Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

Navegación

12. Tercer y último ataque

12. Tercer y último ataque

Última actualización de en Pablo Rivas Díaz

En el tercer ataque pirata se nos pasa la vida por delante, nos bombardean y nuestro barco comienza a hundirse. Esto provoca que comiencen a pasar por nuestras mentes las imágenes de nuestra infancia.

 

A la hora de hablar del profesorado de Educación Infantil, Educación Primaria, Bachillerato y profesor de Universidad hay que tener presente que no en todos los alumnos/as influiría de la misma manera. La tarea de un docente variará en gran medida dependiendo de varios factores como puede ser el caso del contexto. No es lo mismo trabajar en una urbe, en un pueblo o en una aldea donde existe una escuela unitaria debido a que las relaciones con la familia y la cercanía al alumnado serán completamente diferentes. En mi caso, me formé en un pueblo en el cual había tanto CEIP como IES.

 

Ciñéndome ya a mi caso en particular, haré un breve resumen sobre lo que recuerdo de cada uno de los docentes que me impartieron clase en cada etapa educativa.

 

En la mayoría de los casos, los profesores de Educación Infantil son recordados con más cariño porque fueron las primeras personas, después de nuestros padres y abuelos, que mostraron todo su cariño por nosotros a la vez que nos inculcaron una serie de normas. En esta etapa, nuestra maestra consideró que la distribución ideal de la clase era ubicar las mesas formando grupos de cuatro personas, algo que a estas alturas después de haber cursado Magisterio, Psicopedagogía y Pedagogía no veo con buenos ojos a causa de que mientras afianzas lazos con esos compañeros, dejas “de lado” a los otros. En mi opinión una colocación ideal para estas edades es poner las mesas en forma de “U” en donde todos los niños y niñas se vean unos a otros. Además de esta manera la docente tendría mejor contacto visual con todos y cada uno de los alumnos y alumnas.

 

Ya en Educación Primaria la relación pasó a ser más formal a la vez que seguía habiendo una gran afectividad y cercanía por parte del profesorado. A esto se debe añadir que con el paso de los cursos, al ir sobre todo avanzando de ciclo, se producía un distanciamiento entre profesor y alumno a causa del aumento de contenidos y la aparición de los exámenes. En esta etapa educativa, todos los profesores que me dieron clase tenían una comunicación muy fluida con nosotros, tanto la tutora como los especialistas. Manteníamos una relación de respeto mutuo; éramos una clase participativa; por ejemplo, recuerdo que cuando la maestra explicaba un tema (sobre todo en la materia de Coñecemento do Medio) siempre “interrumpíamos” la clase para aportar cosas nuevas de lo que observábamos día a día y con dudas que rondaban nuestros pensamientos. Los docentes se situaban en el mismo nivel que los alumnos/as, habiendo fuertes flujos en las relaciones profesor-alumno y alumno-alumno.

 

En Educación Secundaria, al igual que en Bachillerato, se da un paso adelante y todo cambia. Pasamos a tener una gran variedad de docentes y nuevos compañeros con los que compartir clase. La relación profesor-alumno era distante, es decir, el profesor explicaba una serie de contenidos que tenía programados explicar a lo largo de cada trimestre y nosotros debíamos atender para posteriormente aprobar el consiguiente examen. La distribución del alumnado era de manera individual, al igual que la mayor parte de los trabajos que se exigían en cada materia. A pesar de esto, algún docente nos ubicada en grupos de dos para que nos fuese más sencilla la realización de alguna actividad.

 

Sin embargo, en la Universidad todo adquiere otra dimensión. Cada uno elegimos una carrera teniendo presente en todo momento lo que queremos ser en un futuro próximo y para lograr esta meta ponemos todo de nuestra parte en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto no es una tarea fácil, dado que por el camino nos encontramos con numerosos docentes y no todos actúan de la misma manera ni tienen la misma perspectiva de cuál es la mejor manera de enseñar. No es lo mismo un docente que trabaje a través de un aprendizaje constructivista que uno que coja un libro o un temario y se limite a leerlo en clase. Siempre será más constructivo un aprendizaje a través de debates, prácticas relacionadas con la teoría que ayuden a afianzar conocimientos, uso de las redes sociales…

En esta etapa, la relación con el profesorado ya es menor a causa del escaso número de horas que tiene cada materia.

 

image