Participación en el aula

Participación en el aula

Última actualización de en Jorge Boga Martínez

Participación en el aula

     Todos los profesores y profesoras nos repiten una y otra vez lo importante que es que participemos, que opinemos en clase y que basemos nuestras opiniones en lo aprendido. Por lo general, es mayor el número de personas poco participativas que participativas en el aula. ¿Cuál es el motivo?

    A continuación se recogen las posibles causas, así como ambas posturas, la poco participativa y la participativa, para intentar aclarar cuál es el motivo del silencio en el aula.

      Nuestro sistema educativo fomenta el trabajo individual y dedica la mayor parte del tiempo al trabajo escrito, a las clases magistrales en donde el docente habla y el alumnado escucha y a la participación obligada ( corrección de ejercicios, lectura, etc.). Esto sucede a lo largo de las primeras etapas educativas y se prolonga, en la mayoría de centros, a la Educación Secundaria. Es en la ESO, en donde los docentes comienzan a requerir mayor participación por parte del alumnado, intentando que sean capaces de utilizar su juicio crítico y que opinen argumentando ante el resto de compañeros/as. Sin embargo, no se tiene en cuenta que ese alumnado no ha sido educado en una metodología participativa y de golpe se pretende que se enfrenten a la exposición de trabajos y que lo hagan bien. Está claro que hay personas a las que le cuesta menos hablar en público, pero por lo general, a todos/as nos tiemblan las piernas al notar como un público nos observa. Pero, ¿hay culpables?¿Son los profesores y profesoras los que deben asumir la carga? En mi opinión, la carga de culpa estaría dividida entre alumnos/as y profesores/as. Los alumnos/as deben poner de su parte, hacer el esfuerzo de hablar en público, ya que será positivo para ellos en todos los niveles, no sólo en el aula. Por otra parte, los profesores y profesoras deben fomentar de forma gradual la participación del alumnado a través de prácticas motivantes, como por ejemplo debates en pequeños grupos o concursos en el aula, entre otras, que irán favoreciendo que los alumnos/as ganen en confianza y puedan abrirse al público.

      En cuanto a las posturas de los alumnos y alumnas, podemos hacer, como se recoge en los primeros párrafos, una clasificación en alumnos/as participativos/as y poco participativos/as. La idea proviene de una práctica realizada con el profesor Quitín en la materia “Organización de Centros Educativos” en la que se dividía la clase en ambos grupos y en ellos se debatían las razones que los alumnos/as tenían para participar o no hacerlo.

     Se recogen a continuación las razones por las que el alumnado participa o no:


    Alumnos/as poco participativos/as:

    -Timidez

    -Nervios

    -Miedo a hacer el rídiculo

    -Poco conocimiento sobre un tema

    -Temor a ser juzgados/as

    -Decir algo que ya se ha dicho o caer en la redundancia


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    Alumnos/as participativos:

   -Necesidad de compartir y contrastar opiniones

   -Completar la información

   -Aclarar dudas

   -Debatir ideas

   -Defender posturas

 

 

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   Faltan muchas razones, así que si queréis podéis ayudarme a completarlas.

 

    En conclusión, la participación es muy necesaria, ya que contribuye a explotar y ampliar los temas tratados, permite aclarar dudas, formar y defender una opinión y ganar en confianza en uno mismo/a. Aún así, a pesar de la importancia que tiene, no se fomenta todo lo que debería, esperando que surja en un momento dado de forma automática en todos/as y cada uno/a de los alumnos/as.