4.3...ser tu guerra todas las noches...

Es una tontería intentar convencer de que una pareja sólo se sustenta en momentos buenos, es más soy de la férrea convicción de que los momentos de conflicto, enfermedad, debilidad, y o consecuencias derivadas de momento de estrés son oportunidades para detectar lo que falla, mostrar que estamos ahí en todo momento, proporcionar la ayuda/ánimos/apoyo necesario.

En los últimos años he necesitado muchas veces la presencia de alguien a mi lado y nunca me ha fallado, por eso hoy en día en cuanto noto que algo va mal, lo busco ahí, cerca de mi...Así es como debemos actuar en nuestra profesión y lo que debemos tratar de conseguir.

Algunos "momentos de guerra" en este proceso han sido:

Asesoramiento y medios de comunicación

Si algo está haciendo especial daño a nuestra profesión, además de cuestiones heredadas por la historia profesional (véase el típico chiste del orientador pakistaní), son las noticias vertidas por los mass-media, en especial en estos últimos meses.                                          

 Un ejemplo de estas informaciones es la aquí adjuntada, puesto que es la que ha suscitado esta reflexión al ser tratada en el primer programa de la nueva temporada de "Diario de..." programa famoso de Mediaset.

image Es evidente que informaciones como esta surgen de todos los estratos políticos de nuestro país, ya bien sea en gobiernos centrales, autonómicos o regionales, pero considero que llamar asesores a estas personas que ocupan un puesto de trabajo concedido a dedo es dotarles a ellos de una descripción que no merecen y, por otra parte, enviarles un regalo envenenado a toda aquella persona (sea del sector que sea) que ha estudiado y centrado sus esfuerzos en ser un buen profesional, un profesional competente, y que su profesión se vea pisoteada de tal forma.

Al fin y al cabo lo que conllevan estas informaciones es a que la gente crea que la denominación "asesor" es únicamente por otorgarle un nombre/puesto a dicha gente y que en realidad los asesores no hacen nada. Considero pues necesario protestar ante tal vulneración de la reputación de muchísimos profesionales españoles que han desarrollado su labor y su conocimiento para mejorar las cosas en este país y cuyos puestos están siendo cubiertos por otras personas que no tienen la posibilidad de acometer tal labor pero que sí "son personas de confianza" y que van a tener la boca cerrada y el bolsillo lleno.

Son situaciones que deben ser criticadas y recriminadas pero no vulnerando la visión de la población, es necesario que sepan que los asesores son muy importantes para en cada campo hacer las cosas bien (los políticos no son dioses con conocimiento extenso), cúal es su trabajo y como lo realizan o debieran realizarlo. Es decir, es necesario exponerles QUE ES UN ASESOR, para que entiendan que no es un asesor en vez de denominar asesores a personas que no lo son.

 

  



Malestar docente o síndrome burnout

Siguiendo con la temática de las interacciones en el centro, es necesario hacer un alto para analizar un importante fenómeno que podemos observar cada vez más en nuestros centros, especialmente con “la que está cayendo en estos tiempos de crisis” y con el que, probablemente, tendremos que lidiar tanto como docentes como asesores (teniendo especial importancia la labor de los últimos).

Este fenómeno es conocido como malestar docente o bien síndrome “burnout”, concepto que surge a partir de los estudios del estrés de Freudenberger en 1974 aunque no será hasta los años 80 cuando se produzca un aumento considerable de las investigaciones sobre el mismo, siendo aceptado por la comunidad científica desde la conceptualización establecida por Maslach. Este lo define como una respuesta de estrés crónico formada por tres factores fundamentales:

  Factores burnout

  • El cansancio emocional es un componente de estrés que implica una incapacidad para obtener de uno mismo los suficientes recursos emocionales necesarios para afrontar el trabajo.
  • La despersonalización es un componente asociado a la evaluación de los demás en la que afloran sentimientos negativos de distanciamiento y cinismo con respecto a los clientes.
  • La baja realización personal es un componente relacionado con la evaluación negativa de uno mismo y con sentimientos de insatisfacción sobre el resultado de su trabajo.

Para empezar a comprender este fenómeno es necesario estudiar las variables relacionadas con su etiología, entre ellas distinguimos:

  • Variables sociodemográficas: Los estudios en cuanto al sexo y la edad no aportan diferencias significativas o coherentes entre los diversos estudios. En cuanto al estado civil y relaciones familiares se aprecia que el hecho de que dichas relaciones pueden aportar algo positivo puesto que, aunque el docente se lleve los problemas del trabajo a casa, en ellas encuentra apoyo y desahogo.

Lo que sí es destacable es que este síndrome parece tener mayor incidencia a medida que vamos subiendo en la escala de niveles educativos, provocados por una mayor pérdida de interés y motivación en los alumnos de Secundaria y debido a los problemas de conducta  encontrados en jóvenes y adolescentes. Además esta situación se incrementa cuando hablamos de centros suburbanos, es decir, aquellos situados en zonas marginales, nuevamente recayendo el factor principal en el comportamiento del alumnado.

  • Variables relacionadas con las actitudes o personalidad del sujeto:  Son muchas las variables de personalidad de los docentes relacionadas con dicho síndrome.

        Destacamos que cuanto menor sean los niveles de autocontrol, autoeficacia, autoconciencia, empatía y autoestima; mayor es el nivel de burnout.

  • Variables propias del trabajo y organizacionales: Entre los factores ligados al aumento del nivel de estrés están la sobrecarga emocional, los trabajos administrativos que  tienen que realizar cada vez más el docente, los bajos salarios, cambios en las políticas educativas etc. puesto que se relacionan con el cansancio emocional.

        Los aspectos importantes se relacionan, además, con el bajo apoyo y problemas con el equipo directivo y el resto de profesores y los problemas en cuanto al comportamiento del alumnado.

       Además de estas variables, es necesario tener en cuenta las características propias del trabajo que estos deben realizar puesto que la variabilidad de actividades que realizan a lo largo del curso escolar se traduce en momentos en los que el nivel de estrés es mayor (por ejemplo en la incorporación al trabajo tras las vacaciones de verano y la preparación del nuevo curso, períodos de exámenes etc).

Derivados de los estudios sobre las causas del estrés y burnout del docente, algunos autores conforman modelos explicativos de este fenómeno que ejemplifican los itinerarios que siguen los docentes hacia el estrés y las variables más importantes que influyen durante este proceso. Todos ellos citan las interacciones que el docente establece con el entorno, pudiendo distinguir, por lo tanto obstáculos derivados de la organización de la institución en la que se encuentre inmerso y, por otra parte, aquellos derivados de la interacción con las personas que la conforman. Por ello, la conclusión extraída, es que dependiendo de las características concretas de cada institución y situación unas u otras variables influirán de forma mayor o menor.

La mayoría de los instrumentos de evaluación del malestar docente son autoinformes, siendo la prueba psicológica más importante el Maslach Burnout Inventory Form Ed (MBI) de Maslach, Jackson y Schwab (1986).

Todo lo relatado hasta el momento, evidentemente, van a tener consecuencias personales, familiares y laborales sobre los docentes, por ello es necesario que, como agentes de apoyo de los centros estemos pendientes para la pronta detección e intervención sobre las mismas y para informar sobre estos fenómenos a la comunidad de docentes y ellos mismos estén pendientes y puedan ayudar y apoyar no sólo su desarrollo profesional y su vida, sino también a sus compañeros.

De los estudios de los diversos autores podemos conocer diversas estrategias para el afrontamiento del malestar docente. Distinguimos pues:

        - Estrategias de intervención individuales: Son aquellas que se centran en reducir la experiencia emocional de estrés causada por distintos factores, incidiendo en cada uno de ellos. Entre estas estrategias encontramos: enseñar a desconectar del trabajo, el trabajo de habilidades sociales, reforzamientos progresivos, la relajación etc.

        - Estrategias de intervención grupales: Centradas en la búsqueda de apoyo social. Los grupos de apoyo, la escucha y el apoyo técnico, influyen en gran medida en la prevención  y tratamiento del mismo. Son las mismas técnicas establecidas en el apartado anterior pero aplicados a un grupo de profesores,

        - Estrategias de intervención organizacionales: Todas aquellas estrategias que, desde la administración educativa, se pueden desarrollar para paliar algunas fuentes de estrés. Es decir, son medidas generales que pueden minimizar o prevenir los efectos del malestar docente.

 Entre estas medidas destaca la importancia de una formación adecuada sobre estrategias y comportamientos que le puedan ayudar a enfrentarse con la multitud de problemáticas que pueden sobrevenir en un día normal de trabajo, su respuesta ante situaciones problemáticas o generadoras de estrés aumentaría (Esteve, 1997).

Evidentemente, el carácter fundamental de la intervención que podamos realizar debe ser siempre proactivo, por lo que la prevención tiene un papel central y nunca debemos esperar a que aparezcan los efectos del mismo para actuar.

Siguiendo las líneas de actuación propuestas por Kelchtermans y Strittmatter (1999) para la prevención del burnout en profesores, es necesario una actuación de base desde la administración pública centrada en:

  • el reconocimiento público de la labor docente
  • la vuelta a una imagen positiva del profesor
  • el balance entre las políticas educativas y la realidad
  • la autonomía de los centros
  • la provisión de recursos personales y materiales para poder adaptarse a los cambios que generan las necesidades sociales y políticas
  • analizar la carrera profesional y vida laboral del profesor (remuneración económica, posibilidad de promoción, etc.)
  • revisar las funciones de la escuela y de los profesores.

También destacan la participación de los profesores en las decisiones de los centros y en las políticas educativas, potenciar el trabajo en grupo así como mantener adecuadas relaciones interpersonales entre los compañeros y…¡COMO NO! los servicios de apoyo y asesoramiento al profesorado. 

Una vez revisado todo lo relativo a este aspecto me parece increíble pues que en ninguna otra asignatura hayamos tocado nada al respecto, ni tan siquiera en la formación en Magisterio, nivel en el que se podría establecer contenidos relativos al mismo y que significaría sin ninguna duda un buen nivel y sustrato preventivo!!

humor