

 Competencias profesionales:

  • Uso de los programas informáticos y aplicaciones online en la preparación de las clases, el seguimiento y la evaluación del alumnado, la gestión académica, su formación permanente, la participación en proyectos con otros maestros/as y o escuelas.


Competencias didáctico-metodológicas:

  • Evaluación y selección de los programas informáticos y aplicaciones en soporte magnético u online.
  • Creación de unidades de programación y actividades de aprendizaje que incorporen el uso de las tecnologías de la información.
  • Integración de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje cotidianos del aula.
  • Utilización de las tecnologías de la información para facilitar la comunicación, la expresión y el acceso al currículo de todo el alumnado, y atender su diversidad.

 

Por lo tanto, a modo de resumen estas son las diferentes competencias que los alumnos de los diferentes Magisterios, deberían alcanzar y trabajar a lo largo de la carrera, para poder llevarlos a la práctica una vez que ejerzan como futuros profesores, y poder alcanzar así, una educación de calidad adaptada a los nuevos tiempos, apoyándose en las TIC de una forma coherente, motivadora y satisfactoria.

Por último, me gustaría destacar, que yo en mi anterior etapa como estudiante de Magisterio de Primaria, tuve un recorrido corto y superficial por las TIC y sus competencias, por lo que me sentía poco preparado en cuanto a esta modalidad y apoyo educativo a la hora de ejercer. Mientras que a lo largo de los estudios de pedagogía, si que he tenido estos contenidos mucho más presentes y de una forma más cercana.

 

Bibliografía:

Competencias digitales en la formación del futuro docente

- Mª Jesús Gallego Arrufat

- Vanesa Gámiz Sanchéz

- Elba Gutierrez Santiuste

Universidad de Granada

 

 

COMPETENCIAS DIGITALES EN LA FORMACIÓN DEL FUTURO DOCENTE

COMPETENCIAS DIGITALES EN LA FORMACIÓN DEL FUTURO DOCENTE

 

Continuando con la línea de las dos últimas entradas, realizaremos una compilación de las diferentes competencias digitales que los futuros docentes deben alcanzar a lo largo de su formación, para poderlas trasladar en un futuro a la práctica.

Para ello, nos centraremos en la Declaración de la Junta Directiva de RUTE (Red Universitaria de Tecnología Educativa), de 31 de marzo de 2008, sobre la formación y desarrollo de las competencias de los futuros profesores para el uso pedagógico de las TIC, apunta que la formación del profesorado en competencias relacionadas con las tecnologías de la información y comunicación en contextos educativos es una necesidad formativa fundamental y relevante del siglo XXI.

En consecuencia, un modelo de formación integral de los futuros profesores en relación con las TIC debiera abarcar el desarrollo de los siguientes ámbitos de competencias:

a)  Competencias instrumentales informáticas.

b)  Competencias para el uso didáctico de la tecnología.

c)  Competencias para la docencia virtual.

d)  Competencias socioculturales.

e)  Competencias comunicacionales a través de TIC.

 

Por tanto, la formación del profesorado debe ir encaminada a favorecer la adquisición y consolidación de las competencias tecnológicas necesarias para lograr una idónea integración curricular de la TIC, con fin de optimizar los aprendizajes de los estudiantes y de alcanzar una mejora cualitativa en las estrategias de enseñanza. Dichas competencias, en síntesis, pueden enunciarse del siguiente modo:

- Competencias relativas al Saber (conocimientos):

  • Saber dónde, cuándo y cómo utilizar las nuevas tecnologías en el aula.
  • Conocer los fundamentos y características de las diferentes herramientas tecnológicas para la formulación tanto de actividades individuales como grupales y colaborativas.
  • Adquirir los conocimientos técnicos necesarios sobre recursos y herramientas web para favorecer el aprendizaje mediante las estrategias didácticas oportunas.

 

- Competencias relativas al Saber hacer (Destrezas):

  • Utilizar en el aula diferentes aplicaciones y herramientas específicas de manera flexible y adecuada a cada situación de aprendizaje.
  • Emplear todos los recursos de la red para favorecer entre los estudiantes la colaboración, el acceso y gestión de la información.
  • Crear y diseñar materiales didácticos y entornos de aprendizaje flexibles mediante la utilización de aplicaciones y recursos informáticos que faciliten el proceso de adquisición de nuevos aprendizajes por parte de los estudiantes.

 

- Competencias relativas al Saber ser (Actitudes):

  • Propiciar que los estudiantes apliquen las competencias tecnológicas aprendidas fuera del aula, convirtiendo las tecnologías en un elemento más que forme parte de su vida cotidiana.
  • Actualizarse permanentemente, integrando adecuada y creativamente los nuevos recursos, herramientas y metodologías innovadoras en el aula.
  • Inquietud para experimentar, innovar y aprender con las TIC. Y por adaptarse y formarse permanentemente para atender a las necesidades de una sociedad en constante evolución.

 

Con todo, la formación del profesorado del s.XXI debe ir orientada tanto a la formación instrumental, en cuanto al uso y manejo de las herramientas tecnológicas procedentes de la web 2.0; como a la capacitación pedagógica y didáctica necesaria para emplear e integrar estos recurso en los procesos de enseñanza-aprendizaje (Antón y Zubillaga. 2005).

Por último, y para concluir, me gustaría destacar, que la formación del profesorado debe fundamentarse sobre una de las competencias básicas, la “capacidad de aprender a lo largo de toda la vida”.

 

Bibliografía:

MAGISTER. Revista Miscelánea de Investigación. 2010. Nº 23

 

 

Futuros maestros: ¿analógicos o digitales?

Futuros maestros: ¿analógicos o digitales?

 

Hace unos días,  cuando me disponía a buscar información sobre la formación de los futuros profesores en las nuevas tecnologías a lo largo de sus carreras universitarias, me encontré con un artículo en  EL PAIS,  que consideré muy interesante, este, está escrito por Elena Sevillano, con fecha del 1 de Diciembre de 2008.

Este artículo, ya tiene algunos años, pero este dato también me alegró, ya que su publicación, coincidió más o menos cuando yo estaba cursando Magisterio de Educación Primaria. De ahí que me sienta bastante identificado con el contenido que se narra en dicho artículo.

 En esta publicación se intenta plasmar las opiniones de diferentes alumnos y expertos, que se quejan de la escasa formación en nuevas tecnologías impartidas por las diferentes universidades españolas, así como la escasa relevancia que se le otorgan a las TIC en sus currículos.

 

ELENA SEVILLANO, 1 de Diciembre de 2008

Constantemente se habla del poder de las nuevas tecnologías y de la necesidad de aplicarlas a la educación. Hace un año, un informe oficial decía que la tecnología estaba llegando a las aulas, pero que, en general, no se está usando. La principal razón que se aducía era la falta de formación de los profesores en el uso de éstas, ya no tan nuevas, herramientas. Pero el informe hablaba de los profesores que ya están ejerciendo, ¿qué pasa con los futuros docentes? ¿Se está arreglando esta disfunción en las universidades? Parece que no.

La formación específica en Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) que recibe un diplomado en Magisterio se reduce a una materia troncal cuatrimestral que se llama Nuevas Tecnologías aplicadas a la educación y se da en toda España, en 1º, 2º o 3º, dependiendo de la facultad; representa unas 45 horas lectivas, unos 4,5 créditos de los más de 200 de la titulación. Insuficiente según los decanos, expertos y alumnos consultados. "Las nuevas tecnologías son una anécdota en los actuales planes de estudio; tenemos una asignatura que araña la superficie mientras que el resto se imparte de manera bastante tradicional", opina Jordi Adell, docente y director del Centro de Educación y Nuevas Tecnologías de la Universidad Jaume I de Castellón.

"Dentro de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación enseñamos conceptos teóricos y didáctica de las TIC: procesamiento de imagen y texto, presentaciones por ordenador, el programa Click, bases de datos, Internet y web 2.0. Harían falta más créditos para una alfabetización digital", incide Javier Sarsa, profesor de la materia y vicedecano de nuevas titulaciones de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza. Más aún cuando de lo que se trata es de "enseñar a futuros maestros de chicos que manejan las tecnologías mejor que nosotros", tercia Isidro Moreno, docente TIC de Magisterio de la Universidad Complutense de Madrid. "No está previsto que ganen peso con Bolonia; una lástima, porque son una potentísima herramienta pedagógica".

El caso es que la administración educativa reconoce y da importancia a las TIC. "En el currículo de primaria y de ESO se establecen ocho competencias básicas, y una de ellas es el tratamiento de la información y competencia digital", señala Adell. Pero ese aspecto "se desintegra" en la formación de los maestros que habrán de dotar de esas competencias. "Es esquizofrénico", dice. ¿Y en el futuro? "Con suerte, nos quedaremos como ahora", añade.

El curso que viene, Magisterio se convertirá en un grado de cuatro años en un buen número de facultades. Los decretos ministeriales que regulan los nuevos títulos apuntan como objetivo la formación en nuevas tecnologías, pero en su desarrollo el capítulo desaparece, y tampoco hay instrucciones específicas al respecto, lo que deja la mayor o menor apuesta por las TIC a discreción de cada universidad.

"Al final va a depender de la correlación de fuerzas en cada facultad: donde sus defensores sean fuertes, tendrán más peso; donde no, perderán", augura Manuel Area, docente de tecnología educativa en la Universidad de La Laguna, donde las TIC rebajarán peso si se aprueba la actual propuesta. Mientras, la de Barcelona tendrá una mención en tecnología: una especialización o itinerario que podrán seguir aquellos alumnos interesados en este campo, según informa Ángeles Ruiz, vicedecana de Estudiantes de su Facultad de Formación del Profesorado. No ha sido posible conocer los planes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla; su decano declinó el ofrecimiento de participar en este reportaje argumentando tener mucho trabajo. Area preside la Red Universitaria de Tecnología Educativa (RUTE), que destaca la importancia de esta formación para afrontar los retos de la escuela del futuro (tal y como apunta la Unesco) y pide la incorporación de, al menos, una asignatura obligatoria y común en todas las titulaciones denominada Tecnologías de la Información y Comunicación en la Educación. Si no hay cambios, la Universidad de Santiago de Compostela tendrá algo de nuevas tecnologías en la especialidad de Infantil y nada como materia específica en la de primaria, donde las TIC serán una transversal presente en cada asignatura. "No estoy de acuerdo con que las TIC hayan perdido peso", sostiene Javier Paricio, adjunto al rector para Innovación Docente en Zaragoza. "Otra cosa es que tanto el Ministerio como la ANECA [agencia encargada de asegurar la calidad de los planes de estudio] las consideran ligadas al resto de asignaturas, no tanto como asignatura independiente. Las tecnologías como herramienta de reflexión son de un valor tremendo, pero creo que es un error pensar que tienen valor y suponen una mejora por sí mismas", dice. Los grados de Magisterio de esta universidad tendrán una asignatura TIC con un número de créditos similar al de la actual troncal; no habrá mención en nuevas tecnologías y sí una apuesta por "integrarlas en las didácticas específicas, en el diseño de las actividades de aprendizaje, en las metodologías docentes". Para enseñar mejor matemáticas, música, lengua, historia.

Isabel Cantón, catedrática de la Universidad de León, cree que este argumento parte de una premisa cuestionable: que todos los profesores dominan la tecnología. "Hay quien nunca usa el Power point por falta de formación o de interés". Por eso defiende su enseñanza. "No hay tecnofilia pero tampoco tecnofobia, al menos confesada. Los docentes reclaman apoyos, formación y tiempo para usar más las TIC". En los grados de maestro de León también perderán terreno.

La Universidad de Salamanca acoge cursos sobre nuevas tecnologías dirigidos a docentes, alumnos o foráneos. Han de pagarlos de su bolsillo y hacerlos al margen de su horario laboral o lectivo. Aun así, suelen llenarse. "Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación es muy teórica y dura un cuatrimestre", dice Lourdes Pérez, una de sus responsables.

También es escasa la presencia de diplomados en Magisterio en las TIC en Educación, un posgrado oficial de la Universidad de Salamanca. Su director, Ángel García del Dujo, tiene la sensación de que el nivel en TIC de las titulaciones relacionadas con la enseñanza "no es alto". El nivel en cuanto a su uso profesional, se entiende, porque los universitarios manejan Internet, los chat, messenger, etcétera, pero relacionados con su ocio. "Me preocupa no sólo el sentido instrumental de estas tecnologías, sino la parte pedagógica", diferencia este docente: "Es pasar de ver las tecnologías como simples instrumentos a verlas como formas de generar espacios de acción educativa". Éste segundo aspecto, dice, "es nulo" en la formación de los futuros maestros y profesores de secundaria, y cree que no hay motivos para pensar que la adaptación a Bolonia mejorará la situación. "Preocupa la lentitud de la administración educativa, incluida la Universidad; el salto a la segunda fase no se está dando, no hay más que entrar en los portales universitarios y ver cómo se utilizan como canales de información y de gestión de la información, nada más". En esto es taxativo: "Mientras no se inyecte en el uso de esta tecnología el componente social, colaborativo, cooperativo, se está infrautilizando".

 

 JUAN J. SÁNCHEZ (22 AÑOS) "No me han formado en tecnologías"

"Tendría que haber una materia obligatoria específica en el nuevo plan de estudios, ya que me parece fundamental formar a los alumnos de Magisterio en un tratamiento crítico de la información; es imposible ignorar la importancia de las redes sociales, sobre todo en la ESO; nuestros alumnos las utilizarán y sabremos más de ellos y de su vida fuera del aula si nosotros también las usamos. No me considero formado en TIC en la Universidad pero he tratado de formarme yo, de forma autodidacta. Tampoco veo el ejemplo en mi campus: las nuevas tecnologías se resumen a PowerPoint [un programa para proyectar imágenes], que sustituyen al encerado, papeleo que puedes hacer a través de Internet y poco más. Los medios técnicos tampoco nos permiten llevarnos a clase el ordenador portátil para dejar ya los apuntes y los folios". Juan Jesús Sánchez estudia 2º de Magisterio de Primaria en la Universidad de Santiago de Compostela.

 

SANDRA DÍAZ (DE 33) "El profesor no puede vivir desfasado"

Sandra Díaz (de 33 años) hizo Logopedia y ahora cursa 3º de Magisterio de Educación Infantil en la Universidad de La Laguna (Tenerife): "Los dos primeros años no di nada de nuevas tecnologías; ahora, en 3º, tengo una asignatura troncal y estoy cursando una optativa que se llama informática aplicada a la educación. La he elegido porque creo que un maestro no puede vivir desfasado y de espaldas a una realidad que está en la sociedad y que, aunque ha tardado, ha llegado también a los colegios. Las tecnologías están presentes en el hogar de nuestros alumnos, así que me parecen una buena manera de estar en contacto con las familias. En clase estoy conociendo y aprendiendo a aplicar un software educativo que funciona en muchos centros. Lo utilizamos, por ejemplo, para hacer actividades de matemáticas en infantil".

 

ALEIX ROIG (DE 29) "Ya no hay brecha digital con el alumno"

Aleix Roig está en 2º de Magisterio de Educación Física en la Universidad de Barcelona: "Una asignatura troncal sirve para situarnos. Además, trabajamos en el campus virtual: nos descargamos actividades y apuntes, tenemos foros y debates que podemos seguir desde casa... Creo que más que salir de la Universidad con mucho conocimiento técnico, que enseguida queda desfasado, lo importante es tener un planteamiento abierto y receptivo, haber reflexionado sobre aplicaciones en didáctica y pedagogía, y haber desarrollado una mentalidad crítica. Y saber que en esto te tienes que estar actualizando. Creo que la clave está en la formación continua. Los que ahora estudiamos magisterio compartimos con nuestros alumnos una misma realidad, ya no hay brecha digital: nos movemos por el messenger,el facebook, youtube. Pero no lo veo como un fin, sino como un medio de comunicación, como antes era el canal escrito, y un nuevo espacio de relación que hay que aprovechar para formar".

 

IÑAKI REYES (DE 21) "Tendré que tirar con lo poco que sepa"

"En la asignatura de nuevas tecnologías haremos anuncios de televisión, páginas web, powerpoint y algo de programación para diseñar juegos para niños. Pero es imposible que salgamos bien formados con una sola asignatura en un cuatrimestre", dice Iñaki Reyes, alumno de 3º de Magisterio en Educación Física en la Complutense. "Circulan tecnologías novísimas cada vez al alcance de más personas mientras que nosotros trabajamos con unos proyectores desfasados que, fuera de aquí, ya nadie usa. Tendré que tirar con lo poco que sepa porque quiero utilizar las TIC en mi labor docente, es lo que hay en la sociedad y soy de los que piensan que una imagen vale más que mil palabras".

 

NOELIA FORTUÑO (DE 21) "Una única asignatura en toda la carrera"

Noelia Fortuño acaba de terminar Magisterio y está cursando 1º de Psicopedagogía en la Universidad de Zaragoza. "Una única asignatura cuatrimestral en toda la carrera significa mucha materia en poco tiempo, desborda; me ha despertado la inquietud pero no ha colmado mis expectativas ni mi necesidad de conocimientos en este terreno. Necesito que me expliquen qué instrumentos puedo utilizar, y para qué, porque no todo vale: no se trata de meter el tablet PC y el ordenador en la clase y ya está, tienen que servir para algo, tener una aplicación, si no, es mejor no meterlos. Mi experiencia me dice que el tablet PC, por ejemplo, es una buena herramienta para hacer esquemas, como refuerzo de los conocimientos adquiridos al terminar una lección, como un sustituto de un examen; los blogs y las wikis me parecen una buena manera de comunicarse".

 

Conclusión:

Después de haber leído este artículo donde se plasma la opinión de diferentes alumnos de Magisterio y de diversos expertos en educación, nos podemos dar cuenta que desde las diferentes Universidades españolas, se les concede poca importancia a las TIC, así como a su integración en el curriculum y plan de estudios de las diferentes titulaciones de maestros. Es decir, como habéis podido leer, en la mayoría de los casos solo se da una materia cuatrimestral, con un valor de 4,5 créditos en comparación con los más de 200 créditos que tienen estas titulaciones. Ya que si como alumno siente la necesidad de formarte en esta competencia tendrás que recurrir a materias de carácter de libre elección o a cursos o talleres por tu propia cuenta.

Después con el paso de los años, estas titulaciones al igual que el resto se adaptaron al espacio europeo, donde se suponía que todo iba a ser mejor ya que nos estaríamos adaptando a la gran y moderna Europa, pero para sorpresa de todos esto no fue así, por lo que seguimos con el mismo panorama.

Después no nos podemos extrañar de los resultados obtenidos en diferentes estudios realizados, ya que si desde la propia administración no se lucha por mejorar estos déficits, España seguirá produciendo docentes con contenidos mínimos sobre las TIC, su utilización, su manejo y su contextualización.

Yo como diplomado en Maestro de Educación Primaria, me siento muy identificado con esta triste realidad, y desde aquí me gustaría reivindicar que si los nuevos maestros utilizamos y nos apoyamos en estos recursos digitales es en un 90% por voluntad propia y por un aprendizaje autónomo, mientras que tan solo un 10% por lo inculcado y aprendido desde las facultades españolas.

Con esto quiero destacar que si que queda muy bien decir que estamos en el siglo XXI, en la sociedad de la información, que educamos desde las TIC, que tenemos proyectores, x ordenadores por alumnos, pizarras digítales… pero en la realidad sabemos que no es así, y que en la mayoría de centros están cogiendo polvo y su uso no es el adecuado, ya que solo son unos valientes, los que saben utilizarlos correctamente y potencian su uso con el alumnado.

Así que la culpa no solo es de los docentes, como se induce muchas veces, sino que gran parte de culpa la tiene la administración que es consciente de esa realidad y aparta la mirada hacia otro lado.

 

Webgrafía:

http://elpais.com/diario/2008/12/01/educacion/1228086001_850215.html