"Bienvenidos a la boca del infierno"

"Bienvenidos a la boca del infierno"

Última actualización de en Jorge Boga Martínez

"Bienvenidos a la boca del infierno"

     El título de esta entrada resulta, aunque no pretende serlo, un poco apocalíptico, pero se trata simplemente de la comparación de mi serie favorita con la materia que debemos trabajar. La serie de la que hablo es, como muchos/as ya sabréis, “Buffy Cazavampiros”. El punto de unión entre esta serie y la entrada que me dispongo a hacer es que la boca del infierno de la que salen todo tipo de seres malignos es el instituto. Analizando la situación, se podría establecer un símil entre ficción y realidad, ya que para muchos/as debido a diversas causas, el instituto o la escuela es, por así decirlo, un infierno. A continuación diferenciaré alguna de ellas:



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     -Dificultades de aprendizaje:

     En muchas ocasiones, algunos/as alumnos/as no son capaces de seguir el ritmo del resto de la clase y se tiende a asumir que no se esfuerzan, que no les gusta la materia o que simplemente son menos inteligentes. Sin embargo, muchas veces estas actitudes responden a dificultades de aprendizaje que no han sido detectadas, bien por falta de atención por parte de los adultos, bien porque el número de alumnos/as por aula no permite una atención individualizada, porque el departamento de orientación no funciona como debería, etc. Cuando surgen estos problemas, los/as alumnos/as afectados tienden a sentirse fuera de lugar, a dejar de intentar mejorar y, en definitiva, a pasarlo mal en las horas de clase

     -Bullying:

    Uno de los problemas más graves en nuestros centros escolares hoy en día es el bullying o acoso escolar. En su definición, el bullying sería el “uso intencionado de la violencia sobre una determinada persona como medio para establecer la asimetría de poder”. Se pueden distinguir tres tipos de violencia: la física, la relacional y el ciberbullying.

     Cada día, muchos/as alumnos/as sufren este tipo de violencia dentro y fuera del centro y no se suele actuar sobre el tema hasta que llega a un punto límite, asumiendo que se trata de “cosas de niños”, cosas sin importancia. Esta situación afecta a todos los ámbitos personales, por lo tanto también a la educación, influyendo en los procesos y resultados educativos, en evitar ir a clase, relacionarse con los demás, etc.

     -Carencia de motivación:

    El alumnado entiende el centro educativo como algo aburrido, monótono, poco atractivo. Puede deberse a que las clases son impartidas de forma poco dinámica, a que, quizás el contexto externo resulte mucho más atractivo que la escuela o instituto, a la poca libertad que el alumnado tiene en el tiempo lectivo, entre otras cosas, que influye en el aprendizaje y fomenta la simple reproducción del contenido recogido en los textos, así como el sometimiento a un mismo método para impartir todas las clases causando una monotonía insufrible capaz de ahogar todo interés.

     -Fobias:

    En las etapas educativas tempranas podemos encontrarnos con la fobia escolar, referida a la ansiedad que produce en los/as alumnos/as la separación de sus padres, la vuelta a las clases, la presencia de algún profesor/a o alumnos/as, etc.

     A un nivel más general, pueden darse fobias de otros tipos que afecten de forma determinante a la calidad del aprendizaje. Algún ejemplo sería la fobia social, que genera episodios de ansiedad de mayor o menor grado a la hora re relacionarse con los demás, de hablar ante un público, entre otras cosas.

     -Marginación o exclusión:

     Este punto haría referencia a las situaciones en las que el/la alumno/a no se encuentra en ningún grupo ni se le permite entrar, siendo marginado por cuestiones sociales, raza, problemas con otros/as alumnos/as, que en la mayoría de casos están basadas en prejuicios asentados en el contexto social del alumnado.

     -Altos niveles de exigencia:

     Algunas familias ejercen una gran presión sobre sus hijos/as para que obtengan las mejores notas posibles y para que destaquen en todo, aún si para ello se pasan el día trabajando u ocupados en diversas actividades, sin tiempo libre para disfrutar. Este proceso conllevaría una gran presión y estrés que podría provocar un desinterés por los estudios, un agotamiento que impida su concentración, etc.

    Si en la serie para derrotar al mal llamaban a la Cazadora, en los colegios e institutos los/as encargados/as de acabar con los problemas serían los/as profesores/as y los/as orientadores/as. Si los docentes cuentan con una formación pedagógica de calidad, pueden detectar cualquier problema en su trabajo diario y contará el apoyo del departamento de orientación del centro y con las herramientas necesarias para darle la solución oportuna. Desgraciadamente sabemos que en el día a día estos problemas se pasan por alto, debido a diferentes motivos como el desinterés, la incapacidad de ofrecer un trato individualizado a cada uno/a de los/as alumnos/as por ser un número muy elevado, o a la poca colaboración entre profesionales y departamentos de los centros y familias -profesionales. Aún así, si existe la voluntad, se puede llegar a un cambio que constituya un beneficio real para todos/as.

     Esta entrada no pretende clasificar a la escuela como un infierno, sino destacar que para algunas personas en alguna momento dado lo es o lo ha sido por diversas causas que, con una atención adecuada, podrían haber sido superadas.


   

 

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Webgrafía:

 Fobia escolar. Recuperado el 17/11/13 de http://www.psicopedagogia.com