ACTO III: El final

    Adrián Otero Vilela
    Por Adrián Otero Vilela

    Al principio habíamos definido Utopía como la realización de topias diarias para perseguir el fin de la utopía; la libertad, o al menos aproximarse al ideal utópico.

    Existe un término que es el utopísmo tecnológico; conocido como tecno-utopísmo, que se refiere a cualquier ideología basada en la creencia de que los avances en ciencia y tecnología conducirán a una utopía, o que ayudarán a cumplir un ideal utópico.

    Bernard Gendron, define cuatro principios del utopismo tecnológico:

    El sufrir una revolución en tecnología; postindustrial.

    El crecimiento tecnológico es más sostenido en la era postindustrial.

    En esta era el crecimiento tecnológico conducirá al fin de la escasez económica.

    La eliminación de la escasez económica llevará a la eliminación de todos los mayores males sociales.

    De esta forma la tecnología es algo indespensable para la humanidad, convirtiendose en algo único y que siempre se usará; ya que habra maquinas que ayudarán a la realización del trabajo.

    Desde la década de los noventa, con la creciente presencia de Internet en la sociedad, se piensa que una etapa del técnoutopismo revolucionará los asuntos humanos y que la tecnología digital incrementaría la libertad personal, liberando al individuo del problema del gobierno burocrático. En una conexión entre tiempo real y personas y con el acceso generalizado y aparente libre a tantísima información el control social de los poderes tradicionales se rompería.

    Pero esto no es así.

    Durante las prácticas que hice en SIG, una ONG de Galicia, tuve tiempo de sobra de reflexionar sobre esto: 

    Los organismos que viven en medio poco complejos no necesitan tener mecanismos de orientación tan precisos como aquellos que viven constantemente en situaciones complicadas o de peligro.

    En esta sociedad de iatrogenia social estamos condicionados por los diferentes estímulos; físicos, psicológicos, ideológicos, socioculturales,…, al no ser el ser humano un ser objetivamente plano y absoluto sería ilegítimo pensar; que el individuo deba anteponer sus propias necesidades y deseos a sus conocimientos y creencias, pero eso no quita que el propio individuo no pueda desembarazarse de lo que la sociedad le impregna, por la parte más social del ser.

     Por lo tanto no es descabellado pensar que el individuo no tiene modo alguno de conseguir una educación libre de dogmas, pero si puede deseducarse de ciertos criterios, pensamientos, actitudes o dogmas que la misma sociedad; de forma voluntaria o involuntaria, le otorga, por lo tanto, la escuela no debe ser un lugar donde se instruya y civilice; sino que, por lo contrario, debe ser concebida como un lugar donde se fomente la creatividad para formar espíritus libres.

    La libertad del individuo, bajo mi punto de vista, es el valor; si quiere verse como tal aunque yo lo pienso como un acto que debe ser conquistado socialmente ya que no se puede ser realmente libre si el resto que nos rodean no lo son, que la escuela y la sociedad misma debe inculcar en el individuo.

    Desde la posición de neutralismo pedagógico considero que la educación no debe inculcar valores y contenidos; pues seguirá siendo una transmisión ideológica en sí; sino que el individuo debe ser educado en libertad para que el individuo mismo pueda elegir su propio camino para la liberación personal. Considero que es lo que le falta a esta organización; una actividad, un proyecto, una metodología para llevar a la praxis el acto de educar (se) en libertad, y es la parte donde, creo, más puedo ayudar a construir. Pero, ¿Qué es libertad? O más bien; ¿Cómo se construye la libertad?

     La libertad se construye  desde la voluntad; la capacidad de elegir y de actuar. La libertad; desde un nivel educativo, tiene varios componentes que la conforman; la causalidad, entendida como la autodeterminación de la acción, es lo que nos permite decidir si deseamos (y haremos, llevando la misma acción a la praxis) realizar un tipo de acción determinada, la libertad es tendencial y derivativa en el sentido axiológico del término; pues no puede existir libertad al margen  de las tendencias y los deseos humanos, esto significa anteponer nuestra libertad (coaccionarla, censurarla o mismo negarla) por condicionamiento del resto, por esto último la libertad es limitada, pues está puramente condicionada por los estímulos físicos que nos rodean y por las posibilidades de elección que tenemos; o más bien las posibilidades de elección que nos son dadas por el ámbito social que ocupamos.

    Es por ello que la libertad también es histórica y procesual, y en función de las acciones externas a nosotros; el modo en el que la historia está construida y escrita (términos no siempre equivalentes), su interpretación, su forma, su composición y en la manera que nos afectan sus acciones, la libertad de un individuo puede aumentar, disminuir o inclusive destruirse. 

    La libertad por ende es relacional e intrapersonal; existiendo la creencia o el sentimiento de libertad en un individuo sin tener por que existir en el mismo individuo realmente. Un ejemplo sencillo para entender el concepto de la libertad que se me ocurre es encerrar a un pájaro en una jaula; una jaula grande y basta.

    ¿Es el pájaro libre por muy grande que sea su jaula? Realmente no. Pero, ¿Y si su captor; opresor, decide abrir la puerta de la jaula? ¿Es el pájaro libre entonces?

    Desde mi pensamiento no, no lo es. 

    Para mi existe una diferenciación entre sentirse libre y ser libre; algo parecido a la diferencia; apenas inapreciable pero existente, entre el must to y el should to. Al abrírsele la puerta de la jaula al pájaro le concedemos la libertad, pero eso no significa, mesoaxiológicamente hablando, que el pájaro sea realmente libre. La libertad es positiva, y negativa también.

    Es positiva cuando la entendemos como libertad para, siendo una autodeterminación, y es negativa cuando la entendemos como libertad de, siendo una indeterminación.

    La diferencia entre ellas es que la libertad de no está sometida a condicionantes ni externos ni internos; de tipo moral, físico, psicológico,…, y la libertad para es la “protección legal” que tenemos de manera física; por ejemplo libertad para residir o circular, y de manera psicológica; por ejemplo la libertad para la autonomía. 

    Cuando se nos prohíbe la capacidad de autodeterminación; no dando (se) nos (a uno mismo) los métodos de actuación (de actuar o no, de poder obrar de una forma u otra, de elegir entre lo que es bueno o malo) se nos coacciona; a modo de imposición pasiva, a no poder decidir por uno mismo que es lo mejor y lo peor; siendo un ejercicio de contrariedad específico.

    Para ejemplificar esta última parte; se le ata al cuello la llave de la jaula al pájaro con el dentro encerrado. El pájaro tiene la clave para poder salir por sí mismo de la jaula y ser libre para volar y ser libre de escapar, pero si no entiende la funcionalidad de la llave jamás será libre; en otras palabras, si no le enseñamos a utilizar ese objeto para salir y poder liberarse, no solo estamos negando su capacidad de autodeterminación sino que además, estamos privándole de la conciencia crítica necesaria para liberarse (realizarse) a sí mismo. 

    Y es que la libertad requiere del desarrollo de las capacidades de la experiencia de otros, de acciones interacciones conformes a los valores que nos permitan acercarnos a lo que consideramos necesario  (o no), coherente (o no) y deseable (o no) y que nos permitan tener un manejo responsable de nuestro yo; mediante la reflexión, el diálogo y la formación del criterio autónomo y adecuado de la responsabilidad (o irresponsabilidad) del acto que queramos llevar a la praxis.

     

    Referencias bibliográficas y weebgráficas:

    Díaz, C. Pedagogía de la ética social, para una formación en valores. (2006).Editorial Trillas.

    Cuevas Noa, F.C. Anarquismo y educación, La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria. (2003). Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo.

    Tuvilla Rayo, Jose. Educar en los Derechos Humanos. (1993). Editorial CCS

    Prezi: utoppismo tecnológico Recuperado de: ttps://prezi.com/mv__4ld5yt7-/utopismo-tecnologico-tambien-conocido-como-tecno-utopismo-o/

      Adrián Otero Vilela

      Adrián Otero Vilela

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