7. COLABORANDO EL ÉXITO SABE MEJOR: “Red de colaboración”

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        Desde pequeñitos nos han inculcado el gran valor que tiene la colaboración en todos los ámbitos de nuestra vida, con los compañeros, la familia, los amigos… En el deporte ocurre de la misma manera. Cuando participamos en una carrera de relevos, el éxito que se alcance no depende únicamente de una persona, y tampoco del trabajo individual que desempeñen cada uno de los integrantes del grupo. El éxito, reside en el trabajo en equipo, en la fuerza que se puede llegar a reflejar cuando todos/as los correderos se mueven en la misma dirección, con el mismo objetivo, luchando por aquello que quieren alcanzar, ¡la meta!. De nada sirve que uno de ellos corra velozmente, si cuando uno de sus compañeros de carrera tropieza y cae al suelo sin que el primero le tienda la mano para ayudarlo a levantarse y así poder continuar conquistando metro a metro la pista. De nada sirve, si no le tiendes tu botella de agua al sediento o si no compartes tu aliento con el agotado.

      En las Instituciones Escolares, sucede exactamente lo mismo. Son mucho más que simples edificios, un mobiliario… es sobre todo relaciones e interacciones entre personas. Uno de los aspectos que contribuye a generar un proceso de inclusión educativa es la de crear comunidades cuya finalidad sea compartida. Esta creación de comunidades se basa en la colaboración entre las personas que integran la escuela. Esta colaboración entre los distintos profesionales ayudará a que todos los alumnos de la escuela aprendan y se desarrollen, y a que los profesores se ajusten a las diferencias entre los alumnos.

     

   La colaboración es una de las formas de apoyo sensible a las demandas que la atención a la diversidad plantea en los centros escolares.

 

        La cultura de la colaboración resulta imprescindible para avanzar en la consecución de una escuela abierta a la diversidad que permita la inclusión educativa.

    El apoyo desde un marco inclusivo no se plantea como un apoyo experto ni prescriptivo, sino por el contrario, promueve la indagación, la búsqueda conjunta de soluciones, el diálogo y la confrontación entre profesores en la escuela. Dyson (2000) denomina a esta concepción como el apoyo crítico.

 

Pero… ¿cómo puede articularse ese apoyo? ¿Cómo puede en la práctica convertirse el aula en una comunidad de apoyo?


        Muchos/as alumnos/as necesitan que los profesionales colaboren para dar respuesta a sus necesidades. La mirada de un solo profesional no es suficiente, en determinados casos, para ayudar al desarrollo y el aprendizaje de una parte del alumnado de las escuelas, se necesitan conocimientos de aspectos médicos, educativos, psicológicos, sociales… En ellas están implicados diversos profesionales, y en muchos casos sólo se encuentran soluciones implicándose todos ellos en la definición conjunta del problema.

      Por todo ello, es necesario el trabajo en red; tener en cuenta la visión, interdisciplinar de los problemas como una necesidad para encontrar la mejor respuesta a los diferentes interrogantes que plantea la realidad en cada momento.

      Existen dos ejes fundamentales que explican la importancia que se da a la colaboración entre profesionales en la práctica: Con relación al primer eje, se puede comprobar que para algunos profesionales es imprescindible el trabajo con otros para llevar a cabo sus objetivos, para otros la colaboración es posible, pero no imprescindible.

      La conjunción de los dos ejes nos dará diversos perfiles de actuación profesional: para unos, buscar la colaboración de otros será muy importante y actuarán en sus campos de trabajo tratando de establecer colaboración con los demás, con la finalidad de desarrollar programas de ayuda que comprometan a diversos profesionales; para otros la colaboración será menos importante y realizarán actuaciones más aisladas e independientes. Cuando en una escuela coinciden profesionales, que dan importancia a la colaboración y tienen una perspectiva contextual, será seguramente más fácil que se puedan establecer estrategias de trabajo conjunto.

        Cabe la necesidad de apuntar que en el proceso de mejora del trabajo colaborativo se necesita una primera fase de conocimiento mutuo ya que el desconocimiento genera desconfianza que sólo se puede vencer a través de este conocimiento mutuo. Todo este proceso requiere tiempo, voluntad y la convicción de que el trabajo conjunto generará un beneficio para los usuarios de los servicios y sus familias.

     Una estructura organizada en la que se puedan transmitir las necesidades y una buena comunicación entre los diferentes niveles de la red de profesionales son algunos de los elementos para la mejora profesional y la de la atención a los usuarios.


      A modo de reflexión final quiero dejar constancia de mi visión acerca del trabajo colaborativo. Por mi parte tengo la concepción de en los tiempos en los que nos ha tocado vivir, pienso que todos los profesionales de la educación, deberían tener clara la gran necesidad de establecer redes de colaboración entre estos, las familias y el alumnado para poder cubrir el verdadero significado que implica el pertenecer a una escuela inclusiva, favoreciendo aquellos más desfavorecidos ya sea por discapacidades físicas, como por motivos económicos… o de la naturaleza que sean los problemas que presenten. Por tanto considero que es un derecho y un deber que los profesores y todos los profesionales de la comunidad educativo trabajen conjuntamente en la consecución de los objetivos últimos de la educación inclusiva los cuales son precisamente, la necesidad de que exista una escuela igual para todos, sólo de esta forma conseguiremos la mejora de la calidad educativa, algo de lo que nos veremos beneficiados todo el conjunto de los miembros de la sociedad.


     A continuación os cuelgo el archivo pdf en donde trato todo el tema de la red de colaboración entre los diferentes profesionales tanto de la institución educativa, como de los servicios sociales, médicos, etc.

Red de colaboración

(Red de colaboración) 

 

      Tratando esto de la colaboración en el aula, junto con mis compañeros/as, la profesora Lourdes nos habló sobre una técnica que pudimos experimentar en nuestras propias carnes gracias a que la pusimos en práctica en una de nuestras clases.

       La técnica a la que me estoy refiriendo se le conoce como “Técnica del acuario” o “Técnica de la Cebolla”.  es un tipo de las conocidas como, Técnicas de Grupo. Podemos explicar el funcionamiento de esta técnica, comparándola como una reunión de un grupo de personas, las cuales se disponen a discutir sus puntos de vista acerca de un tema.


Técnica del Acuario

(Documento donde trato la técnica del acuerio)


      El desarrollo de la misma comienza con la elaboración, por parte del/ de la maestro/a, de una serie de preguntas dirigidas a “los peces” motivadas de la discusión, y las guías de observación para los “tiburones”. Es el docente el que tiene la labor de designar a las personas que van a expresar sus puntos de vista y a discutir, estos son, los “peces”, de la misma manera que escoge a las personas que van a observar cómo se lleva a cabo el debate (discusión), estos son los “tiburones”. 

  Esquema de:

(ESquema explicativo; Tëcnica del Acuario)

 

       Una vez que se da por finalizado el tiempo de observación y discusión, lo primero que se debe hacer es, exponer las conclusiones obtenidas por los “peces” y en seguida se lleva a cabo la lectura de las notas que han sido tomadas por parte de los “tiburones”.

       Son varios los propósitos por los que se toma la decisión de utilizar esta “técnica de grupo”. Entre ellos podemos citar los siguientes: 

  1. Fomentar la intervención democrática.
  2. Favorecer el diálogo y la discusión informal

 

  • ¿Es efectiva dicha técnica?

      Una técnica es efectiva cuando lo elemental y fundamental de su desarrollo se respeta y se lleva a cabo. Se trata de una estrategia muy buena y muy útil, pero solamente si todo el grupo que participa de la misma, está para lo mismo y se involucra en su realización. Si cada uno de los participantes actúa por libre, es prácticamente imposible que nos podamos beneficiar de las ventajas que tiene la técnica. Es en este momento cuando entra en escena el famoso “juego de la colaboración”.


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"Para que algo salga bien, es necesario crear una red de colaboración".

Casal Cruces, Uxía (2013)

 

       Antes de dar por finalizada esta página, os adjunto el enlace del documento titulado “Práctica de las dos P” realizado por el grupo “A hombros de Gigantes”, en el que analizamos la visión que los profesores, desde nuestro parecer, tienen sobre la labor de los asesores educativos y viceversa.


 http://stellae.usc.es/red/file/view/45226/trabajo-de-las-dos-p