3. Medios de comunicación

Las estadísticas dicen que los niños pasan demasiadas horas al día frente al televisor. Debido a la nueva sociedad del conocimiento, y con la inclusión de la mujer en el ámbito laboral, los niños pasan solos cada vez más tiempo. Y una buena manera de mantenerlos entretenidos es ponerles la televisión. Pero a día de hoy, ni todo lo que emiten en horario infantil es recomendable para los niños, ni todo el contenido es adecuado para esas edades. 

Antes de cumplir la mayoría de edad, un niño habrá visto más de 100 asesinatos por televisión. Esta cifra es sin duda impactante.

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Debemos tener mucho cuidado con lo que los niños ven por la televisión o por otros medios de comunicación, pero no todo es negativo.

 

La publicidad está presente en nuestras vidas a todas horas. En la televisión, la radio, internet, la calle... Nos bombardean con publicidad desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Mucha gente relaciona la publicidad únicamente con los anuncios, ya sean en formato audiovisual o en papel. Pero la publicidad no se encuentra exclusivamente ahí. En las series de televisión se toma cierta marca de leche en el desayuno, con cierta marca de zumo, cierta marca de cereales o de galletas, cierta marca de pan... Nos venden el producto de esa forma, de manera subliminal, sin que casi nos demos cuenta.

La publicidad sirve para vender. Se nos venden productos, sentimientos, ideologías, lugares... 

Entonces, ¿puede usarse la publicidad como recurso educativo?

Algunos grandes publicistas nos han demostrado que así es.

Debido al bombardeo constante de publicidad, nos hemos ido haciendo inmunes a la misma, y por ello los publicistas buscan impactar al espectador y posible comprador, para convencerle de que el mejor producto que puede comprar es el que se le está ofreciendo. De forma que, con el paso de los años, algunos anuncios ni siquiera venden el producto en sí. Anuncios tan sonados como el de Mercedes (con su famoso spot de "¿Te gusta conducir?") son la clara prueba de ello. En el famoso spot publicitario aparece simplemente una mano asomando por la ventanilla de un coche. Y sólo se enfoca la mano y el paisaje más allá de la ventanilla. ¿Se vende el coche? No. Se vende la marca, y lo que la marca quiere hacer sentir en sus futuros compradores. Se venden sentimientos, emociones, recuerdos.

Pero también se puede educar mediante la publicidad. Quizá no una educación explícita, pero sí una educación en valores, como la que muestra este reciente anuncio de Playstation, en el que se insta a los padres a jugar con sus hijos. Y aunque quieran venderlo como jugar con los niños a la consola, se puede extender a todos los ámbitos:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=7bkK9UNzPMw

En este spot tan corto se dice mucho. Y ciertamente está vendiendo la nueva playstation, pero el mensaje que emite el anuncio no es otro que "Juega con tus hijos", lo cual sin duda es muy positivo para la publicidad, y también para la educación. Aquí no se educa a los niños. El anuncio ni siquiera va dirigido a los niños, sino a sus padres. Se insta a los padres a jugar con sus hijos, y ni siquiera se intenta vender que jueguen exclusivamente a la consola, ya que en el video se muestran un montón de situaciones típicas en las que los niños juegan, y los padres pueden sin duda participar.

Por tanto, la publicidad educativa existe, y a pesar de ser un recurso poco utilizado, podríamos sacarle mucho partido para educar tanto a pequeños como a mayores.

 

Pero no debemos centrarnos sólo en la publicidad. La televisión educa quiera o no, pero: ¿existen programas específicamente educativos?

Buscando por la red he encontrado la respuesta: Sí, existen, y tienen más fuerza conforme los años van pasando. Creo que todos conocemos, aunque sea de oídas, series de dibujos animados como Dora la Exploradora o Pocoyó. Y ciertamente se trata de programas educativos, pero enfocados a la más tierna infancia, y yo me refiero a algo más general.

En la actualidad, en nuestro país, existen principalmente tres programas educativos según la página del ministerio de educación, cultura y deporte:

- 50 años de televisión en España, un programa emitido por la TVE que hace un repaso histórico de la televisión española desde sus inicios allá por los años 50.

- La aventura del saber, un programa emitido por La 2 ininterrumpidamente desde 1992, de lunes a viernes de 10 a 11 de la mañana.

- Mirar y ver, programa que forma parte del anterior y comenzó a emitirse en el mismo a partir de 2009. 

Pero ciertamente ninguno parece precisamente atractivo para los niños, ni es emitido en un horario en el que lo puedan ver, ya que a esas horas deberían estar en el colegio.

Por tanto, seguí investigando hacia otras formas de educar mediante la televisión, y encontré algunos programas que sin duda fueron y son educativos, y más atractivos para los niños.

Sin duda el más sonado es "Érase una vez". Se trata de un conjunto de series de animación francesa, que creo todos conocemos más o menos bien. Con series tan conocidas como Érase una vez el cuerpo humano o Érase una vez el hombre, el niño aprende anatomía o historia de forma didáctica, al tiempo que se entretiene. Promueven la adquisición de conocimientos y unos valores no explícitos de compañerismo, generosidad o trabajo en equipo. Una serie muy educativa y muy recomendada.

Por otro lado, tenemos series como David el Gnomo. Esta es española, y fomenta valores de ecologismo, valor por la naturaleza, amistad y justicia, todo esto inculcado mediante las aventuras que los pequeños gnomos vivían en su día a día.

Otro programa educativo y entretenido para los más pequeños, que se emitió durante nueve años, es El conciertazo. Este programa consiste en enseñar a los más pequeños cultural musical de forma entretenida y divertida. Los niños participan con los divertidos maestros en la creación de un concierto de música clásica o una ópera, por ejemplo, y además se disfrazan, saltan, bailan, cantan y se lo pasan genial.

La televisión puede educar con programas específicos como estos, o simplemente con un consejo o advertencia como la que da el Xabarín antes de emitir una serie de animación con contenidos violentos.

Es una manera diferente y creativa de educar a los más jóvenes, y que sin duda no debe pasar desapercibida para los educadores de cualquier rama.