D: "NAVEGANDO HACIA UN MUNDO SIN FRONTERAS" CONTINUACIÓN DE CONEXIONES DE ENTRADAS

El motivo por el que continuo en otra página mi conexión de entradas, se debe a que me he dado cuenta que se borran las ultimas entradas que subí en la página  y tengo que volver a insertalas de nuevo, en otra página.

Siguiendo con los textos de la técnica de seminario, cumple señalar también el referido con el nombre “Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas” que aquí os revelo con este blog:

“Aprender a ser maestra: perplejidades y paradojas”: Seminario II

El título del mismo parece revelar la feminización que hoy en día prevalece en el profesorado, y de la cual ya los resultados presentados en la entrada de indicadores de la OCDE de Educacion at a Glance (2013) afirmaban que la mayoría de los profesores son  mujeres en todos los países de la OCDE, y  lo mismo ocurre en nuestro país.

De nuevo este texto está interconectado con contenidos ya tratados en los otros seminarios y por tanto, mucho de los aspectos que ya he tratado en otras entradas, por lo que me permite complementar la información y reflexionar sobre ello adquiriendo conocimientos significativos:

En dicho documento puedo asociar  una imagen negativa  que se hace de la educación que se desencadena en la génesis de una identidad mediatizada, esto es, lo que Gimeno diría, por los distintos partidos políticos que imponen nuevas reformas educativas, propiciando una crisis en la educación, y lo que realmente concierne, una crisis del profesorado, que aunque no se nombre explícitamente en este texto yo quiero contextualizar la situación del maestro hoy, y además aquí se nos habla de esto mismo a través  de una nueva noción de los conocimientos cambiantes e impredecibles a los que los profesores deben hacer frente, puesto que como se destaca la idea de este texto:  se debe recalcar la existencia actual del mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) al que no sólo los maestros deben pertenecer, sino que desde mi punto de vista, también los alumnos.

El papel que aquí se quiere hacer ver, al menos desde mi opinión, en relación a la crisis de la educación, no debemos verlo como un problema realmente que pueda estancar e impedir ejercer las funciones al profesorado sino como una vía para la solución, en la que como afirma Gimeno: el profesor debe aprender a vivir en crisis.

Este aprender de los profesores a convivir con la crisis es la mejor solución para seguir y adaptar sus funciones  a esos contextos inestables, sometidos a cambios continuos que cada día se aceleran más y por lo que, consecuentemente, atreverse con esta realidad que el mundo VICA menciona a través de la reflexión, implica a su vez lo que Gimeno pretende: “forjar una nueva identidad y reconstruir el autoconcepto profesional.”

Todo esto, hace que me traslade a una de mis primeras entradas destinadas a esta materia: la formación y el desarrollo profesional implica adaptarse a los escenarios sociales complejos y cambiantes, esto es, a la llamada Sociedad del Conocimiento. Con ello, se hace patente la reconstrucción de la identidad como profesores, esto es, en  lo que insisto, aprender a cambiar y a convivir con los cambios, lo que  pienso que en este texto se viene demandando a los profesores.  Y lo que Weber menciona a través de la vocación de estos, es decir, vivir para una causa. Puesto que como analicé  en el anterior documento de “La elección de ser docente”, la vocación, como las circunstancias, además de ser sociales, también son particulares, ya que las vive cada persona.

Como la profesión docente es una de las más sensibles a los cambios sociales, políticos, culturales y tecnológicos, esto implica el desafío para los profesores, permanente, de contribuir con la formación de actores sociales y que a su vez deben ser capaces de emprender las transformaciones del mundo actual a través del desarrollo de sus competencias.

Aunque bien es cierto,  en este texto se vuelve a situar al docente en un desprestigio como profesional al decir que no se necesita formación para enseñar a alumnos de Educación Infantil y Primaria, como si con lo poco que acabamos de decir no bastara para darse cuenta de lo complicado que es enseñar y de la excelente labor que hoy en día hace la mayoría de los docentes, como ya apuntaba Esteve al negar que nuestro sistema educativo fuera un desastre, ya que como este autor afirma en su tercera revolución educativa  a la que ya he hecho alusión en su correspondiente entrada, se está pidiendo que  el  trabajo de nuestros profesores cambie radicalmente, de forma que estos atiendan al cien por cien de los niños con el cien por cien de los problemas sociales y personales pendientes; pero no se cambian sus condiciones de trabajo para que puedan hacerlo y por otro lado, también paradójicamente, no se modifican los programas de formación inicial de los profesores, que siguen anclados en la situación previa preparando a los profesores para un sistema educativo que ya ha dejado de existir.

Pese a todo esto los docentes pueden hacer valorar su figura,  como agente que se adapta a las circunstancias sin mirar atrás y creando  las condiciones sociales que enfoquen las deseadas facultades educativas. Así os muestro un vídeo que nos hace reflexionar sobre los conceptos de aprendizaje y educación. El error como una oportunidad de aprendizaje, la formación integral del alumno/a, la confianza en sus capacidades, el docente como guía y el papel activo que tiene que adoptar el alumno/a en su proceso de aprendizaje son algunas de las cuestiones que podemos observar en este vídeo, además que lleva al profesor a utilizar los recursos y metodologías más adecuadas de acuerdo a las necesidades de su alumnado, para propiciar en estos conocimientos significativos. Por esto, podemos darnos cuenta que ser maestro no es una tarea fácil, sino todo lo contrario. Así, lo apuntaba  Bullought (2000): “Si  cruzamos los distintos análisis sobre lo que la literatura hace de los profesores, convertirse en profesor  es cualquier cosa menos cualquier cosa sencilla”.

El siguiente seminario que exhibo también sigue en consonancia con los anteriores, y este se titula: “La docencia, una experiencia compartida”, esta nos hace ver los beneficios del trabajo en grupo, y para ello también me dispongo explicar lo que implica una actividad colectiva:

“La docencia, una experiencia compartida”: SEMINARIO IV

La principal idea que emerge es la de identidad educativa desarrollada en aquellos profesores noveles, que regresan de las aulas universitarias como alumnos para adentrarse en la realidad educativa y en donde son formados para poder ejercer dicha profesión de manera efectiva. En relación, con esta inmersión en el ámbito escolar, Ketten Germen hace referencia al término “construccionismo social” reflejando  la necesidad que el nuevo docente debe superar en la dualidad objeto-sujeto desarrollando una teoría alternativa del funcionamiento de la ciencia y desafiando la idea de conocimiento como representación mental.  Dicho construccionismo social sostiene que el conocimiento no es algo que la gente posee en la cabeza sino algo que la gente forma conjuntamente: el lenguaje es esencialmente una actividad compartida. Para explicar dicho termino en la entrada cuelgo un vídeo que podeis observar.

Así, cuando un profesor se incorpora al sistema  educativo  se inicia un periodo profesional  de acomodación  a su nueva labor  que, en el texto lo llaman como “shock de la realidad” y en el  podemos deducir que según diversas circunstancias  puede durar algunos años, dependiendo de la capacidad personal  de fluidez,  o una buena formación inicial.

Por otra parte, lo importante de esos primeros años de profesionalización es que se forma y consolida la mayor parte de hábitos y actitudes profesionales o lo que me vengo mencionando la identidad docente, a través de la experiencia que origina un aprendizaje por contacto, debido a la observación o lo que Albert Bandura menciona como aprendizaje vicario, debido a la necesidad de una cierta profesionalidad o en palabras textuales de este último: “La abreviación de los procesos  de adquisición   mediante el aprendizaje por observación  es  muy importante tanto  para el desarrollo   como para la supervivencia. La experiencia en la práctica profesional  forma a los profesores, tendiendo la formación en este campo  una  gran dosis de programas de aprendizaje que se adquieren  en  el propio centro docente”

Esa identidad que se inicia en el docente novel, como ya dije en otras entradas, es un proceso de formación permanente  que no debe consistir únicamente  en ofrecer una serie de intercambios de experiencias,  sino  también la aportación de estas por otros relatos apoyados por profesores más experimentados. Con todo esto,  la formación  inicial y permanente de los profesores noveles no sólo se rige a partir de los errores cometidos en los primeros momentos de su profesión docente, sino más bien por la reflexión que este haga sobre los  aciertos en  su activad cotidiana.

La pregunta que me plantea en esta entrada  es, ¿Por qué un profesor busca a compañeros para trabajar juntos? ¿Qué es lo que se persigue con la experiencia compartida?

Para responder a esta pregunta menciono las ventajas o beneficios del trabajo en grupo:

Entre esas ventajas del trabajo en equipo destaca el gran apoyo moral al profesorado, pues la colaboración hace que coincidan aspectos vulnerables que se puedan superar, como son los fracasos o frustraciones que impiden el desempeño profesional de manera productiva y por lo tanto para la mejora educativa. Así, mediante la relación con los otros, se pueden satisfacer esas necesidades personales de seguridad y apoyo psicológico, comentando así con los colegas y ver que son problemas similares a los de ellos.

En este sentido, también se produce la paradoja de que no se colabore por falta de seguridad personal para integrarse en un equipo, cuando precisamente en ese trabajo conjunto se adquiere la seguridad para seguir con el quehacer docente.

 

Además, este compartir en conjunto mejora la enseñanza o la actuación docente al dar y recibir consejos pedagógicos y la coordinación de los aprendizajes de sus alumnos, incrementándose así la coherencia del equipo docente, y por tanto su eficacia al incidir en los mismos objetivos.


A su vez disminuye el exceso de trabajo, aunque parezca lo contrario, ya que a través de la colaboración se comparten las cargas y presiones que el trabajo docente conlleva. Del mismo modo, se favorece la innovación o el cambio: los profesores coordinados y su persecución hacia un mismo fin y asumida por todos son los elementos esenciales para la mejora. Esto se debe a que en esa relación interaccionan personas con distintas aptitudes e intereses, por lo que el diseño del currículo se enriquece. En consecuencia, esa reducción de incertidumbre que acompaña al trabajo en equipo hace que los profesores se atrevan a asumir riesgos, pues aquí los fracasos se interpretan como oportunidades de aprender, algo que ya vine diciendo en mi análisis del documento. Evidentemente, los profesores unidos estimulan la creatividad fundamental para cualquier proceso innovador y facilita la integración de las novedades  o cambios en el centro.


Otra de las ventajas que cumple resaltar del trabajo en equipo es su capacidad para promover el desarrollo profesional de los profesores: esto es así, ya que la colaboración entre profesores incrementa las posibilidades de aprender al reflexionar conjuntamente sobre la práctica, y de otro modo, desarrollarse profesionalmente. Este éxito de desarrollo profesional vendrá determinada por el clima de cooperación y consulta en el centro. Así como dice Pérez Gómez (1998), “la colaboración traslada el desarrollo profesional más allá del individualismo, del aislamiento y de la dependencia de los expertos, y lo sitúa en un nuevo escenario en el que los docentes pueden aprender unos de otros”.


De otro modo, la comunicación o colaboración entre profesores propicia el crecimiento personal y de solidaridad social: de forma que se posibilita un desarrollo personal y una estrategia para la socialización, pues a través del contacto de creencias, emociones o motivaciones presentes en el grupo se produce el crecimiento personal.


Esta coordinación entre profesores también favorece la transformación social y el cambio de valores en tres ámbitos diferentes: el ámbito de la adaptación del currículo al contexto y a las necesidades del alumnado, siendo más acertada desde una visión colectiva; el ámbito del análisis social y educativo, que conjuntamente permite detectar con mayor facilidad los aspectos susceptibles de mejora; y el ámbito de los derechos profesionales, que pueden defenderse con mayor eficacia en grupo. Aunque los cambios sociales y educativos deben ser convenientemente liderados, siempre han de ser protagonizados de manera conjunta por un amplio colectivo.

Estas diferentes miradas personales y profesionales  se acentúan  en la necesidad de apoyarse en los compañeros para avanzar y la importancia de ejercer un liderazgo democrático que sin lugar a duda en su conjunto  relevan resultados muy positivos en el grupo.

El último documento trabajado en la técnica de seminarios  fue el titulado: “Formación inicial: entre la teoría y la práctica” de Fernando Herraiz García y Sandra Martínez Pérez. A partir de este también he podido conectar contenidos, rememorando sobre otras entradas.

 

“Formación inicial: entre la teoría y la práctica”. (SEMINARIO V) ¿Aplicación de la teoría a la práctica?

Así, como se muestra en el mismo título, se hace referencia a la formación inicial en este caso de los docentes universitarios (aspecto que ya traté en una de mis primeras entradas), y más específicamente, a esos profesores nóveles, ya mencionados en mi entrada anterior y de la que podremos observar que va en consonancia con lo que en este texto  plantea.

Con la publicación de este blog logro  comprender de manera profunda lo que la formación y el desarrollo profesional del profesorado implica. Así,  se nombra la formación inicial, entendiendo en esta la relación que se establece a su vez entre la teoría y la práctica. Sabemos la importancia que supone la formación inicial del profesorado como primer paso en un largo proceso de desarrollo profesional continuado que, si bien no puede proporcionar una preparación completa y suficiente para el pleno y eficaz desempeño de la práctica, sí al menos  debe suministrar las bases para adquirir una determinada "mirada pedagógica”. Esto es, la formación inicial es el primer paso del proceso permanente de desarrollo profesional, por el que el sujeto debe adquirir la base de los conocimientos para adquirir una determinada mirada pedagógica, base del saber que se nombra en el documento a través de la Universidad: el saber hacer, el saber ser y el saber estar.

En la actualidad, existen diversos estudios de formación del profesorado  que revelan que el personal docente e investigador que inicia su carrera profesional en la Universidad necesita apoyo y asesoramiento para desempeñar su labor profesional y, muy en especial, su labor docente.


Por esto, se está imponiendo un enfoque profesional de la formación integral del profesor universitario, a nivel mundial, en relación a aspectos de contenidos de la asignatura a explicar como de los modos o estrategias de hacerla aprender. La docencia universitaria era hasta hace poco una de las profesiones sin formación profesional previa al desempeño del conjunto de las tareas que tiene que realizar. Frente a esto, hoy se asume que la función docente y las tareas que comprende son tan complejas, difíciles y retadoras que exigen un entrenamiento específico y sistematizado y que aprender a enseñar es una tarea que requiere entrenamiento, apoyo y supervisión en sus primeras etapas (Elton, 1993; Piper, 1994; Galvin, 1996).

Entonces podemos plantearnos la cuestión de que si la universidad forma a sus alumnos en altos niveles, por qué no forma a sus propios profesionales, los docentes?

La respuesta a esta pregunta viene reflejada en una serie de mitos o paradojas que el mismo texto analizado nos plantea:

Experimento: El regreso de los profesores: Cien años más tarde.

Unido a esta entrada tengo que destacar mi análisis del libro de Antonio Novoa: “El regreso de los profesores: Cien años más tarde”, tras haber reflexionado en mi anterior entrada sobre el experimento en el que se nos mostró del mismo. Pues como informé en la anterior entrada, este autor dedica una conferencia donde acercaba a los oyentes a la evolución que se ha producido de la educación en el siglo XX hasta el siglo XXI, desde una interpretación personal en la que nombraba también a los autores más relevantes, tales como Rousseau, Claparède, Ferrière…

Análisis del libro:“El regreso de los profesores: Cien años más tarde”

 

Esta entrada enriquece los conocimientos ya adquiridos a lo largo de las ya repetidas e insistidas entradas, interrelacionando muchos de los elementos que conforman la formación y desarrollo profesional del profesorado y en el que se vuelve a señalar en lo ya reincidido, esto es,  la desvalorización del trabajo docente, que según en el autor ya llevaba varias décadas y por ello ya es hora de que los maestros  vuelvan a situarse en el centro de atención que se merecen. Así, esto lo deja patente en el primer capítulo, “¿El futuro todavía tarda mucho tiempo?”  donde nos viene a informar de la nueva llegada de los profesores, después de casi cuarenta años de invisibilidad. Y en el que ya a finales del siglo XX nos menciona dos realidades destacables: la consideración de diversidad  y los desafíos de las nuevas tecnologías, que revolucionan el día a día en las escuelas y en general, de la sociedad. Pues, como ya apunte en el inicio de mis entradas y también Novoa recoge de Manuel Castells,  en el cual afirma que lo esencial reside en la  adquisición  de una capacidad intelectual de aprendizaje y desarrollo, colocando los profesores en el centro de la nueva pedagogía.

Y es en este siglo XXI, cuando los profesores reaparecen como elementos ineludibles, en la promoción de aprendizajes, en la construcción de procesos de inclusión que respondan a los desafíos de la diversidad y en el desarrollo de métodos apropiados de utilización de las nuevas tecnologías.

Aquí se destaca la presencia de largos discursos teóricos sobre la escasa práctica. Por ello, el trabajo de formación debe estar próximo a la realidad del escolar y a los problemas sentidos por los docentes, con el fin de actuar sobre aquellos problemas que impiden una educación eficaz. Todos sabemos cómo debe ser el futuro de la profesión docente, pero la cuestión radica  precisamente en cuando seremos capaces de transformar ese futuro en la práctica. De ahí al título del capítulo? Será que el futuro aun demora mucho tiempo?

En el capítulo dos, Cien años después: “¿Una nueva revolución?”,  también pretende acercarnos a la  comprensión y al trabajo de  la diversidad conduciendo a los alumnos por los caminos del aprendizaje, e incluidos socialmente a través del diálogo, constituye uno de los mayores desafíos de la pedagogía contemporánea.

A su vez en el tercer capítulo, “Para una formación de profesores construida dentro de la profesión”, nos viene a mencionar lo que ya he comentado en otras entradas,  el estado de la educación  en un tiempo de perplejidades o paradojas. Trata lo que ya vengo diciendo en el principio del discurso: sentimos la necesidad de cambiar pero no siempre se consigue. Pues, el exceso de discursos que hoy  en día se fundamentan se traduce a prácticas pobres.

Pero es importante no estancarnos sino esforzarnos  para proponer alternativas educativas  que nos ayuden a salir de este círculo vicioso y lo más importante  ver la salida cara nuevas definiciones sobre el futuro de la formación de los profesores.

 

Y para paliar esta problemática, en este capítulo se ofrecen cinco propuestas de acción: prácticas, profesión, persona, participación y público.

Así, específicamente en este capítulo se viene a revelar la premisa de este libro, un regreso de los profesores, después de cien años, en este siglo XXI en el cual los docentes son  el eje central de la educación.

De esta forma se parte de una pregunta ya planteada en algunas entradas y que se relaciona con mi  hilo conductor hacia esta materia: ¿Qué es un buen profesor?

Para responder a esta cuestión se esbozan cinco características del trabajo docente en esta sociedad contemporánea: conocimiento, cultura profesional, tacto pedagógico, trabajo en equipo y compromiso social.

Por último, no podría cerrar mi e-portafolios sin antes mencionar análisis del “Plan Anual de Formación del Profesorado” 2013-2014 de la Consejería de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria de la  Junta de Galicia trabajado en las tres últimas clases a través de la técnica puzzle. Dicha tarea viene fundamentada en la importante finalidad de explorar y conocer las características de la formación permanente del profesorado en ejercicio con el contexto de nuestra Comunidad Autónoma.

Análisis del “Plan Anual de Formación del Profesorado” 2013-2014 de la Consejería de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria de la Junta de Galicia.

Dicho plan se distribuye en nueve capítulos: en un primer punto se señalan las normas generales, constituidas estas por tres epígrafes (criterios de admisión, criterios de evaluación de las actividades y la certificación). En un segundo punto, se mencionan las convocatorias cuyos temas centrales son las licencias de formación, los reintegros individuales y las bibliotecas escolares. En un tercer punto se dedica otro capítulo a los Programas Europeos (el programa de aprendizaje permanente, los proyectos lingüísticos y el proyecto eTwinning). El cuarto punto se refiere a la formación en centros (proyecto Abalar, grupos de trabajo  y de seminarios). Como quinto punto estarían las actividades formativas de CAFI. En un sexto epígrafe se tratan las actividades a desarrollar por los CFR (Coruña, Ferrol, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo). En el séptimo, se hace referencia  a los cursos de actualización lingüística y comunicativa (CALC). Un penúltimo y octavo capítulo sobre la inscripción en las actividades y por último, un noveno epígrafe destinado a direcciones e información de interés.

Este plan parece mostrarnos las características de la formación permanente del profesorado en ejercicio con el contexto de nuestra Comunidad Autónoma. A pesar de esta intención, se detectan ausencias muy relevantes en un plan de tan importante calibre, al tratar la formación del profesorado, aspectos ya estudiados en esta materia y que nos hacen rememorar los distintos modelos de formación por los que se pueden manejar los docentes: así como ya abordé en mis primeras entradas sobre este tema para entender lo que esta asignatura hace referencia “la formación y desarrollo profesional del profesorado”, hace que recuerde las primeras cuestiones que me surgían en el comienzo de mi andanza por el Stellae, ¿cuál es el mejor modelo de formación docente? Gracias al trabajo elaborado en mi sucesivas entradas he podido comprender la importante necesidad de aprovechar la formación inicial que se le brinda a los docentes como la base del saber  y un primer paso en un largo proceso de desarrollo profesional continuado que, si bien no puede proporcionar una preparación completa y suficiente para el pleno y eficaz desempeño de la práctica, sí al menos  debe suministrar las bases para adquirir esa renombrada "mirada pedagógica".

En este plan se nos menciona la formación permanente del profesorado, esto me lleva a mencionar lo que revela el desarrollo profesional ,término definido en una de mis entradas ya por Imbernón. Pues este concepto hace referencia al desarrollo de una persona en su ámbito profesional. Lo que para Glatthorn (1995, 41), significa un crecimiento profesional que alcanza un profesor como resultado de su experiencia y el examen sistemático de su quehacer docente. Incluyendo entre sus componentes experiencias formales, como la asistencia a actividades de formación específicamente preparadas, (a las que este mismo plan nos lleva) congresos, reuniones profesionales, etc. e informales como lecturas de publicaciones profesionales, aprendizajes no planificados, experiencias y vivencias. De este modo debe tenerse en consideración el contexto en el que se producen así como los elementos facilitadores y entorpecedores del mismo. Esta perspectiva va más allá de la formación permanente sino como una idea de profesión.

Por esto, se considera la formación del profesorado como un proceso de desarrollo profesional, necesariamente permanente (así ya expuesto en informes internacionales de los 70). Hoy en día, los profesores se enfrentan a un mundo en continuo cambio; continuar aprendiendo y ajustar su actuación a nuevas reglas, en una historia interminable de mejora de sí mismos y mejora de sus prácticas, se constituye en un derecho y un deber de todos los profesores. La formación del profesorado encuentra así claramente su sentido desde la perspectiva del desarrollo profesional y la mejora de la práctica.

Así, según Romero (2007) la formación permanente viene siendo entendida como la formación inicial y poco articulada a las situaciones de trabajo en la actividad docente en el aula. Por este motivo, se debe repensar la formación permanente del profesorado incidiendo en propuestas alternativas que suplan los déficits tradicionales. Para ello se requiere:

1. La formación permanente concebida como un proceso definido y determinado externamente al centro y al profesorado.

2. Es preciso actualizar conocimientos que suplan las carencias iniciales.

Por lo tanto, para reemplazar estos déficits son necesarias las acciones de formación continua en las que intervenga el profesorado que en este plan hacen mención también a través de los programas de formación.

De aquí, al título que nombro en la conexión de mis entradas, “Navegando hacia un rumbo sin fronteras”  pues se identifica como fronteras a ese trayecto de formación permanente al que debe ser dirigido el docente.


 


 

 


En primer lugar, se acepta como verdadero que conocer una disciplina es suficiente para poder enseñarla:

Rememorando esta cuestión ya abordada en  una de mis entradas, es importante decir que para enseñar de manera eficaz no basta con saber la asignatura. Pues sabemos que enseñar es una tarea retadora, compleja y socialmente exigente. Para hacerlo bien es necesario un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que necesitan ser adquiridos y desarrollados. Como bien dije en otras entradas, dominar el contenido de la asignatura es condición necesaria pero no suficiente para impartirla adecuadamente. Aún hoy en día, muchos profesores se centran en el contenido de la asignatura sin tener en cuenta lo que exige enseñar la misma, estimulando competencias en el alumnado. Pero no todos los profesores “sabios” en una materia enseñan con la misma eficacia. Saber y enseñar son destrezas diferentes. 

En segundo lugar, sabemos que enseñar se aprende a partir de la experiencia unido a que el profesor nace y no se hace.  En relación con esto, otro mito ya comentado también en otras entradas es que la enseñanza eficaz es un fenómeno indeterminado o impreciso. Hoy en día no se sabe que es enseñar bien, donde está la diferencia entre  la enseñanza eficaz y otra que no lo es. Por ello hoy, la calidad de la docencia se evalúa.

Dicho esto, también quiero exteriorizar la reflexión surgida del experimento planteado en una de las sesiones de clase en las que la profesora, Lourdes Montero nos propuso observar las diapositivas de un power point, en este caso del significativo autor: Antonio Novoa.