B. Comenzamos. Breve introducción.

 

Ha llegado el momento de concluír. No sin cierta e inevitable carga melancólica, procuraré en este texto plasmar todo aquello que ha sido significativo para mí desde que empecé mi portafolios electrónico. Allá voy.

Ha sido, sin duda, una nueva experiencia de aprendizaje. Algo innovador. Nunca, en mis 22 años como estudiante había tenido la posibilidad de cursar una materia en la que la metodología didáctica llevase este camino. Por ello, desde el primer día de clase, y supongo que debido a lo novedoso del asunto, la atracción y los alicientes eran varios. Una asignatura distinta. Por fin!

Por todo ello, ha sido, primeramente y sin niguna duda, una experiencia renovadora y regeneracionista. Dos adjetivos tan tristemente olvidados en la pedagogía de hoy. El entorno y el contexto en el que iba a surgir el proceso de enseñanza-aprendizaje distaba de lo convencional. La profesora, bajo el paradigma que ya todos conocemos (sí, el conectivista), iba a fomentar un proceso de aprendizaje fuera de lo común. Y no para ello tuvo que exigir grandiosas cuantías de dinero al ministerio de educación. Este último aspecto debe tenerse muy en cuenta: en educación hace falta dinero (obviamente) pero lo que más hace falta son cerebros que sepan cómo utilizar el dinero, por poco que sea. Y así se hizo. Una red social sería el soporte-matriz. 

Conectivismo ( vídeo )

La profesora Adriana ha apostado por un rol de guía más que de autoridad intelectual en el aula. Así, las sesiones consistían en ofrecernos todo tipo de información y recursos para con los que después fuesemos nosotros quienes de saber aprovecharlos en nuestro ejercicio de metacognición que ella nos exigía. Pensar y reflexionar, nada de reproducir.  Es de reconocer esta apuesta por un aprendizaje que no hace sino, potenciar el trabajo autónomo y emancipador del alumno. El hecho de que en la materia no exisitiese examen da cuenta de ello.