4. Formación en TIC

Si bien creo haber expresado hasta ahora las facilidades y oportunidades que supone el uso de las tecnologías para educar, también deben tenerse en cuenta los peligros que entraña su incorporación a la sociedad actual. 

El uso de las nuevas tecnologías hace aparecer la brecha digital, un abismo cultural que separa drásticamente a aquellos que tienen acceso y controlan las nuevas tecnologías, y aquellos que no saben utilizarlas y/o que no tienen acceso a ellas. Esto provoca una gran desigualdad, y hace aparecer un nuevo tipo de exclusión social.

Asimismo, está creando un nuevo tipo de analfabetismo, el analfabetismo digital, de forma que se hace necesario para la sociedad procurar el acceso integral de toda la comunidad a las nuevas tecnologías y a la oportunidad de alfabetización digital.

Si bien se ha visto esta necesidad, y se están empezando a integrar los ordenadores o tablets en las aulas de primaria, esto sólo procura evitar la brecha en los más jóvenes. Pero los adultos no cuentan con ningún tipo de ayuda para superar esta brecha. Esto supone un gran problema a nivel sociolaboral.

A día de hoy, se piden conocimientos básicos de las nuevas tecnologías prácticamente para todo. Y no tener siquiera acceso a ellas limita la entrada al campo laboral, al no cumplir este requisito. 

Para cumplir estos requisitos, se han incluido las nuevas tecnologías en el curriculum escolar, pero deben tomarse medidas para adaptar a los demás sectores de la sociedad a ellas, y facilitar la igualdad de oportunidades. Por ejemplo, ofertando cursos de formación en nuevas tecnologías para personas sin recursos económicos (mediante en INEM, por ejemplo) y fomentando el reciclaje en los trabajadores, impartiendo cursos de formación y actualización en nuevas tecnologías, para que toda la sociedad tenga básicamente los mismos conocimientos sobre el tema, y por tanto el mismo acceso al campo laboral, al menos en lo que a ese aspecto se refiere.

 

Se recomienda la formación en nuevas tecnologías para profesores, pero yo considero oportuno recomendarla para cualquier profesión.

En esta sociedad de la información que avanza a pasos agigantados, los conocimientos van cambiando y siendo substituidos por otros, y el trabajador debe actualizarse para poder desempeñar su trabajo de manera adecuada.

Por ello, son buenos los cursos de reciclaje formativo. Pero, ¿en qué consiste el reciclaje formativo? 

Se trata de un tipo de formación continua, que se encarga específicamente de actualizar los conocimientos de los trabajadores. Con estos cursos, que pueden ser impartidos dentro de la propia empresa fomentados por el departamento de recursos humanos, o fuera de ella por contratación externa, se fomenta el aprendizaje en TIC de todos los trabajadores y la adquisición de nuevas competencias y conocimientos. 

Sin embargo, hay reticencias a este reciclaje formativo en TIC desde varios sectores. Muchos profesores se niegan al reciclaje formativo por considerarlo innecesario. Se toman este reciclaje como una amenaza o un insulto hacia su trayectoria formativa, y lo rechazan. Algunas empresas también enfrentan la reticencia al cambio de sus empleados. Las personas se acostumbran a hacer las cosas de cierta manera, y temen arriesgarse a que esa formación suponga que no sepan desenvolver su trabajo bien nunca más y que, por tanto, se vean en peligro de ser despedidos y sustituidos por una persona mejor formada y preparada para el puesto. Sin embargo, irónicamente esta es precisamente la razón principal que impulsa al reciclaje formativo. 

Quizá enfocando este tipo de formación continua de otra forma, para que resulte más atractiva y menos amenazadora para los trabajadores, esta sería mejor aceptada por los mismos y se ahorrarían las reticencias y los problemas. 

En relación con esta temática, he encontrado una página que defiende que las empresas no pueden renegar del reciclaje formativo en TIC, fundamentando las razones. El enlace es el siguiente: http://www.tecnologiapyme.com/productividad/renegar-del-reciclaje-formativo-en-tecnologia-no-es-posible-en-la-empresa