1. INTRODUCCIÓN: “La Vida se Parece a una Carrera de Obstáculos”

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    La vida se parece a una carrera de obstáculos. A veces hay que correr, saltar, agacharse, o simplemente, levantarse del suelo, sacudirse el polvo y seguir adelante.

       Tan solo hay que llegar a la meta, y muchos se pierden por el camino en el intento. El problema está en que tienes que hacerlo en el tiempo, en TU tiempo.

       Pienso que esta carrera no es una carrera justo, algunos tienen más obstáculos, otros están más lejos dela meta aunque el camino sea llano, les hay con menos tiempo del que dice el “manual”. Por eso es también un juego de estrategia, no solo hay que correr, saltar, agacharse o levantarse, hay que ceder el paso, seguir el camino más largo, pararse un momento a respirar, mirar hacia atrás… Es que lo importante no es cuando llegues, si no a dónde quieres llegar…


  • ¿Y qué ocurre cuándo chocamos con una de esas paredes verdes de un enorme laberinto como de los palacios de antaño?

       De pronto estamos perdidos, en un callejón sin salida del que no sabemos cómo salir. No podemos volver atrás, porque nos dijeron que retroceder está prohibido, pero si sacas el mapa con tus recuerdos, tus deseos, lo que quieres de verdad, tranquilo, míralo detenidamente. Busca el recorrido que has hecho, examina dónde te equivocaste, da la vuelta es hora de cambiar el rumbo.

       Nadie prohibió retroceder, retractarse, volver al pasado. Solo es que duele, solo es que quizá seamos demasiado orgullosos para pedir perdón, sólo nos lo pedimos a nosotros mismos.


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  • ¿Qué ocurre cuándo pisas mal y te caes a uno de esos pozos profundos, de forma tan dolorosa que no te puedes levantar?

 

            No solo estás hundido, estás atrapado, crees que no puedes levantarte. Crees que no habrá manera, y tendrás que quedarte entre el fango. Respira, concéntrate, lo cierto es que cuando lleves allí suficiente tiempo como para olvidar la caída, te darás cuenta de que no fue tan grave, de que no mereció la pena pasar tanto tiempo ahí quejándote y sin intentar nada.

 

            Si caes, te levantas, y si al intentar levantarte vuelves a caer, te levantas de nuevo, te agarras a todo lo que hay en superficie, a los corredores que se paren a ayudarte, verás cómo allí, entre la brisa, los compañeros, y el bonito paisaje que te espera delante, te olvidas del dolor.


 

  • ¿Qué pasa si de repente se pone a llover, y todo se pinta de negro?

 

            Estás solo, todo empieza a ir mal, no tienes paraguas, calma, a veces hay tantas nubes que nos empeñamos en ver el día gris, cuando el sol arroja sus rayos entre ellas, objetivamente hablando, siempre hay cosas buenas y malas. No nos podemos detener a fijarnos cómo se oscurece el cielo. El suelo es verde porque ella pasa a veces por allí. La lluvia no es en sí una molestia, sino la forma en que la veas, siempre hay relámpagos y truenos, puedes empeñarte en hacer un mundo de ellos, o en fingir no haberlos visto u oído. Lo cierto es que, lo mejor, es simplemente que los aceptes como son; muchas vecs aterradores y otras muchas hermosos de observar.

 

            Lo que se nos hace más duro es llegar a la meta, no es tener que enfrentarnos a cientos de obstáculos cada día… es que nosotros mismos nos impidamos superarlos. Nos ponemos nuestros propios obstáculos, controlados por el miedo, el orgullo, los prejuicios, el pesimismo… En el fondo sabemos enfrentarnos a todos ellos, pero no podemos, porque en muchas ocasiones no somos capaces de controlarnos a nosotros mismos.

 

            Luchamos, lloramos, peleamos porque no hay otro remedio. Si conseguimos ser los ganadores, o mejor dicho, uno de los ganadores, nos daremos cuenta de que lo que hemos desperdiciado, de lo que hemos dejado atrás y sobre todo, de que ha valido la pena.

 

            Si lo pensamos detenidamente reflexionando sobre ello, la vida no se parece en nada a una carrera de obstáculos porque en ella todos llegamos a la meta, donde cada uno controlamos la velocidad, el salto, lo que hay que hacer.  Donde todos jugamos con las mismas oportunidades, donde nadie puede perderse por el camino.

 

 


 

EN LA VIDA SIEMPRE HAY QUE TENER METAS

 

(Casal Cruces, Uxía 2013)