Página 8. Autoevaluación y conclusión

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Autoevaluación

 

Al comienzo de la materia, me encontré un poco escéptica respecto a la metodología de trabajo, hasta que, paulatinamente, he ido encontrándome más cómoda porque te familiarizadas con la red, te acostumbras a subir archivos o blogs con cierta asiduidad y a leer documentos o archivos de otros autores que me han inspirado a lo largo de este camino. Al principio fue un choque bastante grande y me encontré algo perdida,  a todos nos sorprendió este método porque, pese a tener un campus virtual a nuestro servicio que utilizamos con asiduidad, nunca habíamos trabajado con una red social de investigación como Stellae. En mi opinión, se necesita más tiempo que una sesión para explicar el uso de esta red, porque aunque provenimos de una generación que maneja con cierta maestría las nuevas tecnologías, han existido muchas confusiones sobre la manera de utilizarla, y cada uno de nosotros/as entendió diferentes caminos por los que expresar sus opiniones dentro del mismo formato. Todos son válidos, pero ha falto unanimidad de criterios en algunos aspectos según mi humilde opinión.

Finalmente, tras una pequeña travesía de más de tres meses, creo que es una metodología muy exigente que extrae del alumnado competencias académicas muy interesantes y que están en consonancia con el principio de la materia: learnig by doing. Te incita a indagar por ti mismo, a leer una gran cantidad de documentos, a trabajarlos con constancia para crear algo propio fruto de un proceso de reflexión y retroalimentación. Es como si poco a poco fuéramos añadiendo a nuestra mochila imaginaria conocimientos y conceptos hasta ese entonces desconocidos, o reformuláramos los ya existentes. Se debe primar, por lo tanto, una evaluación cualitativa y no cuantitativa, porque la esencia de la materia de Asesoramiento Curricular a centros y profesores no es que cantidad de archivos o blogs subiste por semana, sino más bien si los que subiste te han servido para aprender algo, si tienen contenido, y si han sido reflexionados.

Con total sinceridad, debo decir que ya desde el principio sabía que me iba a costar el trabajo continuo y constante que te exige la metodología en cuanto a subir archivos y blogs semanalmente, pues soy una persona bastante olvidadiza y despistada. Debo admitir que no he cumplido los plazos tan rigurosamente como me habría gustado, pero si he tratado de alcanzar un ritmo de trabajo constante y creciente. Además, todo archivo o blog es fruto de una reflexión propia, en ningún momento he colgado en la red por colgar, como se dice coloquialmente. Quizás, mi cantidad de trabajo no es tan ingente como la de otros compañeros/as, pero he adquirido nuevos conocimientos y he aprendido de los archivos y blogs trabajados, asomándome a una ventana hasta el momento desconocida para mí.

Por otra parte, las sesiones de clase me han encantado por que nos han dado una oportunidad de dialogar y debatir temáticas variadas a través de diferentes técnicas; en pocas materias ocurre esto y me parece contradictorio pues nos dicen que una de la mayores virtudes del psicopedagogo son las habilidades sociales: saber escuchar, dialogar y tener empatía, pero en pocas ocasiones las trabajamos de modo práctico. Se necesita fomentar desde las clases espacios de reflexión, familiarizarnos con ellos, soltarnos cada vez más, y así poder interiorizarlos y transmitirlos en nuestras futuras experiencias laborales como asesores/as.

En cuanto a la cualificación, no es tarea fácil, pues en muchas ocasiones me cuesta alcanzar la retrospectiva necesaria para realizar una evaluación objetiva del trabajo elaborado, no porque sea incapaz de valorar el esfuerzo, sino porque me da cierto pudor hacerlo. Claro está que no me daría un sobresaliente, pues no creo que mereciera la más alta cualificación, y tampoco creo que obtener un aprobado raspado sea justo por el tiempo invertido y la energía aplicada. Así que lo más responsable sería una nota intermedia en función de la calidad que tengan mis archivos bajo el criterio de la profesora que evalúa.

 

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Conclusión

 

Como futuros asesores educativos, nunca debemos dejar de construir a nuestro alrededor, pues no podemos caer en el letargo de la comodidad y la rutina. A lo largo de todo el trabajo he empleado de manera frecuente este término porque es la base de todo, sin ese afán de crear algo por nosotros mismos, de crecer, caeremos en errores y roles no deseados que nos persiguen y nos seguirán persiguiendo a no ser que nosotros mismos cambiemos de rumbo. Es como si nosotros fuéramos obreros o arquitectos con un proyecto continuo y permanente que durará todo la vida, sin detenernos a la hora de construir conocimientos nuevos que aporten claridad y rigurosidad a nuestra vida profesional, haciéndonos más fuertes y más sabios; construyendo relaciones que nos aporten y en las que aportemos, basadas en la colaboración y el respeto profesional; construir puentes con pilares formados por objetivos comunes y significados compartidos; construir y fomentar espacios que nos ayuden a avanzar y a crear; construir procesos de apoyo y ayuda…y así podría seguir eternamente, pues la estructura que construyamos nunca estará finalizada al completo, es hecha de un material moldeable y plástico que se ajusta a las demandas y necesidades tanto de contextos, como de personas. Éste es nuestro arduo trabajo, nada fácil como se presupone, pero menos tedioso si lo afrontamos con optimismo, ilusión y responsabilidad.