8. Y después de este enriquecedor recorrido: REFLEXIONES Y AMBICIONES.

   ¡NO! Esto no tiene nada que ver con el libro de Belén Esteban, desde luego, pero sí reconozco que me parece un título ingenioso y que aunque este portafolios nada tenga que ver con símiles taurinos, estas dos palabras me recuerdan a esas primeras clases de la materia en la que la profesora nos mandaba hacer ese ejercicio de toma de contacto, para empezar a conocernos, ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos?

Práctica 0: ¿De dónde vengo?   

¿Cómo me imagino mi primer día como orientadora?     

    Parece mentira que dos preguntas tan aparentemente sencillas te hagan replantearte tan profundamente tu recorrido hasta el momento y el camino que pretendes tomar. Para mí, fue un ejercicio tremendo de autoconocimiento y que comenzó a marcar las líneas de una metodología, en la que no se nos iba a dar nada hecho, sino que todos/as íbamos a ser las piezas fundamentales para construir nuestro propio conocimiento como grupo, y como personas individuales. Pensar una palabra que te defina, tan fácil y tan difícil a la vez, la importancia de conocerse para poder progresar se convirtió en un continuo que definía a diario la materia: Asesoramiento curricular a centros y profesores.

   Bajo mi punto de vista, uno de los temas más nebulosos planteados fue encontrar una línea divisoria entre el asesoramiento y la orientación, y no en vano, ha creado numerosos debates a los que poco a poco, entre todos los compañeros/as y la profesora hemos ido arrojando luz. La búsqueda de los modelos planteados por diferentes autores/as han comenzado dándonos una pista, pues de tratarse de lo mismo, ambos tendrían los mismos modelos pero no, puedo concluir que la orientación se basa en una relación unidireccional destinada a la resolución de problemas, manteniendo una relación jerarquizada entre orientador/a y orientado/a, mientras que el asesoramiento abre más las posibilidades mediante una comunicación bidireccional con el objetivo de capacitar al asesorado/a para su propia toma de decisiones. No obstante, existen numerosas similitudes que hacen converger la mayoría de las prácticas orientadoras y asesoras, por lo que uno de sus mayores parecidos es también uno de los principales hándicaps para su distinción: la ayuda al desarrollo del individuo a lo largo del proceso vital.

   Además, otro punto de encuentro en este y cualquier otro ámbito, ha sido la colaboración, la llamada a la responsabilidad colectiva como elemento ineludible enriquecedor del proceso. El establecimiento de diálogos, intercambio de información, reuniones… potencian la creación de un clima de confianza sólido, en el que las relaciones entre toda la comunidad educativa son un recurso de mejora de la calidad. La figura del orientador/a del centro tendrá una gran relevancia en la puesta en marcha de estos vínculos, en los que los cambios deben ser pequeños y cuidadosos, para que poco a poco nuestros compañeros/as se muestren cada vez más receptivos a nuestras opiniones e intercambios de ideas, que derivarán en un beneficio común. Así, este profesional se convierte en un apoyo activo esencial para padres/madres, profesores/as, alumnos/as… es decir, de la comunidad educativa en su conjunto.

   Dentro de la normativa legislativa vigente encontramos nuestro marco de referencia que amparará nuestra práctica diaria, por lo que hemos precisado ahondar en el currículum escolar, sus enfoques y tipos, siempre desde una perspectiva integradora que tiene en cuenta el currículum y su función como base flexible que permite al docente terminar de concretarlo. Además de lo estrictamente explícito en él, existen diferentes conocimientos y valores que también formarán parte de los aprendizajes del alumnado y que enriquecerán el proceso. Uno de estos valores vendrá dado por la atención a la diversidad, que deberá convertirse en un signo de identidad para cada profesor/a y para cada centro, entendiéndola como un beneficio para todos/as y así, desde el respeto a cada uno de nuestros/as compañeors/as, la calidad educativa mejorará y, consecuentemente, la educación en su conjunto.

   Finalmente, solo me queda hacer una pequeña reflexión del conjunto del proceso y de mi aportación al mismo. Algo más de tres meses después de iniciar este desconocido camino en compañía de todos/as vosotros/as, consigo entender el hilo conductor que os muestro, el aceite de engranaje que supone el asesoramiento dentro del sistema educativo en su conjunto, sus puntos débiles y sus fortalezas y la importancia que tiene especialmente la colaboración. Esta relación colaborativa y de retroalimentación necesaria enriquecer los procesos ha sido extensible a nuestro trabajo diario de aula, que aunado al esfuerzo y a la constancia han dado como fruto este portafolios electrónico. A nivel personal, como he reflexionado a lo largo de todo el discurso, puedo decir que ha supuesto un punto de partida para saber qué se, qué soy, y hacia donde voy, un constante preguntar por qué, y como me dijo un día precisamente la profesora de esta materia: el día que dejemos de hacernos preguntas dejaremos de existir. Y eso es lo que humiledemente pretendo, seguir preguntando, curioseando y aprendiendo día a día, porque precisamente aludiendo a ese sentimiento de responsabilidad colectiva del que tanto he hablado, considero que como futura psicopedagoga debor aportar mi "granito de arena" al gigante de la educación y partir de mis principios para ser una buena profesional.