4.1.3 Comunicación

      La comunicación es el elemento central de cualquier intercambio social, es algo intrínseco al ser humano y, además es lo que nos permite tomar decisiones por lo que es indudable que forme parte de una de "nuestras patas" y que debemos controlarla muy bien puesto que puede desequilibrar en un segundo toda la estabilidad conseguida...

El asesoramiento como proceso de interacción comunicativa

La comunicación está considerada uno de los factores básicos de cualquier suceso social y, tal y como se puede ver en las anteriores entradas, ocupa un espacio importante en el asesoramiento puesto que es un suceso social más.

Desde el punto de vista del contacto interpersonal la comunicación es el proceso por el cual intercambiamos ideas y afectos por lo que la situación de asesoramiento, y todo su aparato de relaciones personales, tiene gran interés para la Teoría de la Comunicación a causa de la rica y compleja red de comunicaciones de todo tipo que deben tejer los sujetos implicados en este tema.

Debemos distinguir, en primer lugar el contenido de los "mensajes" que intercambian asesores y profesores, en estos debe existir siempre una información veraz y completa sin olvidarnos de la adecuación de la misma al nivel de los temas tratados. Una de las variables más importantes que intervienen en el éxito de este proceso son los contextos instititucionales y las necesidades personales de los implicados. El proceso de influencia social para el logro de los objetivos diseñados depende pues de la profesionalidad de la persona asesora, sus estilos comunicativos.

No debemos olvidarnos también que la presencia del asesoramiento se puede entender como una situación de cambio y esta siempre produce inquietud o inseguridad por lo que el asesor debe sumar a la intervención y técnicas que ponga en marcha una interacción lo más cálida y satisfactoria posible.

Cuando el proceso comunicativo se pone en marcha aparecen la capacidad y la intencionalidad como ejes vertebradores de las relaciones interpersonales.
En la función asesora, como en cualquier tarea profesional que tenga como base los contactos entre seres
humanos, la comunicación se plantea en términos de saber y querer: ver qué se sabe de lo que uno quiere
comunicar y si se sabe como comunicarlo.... pero también qué se quiere comunicar (todo, sólo una parte...) y con qué intención: ayudar, crear buen clima, facilitar tareas...
Es necesario que las relaciones se establezcan sobre bases de claridad y mutuo entendimiento para que el proceso sea efectivo y todos sepan de qué y para qué estamos hablando. Siempre teniendo en cuenta:

  • La posibilidad de que el mensaje puede no ser entendido por el receptor si no existen vivencias y/o códigos culturales compartidos, incluso si los parámetros del contexto en el que va a tener lugar la comunicación son desconocidos.
  • El efecto que el mensaje puede producir en los receptores, para ello debemos tener en cuenta nuestras representaciones acerca de la personalidad, los intereses y los conocimientos generales del destinatario del mensaje; puesto que condicionan la forma de estructurarlo y emitirlo, así como la presunción de cultura compartida y las experiencias comunes podrán afectar al contenido en sí y a los niveles en que se establezcan zonas manifiestas y zonas ocultas o implícitas en todo lo que sea materia del mensaje.

Y...teniendo en cuenta todo esto..¿Por qué falla la comunicación?

La comunicación es eficaz cuando el emisor consigue que el receptor responda conforme a sus intenciones, es decir, cuando la codificación y la decodificación son simétricas. Esta parece ser la condición previa para resolver muchos problemas: tomar decisiones adecuadas en el trabajo (con los compañeros y con el alumnado), mantener comportamientos cooperativos, etc.

Es por medio de esta cómo somos capaces de aprender a conocer a las personas y de compartir experiencias, ideas y sentimientos y además podemos pasar a la acción para definir, diagnosticar y resolver problemas.
Ahora bien, como hemos dicho, la comunicación humana es un proceso complejo y, por ello, está sujeto a muchas posibilidades de perturbación.

Entre otras razones, quizás la que más interesa a los asesores es la existencia de un ángulo de deformación marcado por las experiencias e intereses de los interlocutores y por su historia previa, que es la que condiciona unas actitudes adecuadas o inadecuadas.

Por ello el clima de trabajo y la satisfacción depende de la postura que ambos adopten en la relación comunicativa.

Debemos detectar unas determinadas formas de respuesta social que pueden obstaculizar la labor asesora si no las corregimos:

  1. Defensa manifiesta, haya o no haya ataque. Son personas que siempre se sienten culpabilizadas y se justifican incesantemente. Suele tener origen en una inseguridad personal o profesional que es la que el asesor ha de considerar.
  2. Defensa agresiva, imputadora a los demás. Puede encubrir una necesidad de eludir las responsabilidades y el consiguiente complejo de culpa que se proyecta hacia los demás tachándolos de culpables o cuando menos de causantes del problema.
  3. Actitud del salvador, el que cree que lo puede y lo sabe todo y asume que ha de tomar todas las decisiones, hacer todo el trabajo y eliminar cualquier presencia activa de los demás. Detrás de esta postura hay personas sin equilibrio entre la vida íntima y la profesional, escaladores ambiciosos e insatisfechos etc

    La persona asesora debe atender las necesidades profundas de estas personas que dificultan su tarea
    pero sin desatender los objetivos propios de su función, lo que no está exento de dificultades. La práctica en conducción y manejo de grupos (Nuñez y Loscertales, 1995) puede serle de mucha utilidad porque la
    presencia activa de los demás miembros del colectivo en el que se desarrollan sus tareas de asesoría le
    prestará un apoyo muy efectivo.

Según Kisnerman (1985) hay varias causas para el fallo de la Comunicación:
                     CORTOCIRCUITOS:
* Malentendidos (uno no entiende lo que el otro transmite y se ve obligado a buscar otro sentido a lo
que recibe)
* Sobreentendidos falsos (el emisor se expresa como si el receptor entendiera y supiera a qué se
refiere)
                    COMUNICACION PARADOJAL
* Existe una clara contradicción entre lo que se dice y se hace de forma que el receptor lo percibe
aunque no se exprese manifiestamente.
* El lenguaje verbal y la conducta no verbal no coinciden y desorientan al receptor.
                    INTERFERENCIAS EN EL CANAL
* Se usan códigos desconocidos para el receptor o canales inadecuados.
* Dificultades en la captación del mensaje producidas por elementos emocionales: prejuicios,
exigencias excesivas en la tarea, etc.

Debemos estar atentos pues a lo anteriormente descrito puesto que una comunicación ineficaz es una fuente de estrés que imposibilita el crecimiento en lo personal y en lo profesional, lo que es una de las finalidades básicas de la actividad de asesoría.
El conflicto es otra fuente de dificultades, entendiendo el mismo como la problemática interna de tipo emocional que bloquea la comunicación perturbando las mecánicas de convivencia y trabajo. Este conflicto va acompañado de altas dosis de insatisfacción e incluso de otros tipos de sentimientos negativos como la irritación, la agresividad, el desánimo, etc.

Como asesores, no nos encontramos a la deriva ante todo este tipo de problemáticas, sino que contamos con herramientas fuertes como la negociación, el manejo de grupos, entrenamiento en habilidades sociales,  etc. Muchas veces proyectos de este tipo se ponen en marcha en nuestras escuelas dirigidos a los alumnos, ¿por qué no dirigirlos también a los agentes educativos? Perder no tenemos nada que perder y sí mucho que ganar!!

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Relaciones entre profesores y asesores

Después de todo lo tratado hasta el momento es innegable que uno de los pilares centrales del asesoramiento es la comunicación, puesto que es esta la que favorece el conocimiento, acercamiento y confianza necesarios para la colaboración y cooperación de los distintos profesionales. image

La llegada e integración en un centro educativo supone la necesidad de conocer la historia, roles y cultura del mismo puesto que necesitamos conocerlo perfectamente con qué y quiénes vamos a trabajar.

  • En cuanto al QUE: Es necesario conocer la cultura y política del centro ya que es lo que va a determinar en gran medida la forma de relación y trabajo con los docentes. 

        Podemos encontrarnos con dos organizaciones contrapuestas:

                - Por una parte las organizaciones burocráticas: se caracterizan por el trabajo individualista y aislado de profesores, no disponen de espacios de encuentro, separación de la planificación y ejecución por parte de profesores de las prescripciones externas, estructura jerárquica y regulación exhaustiva de las actividades y tareas cotidianas

                - De forma opuesta, la cultura colaborativa: planificación y desarrollo del currículum como tareas colectivas, colaboración e interdependencia mutuas. Se reconoce la autonomía y profesionalidad del profesor. Los mecanismos clave que presiden las relaciones entre los profesores son la comunicación, participación y acuerdos colegiados.

  •           En cuanto al QUIENES: La cultura escolar condiciona a su vez las formas de acción de los profesores y sus pautas de relación y asociación, y atendiendo a estas, Hargreaves (1991) identifica cuatro modelos de “cultura profesional” que condicionarán el asesoramiento:

           -“Individualismo fragmentado: trabajo aislado, solitario y privado. Las únicas interacciones posibles se reducen a charlas informales y poco profesionales. No existen ni espacios ni tiempos.

           -“Balcanización: enfrentamiento entre grupos de profesores que compiten entre sí, buscan posiciones de privilegio, supremacía e interdependencia con respecto a los demás grupos. Apenas existe comunicación y aparecen conflictos

           -”Colegialidad Forzada: funcionamiento individualista, pero por presión administrativa externa, se fuerza a los profesores (imposición no colaboración) a trabajar en equipos con reuniones conjuntas con el objetivo de introducir determinadas innovaciones prefijadas desde fuera.

           -“Cultura de Colaboración: Se dan en escuelas con fuerte “sentido de la comunidad”. Hace referencia a la asociación de personas unidas por vínculos de ideas, perspectivas, creencias, metas, para que los objetivos comunes transciendan a los intereses particulares. Se prima y se favorece a valores como: interdependencia, apertura, toma de decisiones de carácter público, autorregulación, autonomía, participación y comunicación. Todo en un marco de colaboración y profesionalidad.

        Otros aspectos a tener en cuenta en las relaciones, dentro del marco de las culturas profesionales, son las propias personalidades del asesor y de los docentes, las diferencias en las mismas puede suponer distintas formas de trabajo entre asesor y docentes dependiendo de con quién se trate, pueden darse compatibilidades especiales, etc.

Una vez que vamos conociendo los aspectos anteriormente citados, proceso que no será de la noche a la mañana, podremos ir integrandonos estratégicamente en el centro valiéndonos de los conocimientos alcanzados e intentando no romper demasiado los esquemas para que no nos vean como "una amenaza". Es un proceso largo por lo que necesitaremos contar con mucha paciencia y fuerza para ir cambiando las deficiencias o necesidades detectadas desde dentro y poco a poco, logrando que sean los mismos docentes quienes vayan realizando los pasos necesarios hacia la mejora como algo que sale de ellos, para que así no se sientan dirigidos, sino inspirados.
En este punto tampoco debemos caer en una excesiva frialdad o lejanía con respecto a los docentes puesto que entonces estaremos reforzando una de las visiones más comunes hasta hace poco tiempo y es que los docentes no sabían a ciencia cierta que hacia el orientador o bien consideraban incómoda su presencia, como he podido observar durante el prácticum de Magisterio.

Debemos, como ya hemos citado anteriormente, seguir nuestro trabajo entre la realidad y el deseo (Montero y Sanz, 2008) sin abrumar ni asustar, pero tampoco sin que se olviden de nuestra presencia. La solución reside, pues, en nuestro entusiasmo, creatividad y habilidades sociales.

Es imprescindible por lo tanto:

  1. Acercar a la comunidad educativa la función orientadora y asesora, de esta daremos a conocer nuestra labor y nos acercaremos a la comunidad ofreciendo apoyo y confianza.
  2. Trabajar de forma proactiva, evitando esperar que nos demanden ayuda o apoyo, recorriendo el centro, saliendo del despacho y observando la realidad de nuestro alrededor.
  3. Trabajar con... esto tampoco significa "hacerle el trabajo a...": Nuestras horas en los centros docentes son para aprovecharlas al máximo y trabajar de acuerdo a nuestras funciones, no desviando nuestras horas para realizar trabajos que no se correspondan con nuestra labor.
  4. En relación con el punto anterior, en aquellas funciones que se nos asignen para realizar en colaboración con otros profesionales del centro será esta la forma en la que deban ser realizadas. No debemos pedir colaboración y cooperación si nosotros no demostramos lo mismo.