4. 3º Salto: Modelos de Orientación y Asesoramiento

 

En este tercer salto vamos a abordar los diferentes modelos de orientación y asesoramiento, que no pueden ser entendidos como buenos y malos, sino como recursos que todo orientador/asesor debe poseer para el desempeño de su profesión.

Los modelos se sitúan entre la teoría y la práctica, sirven para interpretar y comprobar lo que se intenta explicar desde la teoría. Para su definición debemos tener en cuenta las pautas que siguen, los supuestos en los que se asientan respecto a clientes, metas que persigue, tipo de responsabilidades que se asignan a los sujetos…

Para comprender a qué modelo teórico profesional responde una práctica de asesoramiento debemos observar en quien recaen y de qué forma, las siguientes funciones:

  • Comprender y diagnosticar la situación problemática que mueve a la mejora.
  • Crear y sostener espacios de colaboración.
  • Decidir, proponer soluciones y metas, y desarrollar la intervención.
  • Supervisar, evaluar y regular logros, dificultades, causas asociadas…

En función de los diferentes autores nos encontramos con diferentes clasificaciones de modelos que se van a denominar de una manera determinada en función de los criterios en los que se basen.

Nieto (2001), diferencia tres tipos de modelos de asesoramiento, en función del papel que desempeñan el asesor y el asesorado, y van de  una mayor intervención externa a mayor colaboración interna o bien de menor a mayor autonomía profesional por parte del profesorado. Estos modelos son:

  • Intervención, donde el conocimiento y la experiencia del asesor constituyen la fuente principal, definiendo e interpretando la realidad de la parte asesorada. Se caracteriza por las siguientes fases: diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación. Este modelo se desarrolla desde el “asesoramiento por programas”, generalizando la solución y los problemas, y del “asesoramiento interno”, cuando se prima el rol del experto-Intervención, donde el conocimiento y la experiencia del asesor constituyen la fuente principal, definiendo e interpretando la realidad de la parte asesorada. Se caracteriza por las siguientes fases: diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación.
  • Facilitación, basándose en el punto de vista de la parte asesorada. El papel del asesor en este caso, se centra fundamentalmente en investigar cómo ayudar al profesor para que este diagnostique su problema y encuentre la solución. Parte de la premisa de que quien mejor conoce la institución es el propio profesor, por lo que debe asumir la iniciativa del cambio, el esfuerzo de reflexión y las acciones para lograrlo.
  • Colaboración, centrándose en la interdependencia entre la parte asesora y la asesorada. Por tanto se fundamente en la colaboración, en el trabajo conjunto, haciendo de las diferencias una fuente de aprendizaje mútuo. Este modelo implica asumir  que no hay conocimiento cierto, autoritario, estático o neutral.

Otra clasificación presentada por Tejada (1998),  consiste en dos modelos:

  • El modelo de implantación, donde  el experto muestra la información, proporciona soluciones mediante  estrategias de comunicación, resolución de problemas y evaluación de  resultados. Un ejemplo de este tipo de modelo es el “asesoramiento por programas”, donde se presenta un asesoramiento centrado en los contenidos  o de implementación, donde excluye a los protagonistas como actores de sus  construcciones sociales.
  • El modelo de desarrollo, que se caracteriza por preguntar, indagar, dialogar, discutir…, en un plano de igualdad y empatía con los profesores para participar en la toma de decisiones, sugerir y negociar soluciones.

Domingo, J.; enumera diferentes modelos de experto en función del saber del asesor, como son:

  • En contenidos o especialistas en un ámbito de actuación. En este modelo, el asesor actúa en función del conocimiento de forma puntual y específica.
  • En procesos o generalistas, donde el asesor se dedica a procesos y estrategias de dinamización de grupos y a otros aspectos que sean necesarios para provocar, dinamizar y acompañar dichos procesos.
  • En contenidos, en este caso el asesor actúa con el grupo como experto en procesos y colega crítico, tanto en contenidos como en dinámicas de desarrollo y sus consecuencias para el aprendizaje.

Así mismo,  recuerda  que no debemos confundir entre una acción profesional en las que el asesor posee una formación y dedicación específica, con otras realizadas en carácter más próximo pero que, a veces, carece de técnicas.

Establece también los diferentes estilos de actuación por parte del asesor, como:

  • Directivo, que dirige la acción y permite la actuación directa sobre el problema.
  • Indirecto, que es un estilo más productivo que el anterior. Conlleva una acción asesora democrática, negociada, gestionada a favor de la acción real de los profesores y actores de la mejora, ejerciéndola de forma que sean los otros quienes adquieran autoconciencia y tomen las riendas de sus procesos de mejora/acción.

Otra característica que permite caracterizar el modelo de asesoramiento es en función de la ubicación del asesor. Por tanto, menciona asesor interno, que sería cuando el asesor pertenece a la propia institución,  asesor externo, cuando el asesor no pertenece a la institución y asesor interno/externo, cuando un asesor externo se haga interno en la medida en que enraízan sus acciones en el centro y participa directamente en sus proyectos de mejora, o a la inversa, cuando un asesor interno actúe de forma externa por estar ubicado permanentemente en el ámbito de experto en contenidos y problemas ajenos a la práctica y vida cotidiana.

Enumera diferentes clasificaciones de modelos, así atendiendo al desempeño de práctica profesional del asesor, menciona tres modelos:

  • Intervención, en la que el asesor es un  técnico, racionalista o experto clínico. Se usa este modelo para la resolución de problemas, así como para emprender acciones de forma  externa, puntual o totalmente sistemática y programada, basada en diagnósticos clínicos, o bien desde la perspectiva del experto, que ofrece información y formación específica y la propone al resto de profesionales para que la apliquen.
  • Facilitación, es similar al modelo anterior pero ubicado muy cerca de la realidad, por lo que actúa como centro de      recursos frente a la demanda.
  • Colaboración, modelo basado en la actuación e integración en equipos y con el profesorado. Destaca dos modalidades:
  • Colaboración técnica, cuando delimita que él es un experto en determinados aspectos, pero que trabaja dentro de modelos colaborativos profesionales.
  • Colaboración crítica, cuando cede el protagonismo al propio grupo para que este tome sus propias decisiones, actuando con el papel crítico que devuelve la información pertinente reelaborada.

Otra clasificación de modelos atendiendo a las actuaciones de la administración educativa es:

  • Modelo servicios, cuando el asesor actúa de manera experta pero de forma aislada ante una necesidad.
  • Modelo programas,cuando  todos los servicios y acciones se integran y coordinan en torno a programas, la acción tiene un sentido de continuidad.
  • Modelo programa, cuando se lleva a cabo exclusivamente un programa. Posibilita el aunar esfuerzos y perspectivas con un propósito común, más allá de actuar en acciones puntuales o colaterales.

En relación a los modelos de asesoramiento, hay que tener en cuenta que la práctica asesora no puede enmarcarse exclusivamente dentro de un único modelo, sino que se debe emplear un modelo, otro,  o una mezcla de modelos para poder responder a las necesidades reales de cada momento.

Cuando queremos seleccionar un modelo debemos tener presente que no hay modelos mejores o peores, sino que el mejor modelo es el que mejor se adapte al contexto en el que vamos a trabajar, además de tener en cuenta que es posible llevar a cabo modelos mixtos.

La diferencia entre modelos de asesoramiento y de orientación es a quien va dirigido, y la relación jerárquica que se establece, puesto que en los modelos de orientación existe una relación jerárquica entre el asesor y el asesorado, (orientador-alumnado), mientras que en los modelos de asesoramiento se da una situación de horizontalidad, a través de unas actividades entre profesorado y el asesor/a, por tanto estamos hablando de una relación simétrica, donde los conocimientos de ambos no son tan diferentes, y lo que importa, es compartir esas diferencias de forma colaborativa.