3.1 Orientación y Asesoramiento.

3.1 Orientación y Asesoramiento.

Última actualización de en Cristina Barrientos Canay

Orientación/Asesoramiento: ¿son lo mismo?

Parece que asesoramiento y orientación se contraponen contínuamente pero, como hemos visto tras el debate del 8 de octubre, éste es un falso dilema. Considero que orientar y asesorar se complementan, ambas influyen en la otra. Quizá el error radique tanto en pensar que son diferentes como en creer que son iguales. De hecho, cabe destacar que el asesoramiento y la orientación convergen en un mismo eje, en la meta fundamental de ambos, que es la ayuda y apoyo a la totalidad del sistema educativo.

Despues de leer varios documentos de Modelos de Orientación e Intervención Psicopedagógica del pasado curso, y tas indagar en internet (http://www.rinace.net/arts/vol5num1/art7_htm.htmhttp://www.monografias.com/trabajos55/asesoramiento-educativo/asesoramiento-educativo.shtml)  me ha parecido atisbar el matiz que distingue ambos conceptos: a quién se dirige la acción.

El asesoramiento, generalmente, se dirgie a individuos de estatus similar al del asesor (profesores/centro-asesor); la orientación se establece entre individuos de estatus diferente (alumnos/ padres-asesor); en una relación asimética. Pero este aspecto, que marca la diferencia grosso modo, no se debe entender como algo excluyente; también el asesoramiento trata de llegar a los alumnos mediante la ayuda al profesorado o al centro. Incluso se puede dar el caso en el que el asesor intervenga directamente con el alumno, como sudece en ciertas ocasiones en el Modelo de Consulta. Como consecuencia, la comunicación en el asesoramiento es bidireccional (entre profesionales), mientras que en la orientación es unidireccional. De esto parece extraerse que, aunque en esencia la orientación y el asesoramiento compartan objetivos y metas, no son lo mismo.

 

Modelos de Orientación vs Modelos de Asesoramiento

En la clase del 16 de Octubre, llegamos a la conclusión de que existe una gran diversidad de criterios de clasificación de los modelos de orientación y asesoramiento, que dependen del autor que se haya consultado. De esta forma, incluso un mismo modelo puede tener diferentes enfoques. Esto complica mucho la tarea de distinguir los modelos de orientación de los de asesoramiento. Pero, como nos aconsejó la profesora, debemos reducir esta variedad optando por un referente propio.

Aclarado esto, considero que debe comenzarse por definir brevemente qué es un modelo. Un modelo es una representación de la realidad que nos proporciona pautas para la intervención (Lourdes Montero, 2013).

Según Bisquerra (1998) podemos decir que existen tres modelos básicos de Orientación:

- Modelo Clínico (Counseling) o Psicométrico: de carácter asistencial y remedial (busca  dar remedio a un problema), mantiene con el indivíduo una relación directa e individualizada. Esta relación entre dos personas es asimétrica (profesional CON alumno). Este modelo entiende la entrevista como el procedimiento indispensable para afrontar este tipo de intervención.

- Modelo de Programas:en general, presenta una intervención directa, grupal y proactiva. Surge como una mejora del modelo de servicios. Este modelo tiene en cuenta el contexto, pues lo analiza con la finalidad de detectar necesidades. Exsite una tendencia hacia programas comprensivos que incluyen múltiples áreas (prevención, carrera, aprendizaje, desarrollo,...) de forma interrelacionada. En algunos casos este tipo de programas pueden estar integrados en un programa general del centro.

- Modelo de Consulta: se caracteriza por una intervención indirecta, preferentemente grupal y proactiva. Se mantiene una relación triádica (consultor-consultante-cliente). El consultor y el consultante suelen ser de diferentes campos, siendo el consultante el que acude al consultor. La consulta presenta dos metas fundamentales: aumentar la competencia del consultante en sus relaciones con el cliente (alumno, padres, centro educativo, organización...) y/o desarrollar las habilidades del consultante para que se pueda resolver de forma autónoma problemas similares en el futuro. Éste es un proceso largo y complejo que requiere de la colaboración de los agentes implicados.

Parece que el modelo de Consulta es el que más se parece al asesoramiento, puesto que tiene características propias de éste, como son la intervención indirecta y la colaboración simétrica entre profesionales.

Bisquerra (1998) también señala que, los modelos de orientación son "modelos para" (que sirven de guía para la acción). Pero, estas orientaciones prácticas deben adaptarse a los contextos donde se vayan a aplicar. Por este motivo es muy díficil encontrar modelos básicos que se apliquen de forma exclusiva; lo que encontramos son combinaciones de los diferentes modelos adapatados a una realidad concreta (modelos mixtos). Es ahora, cuando surge el modelo Psicopedagógico: un modelo mixto de intervención, preeminentemente indirecto (consulta), grupal y proactivo. Su intervención directa se realiza mediante programas.

Para los modelos de orientación me he decantado por esta clasificación de Bisquerra de los modelos de intervención en orientación, puesto que considero que es la más clara y concisa. No he entrado en los modelos teóricos ni en los organizativos, puesto que creo que son los de intervención los más adecuados para el cometido principal de esta entrada del blog (modelos de orientación vs modelos de asesoramiento).

Fuente: Bisquerra, R. y Álvarez, M. (1998). Los modelos en orientación. En R. Bisquerra, R. (Coord.). Modelos de orientación e intervención psicopedagógica. Bareclona: Praxis, 55-65.

En lo que a los modelos de asesoramiento se refiere, no he podido recurrir a bibliografía de otras materias puesto que en todas ellas los modelos a los que se hace referencia son los de orientación. En la red he encontrado diferentes webs y clasificaciones, pero he recogido la que me ha parecido más fiable: la Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (http://www.rinace.net/arts/vol5num1/art7_htm.htm). En REICE-2007. Volumen 5, Núemero 1 se recogen los modelos de asesoramiento propuestos por Schein (1988).

Schein (1988) considera tres grandes modelos de asesoramiento:

- Modelo de adquisición de servicios: se refiere a una institución que, por falta de recursos, tiempo o conocimiento especializado, encarga a un asesor o consultor externo que le proporcione un servicio determinado. Este servicio puede tener un carácter informativo, remedial, ...

- Modelo doctor-paciente: el consultor/asesor especialista de carácter externo, diagnostica e identifica problemas o un mal funcionamiento de la escuela, decide qué cambiar y ofrece recomendaciones de mejora.

- Modelo de consulta: entendido como asesoramiento de proceso, donde un asesor ayuda al profesorado a percibir, comprender y actuar sobre un ámbito problemático. Esto se lleva a cabo mediante un conjunto de actividades colaborativas.

En esta misma página, Francesc Imbernon distingue dos grandes modelos de asesoramiento que abarcarían todas las diferentes clasificaciones posibles:

- Modelo de asesoramiento académico: el asesor actúa como experto, carácter académico, en función de una demanda y orienta el cambio desde el exterior. El asesor sabe y el profesor no. Las soluciones las elabora el especialista sin tener en cuenta al asesorado. Tampoco tiene en cuenta el contexto.

- Modelo de asesoramiento colaborativo: el asesor es un asesor de proceso, de carácter práctico, en el que predomina el cambio desde dentro y el autodesarrollo del profesorado mediante prácticas colaborativas. El asesor colabora con el profesorado. Respeta la práctica educativa de los profesores, situándolos en situaciones participativas que incentiven su inventiva y tiene en cuenta el contexto. El asesor adopta un carácter abierto, genera dinamismo grupal y se adapta a múltiples situaciones.

Imbernon considera que todos los modelos se encuentran entre estos dos extremos, unos decantándose hacia el asesoramiento experto y otros, hacia la ayuda y el proceso. 

Parece que tras esta diferenciación entre modelos de orientación y modelos de asesoramiento, llegamos a la conclusión de que no son lo mismo. Aparentemente coinciden en muchas de sus características pero sus destinatarios semejan diferentes. 


Un océano de modelos

A raíz de la sesión del día 16 de octubre, en la que se expusieron los modelos de orientación y asesoramiento de la mano de múltiples autores, una pregunta no deja de aparecerse: ¿por qué tanta variedad?, ¿por qué hay un océano de modelos en el que nadie nos ha enseñado siquiera cómo no ahogarnos?

Considero que en Psicopedagogía deberían proporcionarnos algunas pautas, para discernir al menos entre autores. Lo que hemos hecho hasta ahora, sobre modelos de orientación, es trabajar sobre los que cada profesor/a nos proporciona. Lo que no se nos ha dicho es: ¿por qué estos modelos y no otros?, ¿por qué este autor y no otro? o ¿por qué esta clasificación de modelos y no otra?

Si, como bien nos ha dicho Lourdes Montero, debemos adoptar una clasificación propia de los modelos en base al criterio del clasificación que consideremos más adecuado, ¿cómo podemos hacerlo sin tener unas nociones básicas para atisbar al menos "por dónde van los tiros"?

De la lectura del texto de Jesús Domingo Segovia, que la profesora ha subido al grupo de Asesoramiento  http://stellae.usc.es/red/file/view/41672/domingo-2010, me ha parecido muy interesante la forma que tiene este autor de enfocar tanta diversidad de modelos y de clasificaciones. Jesús Domingo Segovia lo ve como:

"las aristas de un poliedro, que debe ser lo suficientemente flexible y dinámico como para dar respuesta a la diversidad de situaciones, circunstancias, contextos, posibilidades de juego o problemáticas a las que hacer frente..." (p.70)

Me parece muy acertada la idea de este autor cuando además señala que, debe procurarse una visión que abarque los modelos de asesoramiento como marco comprensivo en el que situarse. Pero la intención de esto no es tener tan sólo modelos "puros", sino elegir entre ellos e incluso integrarlos de la forma en que resulten más útiles para cada situación.

Pero, ¿debemos hacer esto motu proprio? Creo que el proceder hasta el momento, en lo que a modelos de orientación se refiere, no es el más adecuado para formar mentes críticas. Aunque no se pueda tener la verdad absoluta y aunque nadie nos pueda resolver la incerteza, considero que trabajar por ensayo y error no es siempre lo más adecuado. Sería una grandísima ayuda que tan solo se nos proporcionasen algunas pautas que nos encaminen hacia la buena práctica profesional.