A - Hilo conductor

A - Hilo conductor

Última actualización de en José María Jueguen Barcala (Chema)

Entramos ahora en el sueño ligero o fase dos de nuestro viaje. Todas las aportaciones realizadas en esta plataforma tienen un sentido único que indica un elemento conductor entre lo escrito y lo aprendido. Me refiero al hilo conductor que une nuestras reflexiones, opiniones y debates con los conocimientos adquiridos en las sesiones de aula.

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Los sueños al igual que los aprendizajes nacen de una fuente común, sea esta la práctica, la experiencia, la reflexión o la comunicación y transmisión de información. Además, que se sigue una consecución en cadena  pues nuevas experiencias conllevan a nuevos sueños, nuevos conocimientos nos llevan a nuevos aprendizajes.

El hilo conductor de este portafolio es la caracterización de dos elementos presentes en prácticamente todas mis reflexiones llevadas a cabo en esta plataforma. Partiendo de la base de que la formación del docente es una exigencia fundamental hoy en día y más concretamente en las nuevas tecnologías. Estas, son las herramientas que marcan el punto de inicio y continuación del profesorado, pues su conocimiento y utilización ya no es una posibilidad, es una obligación.

Es por eso que el hilo conductor absorbe representación en la tecnología de la formación tanto del propio docente como la de sus alumnos. Consideremos la época en la que vivimos y la ingente cantidad de elementos tecnológicos que nos rodean. La juventud está más adaptada y avanza en la comprensión y entendimiento de esta nueva era que los mayores y por consiguiente que la mayoría de los profesores. Es nuestro deber y obligación capacitar a todos y cada uno de ellos con las habilidades y competencias necesarias para desarrollar mejor su labor. Ya no existen las escusas, las TIC tienen el mando.

Por otro lado y a referencia de la segunda características que conlleva el hilo conductor de este portafolio, debo destacar la precaria y desafortunada opinión social que existe hacer de esta profesión.

No es posible entender una sociedad sin educación, ni esta sin profesorado. El valor social que representa este colectivo es inmenso y tan valioso que llega a preocupar sobremanera la mala concepción que tiene el resto de la ciudadanía sobre el docente y su labor. Son muchas las opiniones negativas que puedes escuchar cada día, acerca de que si trabajan poco, que si es muy fácil su labor, que si cualquiera puede enseñar… sobretodo esta última es sangrante, dado que el resultado directo de esa afirmación es el propio desprestigio ya no solo del profesorado sino también de la propia educación.

La conjunción de ambos elementos, por un lado la necesidad formativa en las TIC del profesorado y por el otro el desprestigio social de la profesión docente, conforma unidas el hilo conductor de mi sueño.