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La Mediación como estrategia para la resolución de conflictos en la vida.

La Mediación como parte del Currículum

Después de la última sesión se nos propuso que buscáramos ejemplos de una buena mediación. Pero antes de comenzar mi búsqueda he indagado en mí para ver qué entiendo yo por mediación, qué profesiones la implican?

Yo entiendo que la mediación es algo que ayuda a que dos o más partes a que se pongan de acuerdo y  encuentren el punto medio entre sus posturas. Implica que ésas partes lleguen a un consenso, se entiendan, gracias a la intervención de un mediador que aplique técnicas que permitan el logro de ése objetivo principal, el consenso. Por otro lado también pienso que la empatía es fundamental en cualquier situación de convivencia, colaboración y entendimiento pues es ésta la que me permite ponerme en el lugar del otro, comprender su situación, intereses, sentimientos, etc.

Así pues entiendo que el mediador tiene que ser una persona que posea conocimientos, técnicas, recursos, herramientas para escuchar, expresarse, hacer que las partes hablen, se respeten se escuchan y se entiendan. En definitiva, buenas habilidades comunicativas así como también de empatía. En un primer momento para escuchar a las partes así como poder entenderlas y, en un segundo momento, para acercar esas posturas haciendo que éstas se entiendan entre sí. Entiendo que el rol del mediador es muy necesario ya que permite resolver los conflictos y los desacuerdos de forma informal y con éxito. Promoviendo que los roces, los malentendidos del día a día y, en definitiva, los conflictos que surgen en cualquier situación de convivencia y trabajo colaborativo, se resuelvan satisfactoriamente y se pueda continuar en dicha convivencia y colaboración de mejor manera.

Las definiciones que algunos de los autores proponen para la mediación son las siguientes:

Moore (1995): “la intervención en una disputa o negociación, de un tercero aceptable, imparcial y neutral que carece de un poder autorizado de decisión para ayudar a las partes en disputa a alcanzar voluntariamente su propio arreglo mutuamente aceptable”

Diego y Guillén (2010): “un proceso confidencial, voluntario y estructurado de gestión y resolución de los conflictos que sirve para que dos partes, del ámbito familiar o laboral, que estén inmersas en algún conflicto entre sí, consigan solucionarlo de una forma satisfactoria, aceptando la ayuda de una persona mediadora, profesional, experta y debidamente formada que tiene como características principales la de ser imparcial y no imponer acuerdos, pero dirigiendo a las partes a la consecución de los mismos y al logro de su cumplimiento, siendo éstos equilibrados y equitativos”

De entre estas dos definiciones destacaría lo siguiente; por un lado que el mediador debe ser una persona que no tenga poder al respecto de la decisión a tomar es decir, que sea imparcial y que sus propios intereses no se vean afectados en el conflicto pues esto podría condicionar su actuación como mediador. Por otro lado es necesario que todas las partes implicadas en el conflicto tengan una voluntad de resolución pues sin ella es inviable la comunicación. Y, en tercer lugar, me gustaría hacer referencia a la condición profesional, experta y con conocimientos sobre la materia; si bien estoy de acuerdo con la afirmación anterior  me gustaría matizar la misma pues, después del artículo que os presento a continuación, mi opinión al respecto se ha modificado. Como os explico en el siguiente párrafo los autores entienden que las habilidades para la resolución de conflictos deben formar parte de todas las personas, pues eso va a permitir afrontar con éxito las distintas situaciones de la vida donde el conflicto va a estar presente. Sin embargo estoy de acuerdo en que en situaciones más formales donde el conflicto puede resultar más complejo, donde las partes no lleguen a un consenso por sí mismas, es necesaria la intervención de un mediador que ayude acercar las posturas de las partes o, en tal caso, que se dictamine una resolución más justa. Estoy pensando, por ejemplo, en el trabajo del abogado como mediador y, finalmente, de un juez imparcial.

El artículo al que os hago referencia es un artículo publicado en la revista RES, Revista de Educación Social en Enero de este mismo año. En él, Carmen Caravaca Llamas junto con José Sáez Olmos, proponen la Mediación como herramienta para la gestión de conflictos en la escuela, cosa que, por el campo que nos ocupa me parece extremadamente adecuado. Si bien el otro día, en clase, hablábamos del papel del psicopedagogo en la mediación, los autores me han dado un giro en ésta idea, evidenciando la importancia de la mediación en la vida de cada uno de nosotros con todas las habilidades y capacidades que ello implica.

Nos explican como la medición es una estrategia que hoy en día se utiliza para ámbitos muy distintos: familiar, judicial, comunitario, laboral…y, efectivamente, escolar. Si yo hablaba de habilidades comunicativas, los autores de este artículo hablan de la importancia de adquirir habilidades para la vida, las cuales definen de la siguiente manera: “capacidades o aptitudes que permiten afrontar de modo positivo y constructivo los desafíos de la vida cotidiana” (Caravaca, C y Sáez Olmos, J. 2013). Y siguen destacando el bienestar emocional como variable directamente relacionada con el desarrollo cognitivo. Así pues, en el artículo destacan la mediación como una estrategia pacífica para resolver los conflictos inevitables en el trascurso de la vida; entienden que la mediación y sus enseñanzas técnicas (saber empatizar, escuchar, descubrir intereses y necesidades propios y ajenos, saber expresarse de forma adecuada y sin ofender a los demás y fomentar la creatividad para la resolución de los conflictos) son claves para el buen desarrollo integral de los alumnos.

El artículo sigue explicando qué es el conflicto escolar, qué tipologías pueden darse, como prevenir e intervenir en él, etc. Sin ánimo de hacer aquí un resumen del artículo os invito a que lo leáis pues resulta verdaderamente interesante; lo que más destacaría del texto es el hecho de que los autores entienden que mediadores debemos ser todos, no solo los expertos. La mediación como estrategia para el desarrollo de nuestra vida cotidiana como personas y, en la escuela como segundo núcleo socializador que debe favorecer el desarrollo cognitivo pero también emocional de sus educandos; procurando preparar personas para la vida donde el conflicto va a estar sin duda presente.

 

WEBGRAFIA

Caravaca, C y Sáez Olmos, J. (2013):La medición: Herramienta para la gestión de conflictos en la escuela. Publicado en RES Revista de Educación Social. Recuperado en  http://www.eduso.net/res/pdf/16/media_res_16.pdf a fecha de 06.11.2013