Reflexiones nocturnas

Del mismo modo que, formal no formal e informal, son conceptos diferentes, orden, desorden y caos también lo son; tenemos asociado orden como algo positivo y el desorden y caos como algo negativo, pero desorden y caos no son conceptos iguales. Orden significa que un sistema está en equilibrio constante, sin variaciones dentro del sistema. Desorden significa que un sistema no está en equilibrio constante, esta desordenado, es decir, no tiene orden.

 Caos significa entrópia, que un sistema tiende al libre albedrio, lo que en la clásica escuela se denomina, tender al desorden. De esta forma estamos dando a entender a los educandos que libre albedrio es el mismo concepto que desorden, lo cual es falso. La entropía expresa la capacidad de sufrir metamorfosis, cuanto mayor es la entropía del sistema, menor capacidad de transformación posee el sistema, acorde al segundo principio de la termodinámica, en un sistema cerrado la entropía no puede disminuir ,el logro de entropía máxima significa el comienzo de un estado de equilibrio-Clausius y W.Thompson.

El libre albedrio tiene carácter entrópico en su fin mismo, es decir tiene un movimiento libre, caótico. 

Del mismo modo que un rumor se pone rápido de manifiesto socialmente, las ideas funcionan del mismo modo. Si una idea está equivocada y se propaga en otros, la idea se hará cada vez más grande. No se trata solo de la trivialidad orden, desorden, caos, lo central es la predisposición de la política educativa de las academias y en la memorización y mecanización de sus conocimientos. La razón y la lógica entienden las ideas como realidades que no tienen materia ni cantidad, no pueden ser sentidas por los sentidos ni por la imaginación, pero la luz, la llamadas, la cobertura, los átomos, la internete…son entes y agentes que nos rodean y conectan subjetiva, individual y socialmente, y no cumplen estas propiedades.

No hay que confundir ideas con contenidos mentales, las ideas existen con independencia de nuestro contenido en ellas, un individuo tiene un contenido mental de medicina en su conocimiento, pero es solo una parte de todo el conocimiento de medicina dentro del ámbito de conocimiento de medicina.

El clasicismo educativo de las academias no logra desarrollar la subjetivación de la parte subjetiva del ser, y esta es un contenido que requiere ser abordado desde la más temprana edad. La educación debe intentar transmitir estímulos, dentro de un contexto debe existir pluralidad y simultaneidad, inmediatez e impredecibilidad, publicidad e historia, en cada uno de los acontecimientos de la acción, decisión e indecisión  educativa. Debe ser abordada en forma de diferentes actividades, y abolir la fórmula de éxito y fracaso, el desarrollo del autoconcepto no puede ser condicionado o mermado por la educación.

Una educación basada en la no competitividad, en el pensamiento libre e individual; sin condicionantes, una educación de género y ecológica sin dogmas ni prejuicios y la libertad como principio educativo en las dimensiones sociales, individuales y subjetivas, la realización del proyecto de vida y de trabajo a nivel personal y social para la desmembración de la meritocracia que recorre las aulas de las academias del Estado. Del mismo modo que no podemos entender una educación que no sea un proceso, un camino, un lugar al que llegar, debemos entender la subjetivación del mismo modo; tenemos un gran conocimiento acerca de la subjetivación pero en la praxis la subjetivación social es muy pequeña comparada con todo el conocimiento que hay en el ámbito de conocimiento de subjetivación.

Para cualquier individuo que haya pasado por la rueda de montaje del sistema en las últimas décadas el proceso de subjetivación debe ser una catabasis, debe ser un, literalmente, descenso hacia el lado más subjetivo del ser, y he ahí la diferenciación que el educando ha de tener en cuenta, su catabasis no es propia de su parte individual, su parte física, su forma de manifiesto, sino que es su parte subjetiva la que entra en este proceso, el educando debe saber que busca y debe descender en su parte subjetiva, alejándose de la objetividad de la sociedad que le rodea y nutriendose de los arquetipos Junguianos. Debe no solo convivir y aprender con su entorno si no que debe aprehender todos los valores, dogmas, éticas, morales y derechos que su entorno le ofrece de forma circular. 

La labor del educando y la del educador es una participación entendida como doble objeto, de extensión y participación de toma de decisiones, la participación debe ser un medio para lograr actividades, hábitos, habilidades, mejoras del campo social, no debe existir un límite en la participación, pero si una limitación dentro de ella, las decisiones e indecisiones deben ser competencia de la disponibilidad y necesidad de todos sus sectores, de forma horizontal.

El problema central en la docencia es la falta de estímulos para las educandas y los educandos, el método de evaluación consiste en un control de conocimientos en diferentes áreas de conocimiento, que se basa en una mecanización y memorización de estos conocimientos un tanto por ciento más o menos elevada en base a la memorización y mecanización de dichos conocimientos, los conocimientos que se imparten en las academias son mayores, menores o limitados en base a las políticas del centro “educativo” en donde estén predispuestos los educandos y educandas, regidas por, a fin de cuentas, el Estado.

 

La base de la educación es la dialogidad con las educandas y educandos. No existe esta practica, hoy día, no existe estimulación. El problema es que intentan enseñarnos una realidad cercana al 1929 cuando está existiendo otra realidad que percibimos cada día. Que reitero, nos comunica, conecta y vincula sin poder percibirla. Que a priori no tiene ni materia, ni podemos percibirla, ni podríamos imaginarla. La educación no puede ser entendida como un camino vertical entre teoría-tecnología y práctica, sino como un doble camino horizontal entre estos elementos.

Debemos ser capaces de desarrollar en los educandos una concienciación de conocimientos, una estimulación hacia la captación de conocimientos, destrezas, habilidades, principios y valores. El ejercicio de educación no puede limitarse a un control evaluativo, tiene que dar un paso más, tiene que ser más ambicioso, en sentido de progreso educativo, hacia una revolución social (mental, individual y colectiva). Concibiendo la educación con un efecto de no observador, de entropía entre educadora y educanda, donde ambos descubran nuevas formas de nutrirse educativamente.

 

Un ejemplo muy simple, un folio en blanco, el folio es un plano (tiene dos únicas dimensiones, ancho y largo), en un sistema con dos dimensiones no puede existir una tercera dimensión, es ilógico. Pero nuestra percepción como observador puede condicionar la misma realidad y otorgar más dimensiones. Y no sólo eso, si no que podemos condicionar esta nueva dimensión añadida con nuestra propia condición de observador. Tenemos la obligación moral de enseñar a los educandos y educandas a conocer esta forma de observación del medio.

El individuo tiene que entender que puede crear nuevas realidades compartidas con la suya misma, y es nuestro deber ayudar a que estas creaciones creen una sociedad equitativa y libre. Nuestra generación (con ayuda de las pasadas) fue capaz de crear una nueva realidad que nos conecta de una manera abrumadora. Enseñemos a caminar sobre ella, enseñemos a saber utilizar todas nuestras posibilidades, no nos estanquemos en el pasado, reenseñemos a los educadores nuevos caminos educativos, ¿Por qué hacer que alguien memorice toda la tabla periódica, por que hacer que alguien memorice todas las fórmulas matemáticas, por que hacer que alguien mecanice un ejercicio, porque hacer que alguien escupa unos conocimientos en un trozo de papel? ¿Por qué no enseñar nuevas vías? No quiero dar a entender que todo el ejercicio educativo debe ser accionado desde la manera informal. Un ejemplo muy claro, en los exámenes de historia suele repetirse una pregunta de Cánovas y Sagasta que se basa en una tira cómica de la época y el ejercicio consiste en explicar el contexto en base a esa tira  cómica.

Es un ejercicio maravilloso porque para explicar dónde está la comedia se requiere de unos conocimientos sociales, ideológicos y contextuales de la época, que variarán según el examinado. No sería razonable, en un examen de matemáticas, poder disponer de las ecuaciones para resolver un ejercicio (cualquier persona que haya estudiado matemáticas en su vida sabe que si no tiene un conocimiento previo en la materia y sólo le dan las ecuaciones, sin conocer como es su aplicación, no logrará tener un resultado correcto), pero si se le explica al educando que significa cada una de las partes de una ecuación, si logramos hacer que comprenda el porqué de esa ecuación, de donde vienen sus componentes, y por qué funciona esa fórmula, entonces el educando no sólo no va a necesitar la formula en un examen si no que comprenderá lo que está haciendo.

 

En el trabajo diario, en el de ustedes lectores, cuando alguien tiene una duda consulta antes de ejercer una acción, ¿por qué privamos a las educandas de la duda? ¿Por qué el Estado sigue fomentando esta política educativa que nos retrasa? ¿Por qué se empeñan en hacernos tomar un camino cuando disponemos de muchos otros caminos? ¿Por qué no enseñar una metáfora en base a una película, en vez de un poema que no es acorde a nuestra generación (entendido como otro camino y sin desprestigiar a la literatura). Caminos que, nosotros como generación, entendemos mejor que los clásicos caminos. Un camino sin observador externo, donde sólo el propio sujeto puede comprender y manipular.

Está en nuestras manos el lograr no solo un mejor ejercicio educativo, si no la construcción de una sociedad empática, libertadora, equitativa y libre. 

    • Sergio Polín
      Sergio Polín

      Hola, Adrián. Mira, te comento. Admito que al principio me asustó el cúmulo de letra de la entrada (no utilizas el ENTER) pero una vez leído no me puede parecer más breve y conciso. Me gustaría, entonces, comentarte ciertos aspectos de manera general:

      Haces un reflejo muy preciso del obsoletismo del sistema actual, y concido totalmente con lo que expones acerca de la figura de un educando que, dentro del propio sistema, se vea promovido a, digamos, "beber" de su propia subjetividad en el proceso de desarrollo. En este aspecto, la adición que haces a este proceso de los arquetipos Junguianos, fomentando la visión que correlaciona a  los individuos de manera inconsciente, creo que conforma lo que, para mí, sería el itinerario educativo a seguir.

      Como expresas, de manera muy simple pero a la vez extremadamente clara con la metáfora del folio, el sujeto debe ser capaz de ver la realidad (educativa, en este caso) de manera que le permita abandonar "los caminos de tierra" y abrir nuevas vías en las que ese  "tridente" educativo  (teoría- tecnología- práctica) pueda actuar en conjunto y dar respuestas a las demandas del ahora en concordancia con las posibilidades que tenemos (siendo nosostros, como bien comentas, la generación que más noción tiene de ellas).

      Está en nuestras manos, sin duda.

      • Adrián Otero Vilela
        Adrián Otero Vilela

        Gracias Sergio
        Edito eso

        Adrián Otero Vilela

        Adrián Otero Vilela

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