Cuadrado negro sobre fondo blanco

    Fran
    Por Fran

    Para introducir este blog, me gustaría presentaros una imagen:

     

    Cuadrado negro sobre fondo blanco (1915). Kasemir Malevich.

    Cuadrado negro sobre fondo blanco (1913).

     

    ¿Qué es lo que os quiere transmitir esta fabulosa obra de arte?

    Si la respuesta es nada, estáis en lo correcto, y su autor habría estado encantado de que así lo fuera. Pues, este pintor, Kasemir Malevich, fundador del suprematismo o mundo de la no representación, trataba de que ante sus obras  el espectador olvidara que estaba frente a una representación, y estos fueran conscientes de estar ante todo el universo reducido a un cuadrado. (Capital del Arte, 2018).

    Este tipo de arte era conocido como un arte no descriptivo intentando representar la nada, que viene a ser, representarlo todo.

    No hemos de olvidar, siguiendo a Santos Guerra (1997) que la tecnología es el conjunto de aparatos, recursos y sistemas que permiten aplicar la ciencia, de una forma racional y planificada, a situaciones de trabajo, ocio y comunicación. Y la Tecnología Educativa es, por tanto, la utilización de todos estos recursos al sistema de Enseñanza-Aprendizaje. El problema fundamental no es cuándo y cómo se utilizan los medios o recursos, sino al servicio de qué valores o ideas se ponen. (p.8)

    Una muestra de tecnología educativa, podría ser,entonces este cuadro, que nos representa en su máxima expresión al suprematismo, un movimiento, que según nos explica en su manifiesto su fundador, es el “arte puro reencontrado. Ese arte que, con el andar del tiempo, se ha vuelto invisible, oculto por la multiplicación de las cosas”.

    Llegados a este punto, me gustaría hacer un símil entre el cuadrado negro, una forma simple sin significado y sin color, con la comunicación cada vez más impersonal que acontece en nuestros tiempos, cargada de interacciones frías y lejanas ligadas a las redes sociales, como pueden ser las notificaciones de nuestro teléfono móvil. Encerradas en un cuadro blanco, al que yo comparo con la información a la que tenemos disponibilidad en casi cualquier lugar y en casi cualquier momento.

    Sé que esto, el hacer una analogía entre este cuadro y la sociedad contemporánea no hubiera  gustado demasiado a nuestro autor, pero me gustaría incidir en la necesidad, cada vez más evidente de prestar mayor atención a la comunicación interpersonal que se da en contextos que hacen posible una comunicación más cercana (parques, plazas, bares, terrazas…), para a su vez restar importancia a la información que ante nosotros se presenta día a día, hora a hora, y minuto a minuto a través de las redes sociales.

    De nuevo, retomando lo que Santos Guerra (1997) nos muestra cuatro tipos de procesos de aplicación, entre los que destaco:

    Enseñar a utilizarla (la tecnología) como un modo de expresión y comunicación. No sólo al servicio del profesor y de la enseñanza, sino que los alumnos la utilicen como un modo de expresión y de comprensión de la realidad” (Santos Guerra, 1997, p.8).. Vemos aquí como, trata de incidir en que el educando sea, como ya lo viene siendo, protagonista de sus propios aprendizajes. Pero además, nos indica además nos dice que, “una buena enseñanza no es la que utiliza los recursos audiovisuales, sino la que los pone al servicio de los valores, de la comunicación” (Santos Guerra, 1997, p.9).

    Por ello que, no hemos de caer en la tentación de que una enseñanza será mejor cuantos más recursos audiovisuales utilice, sino que lo será cuanto más se ciña a los valores que queremos transmitir.

    Lo que trato de expresar con esta entrada es que cada vez más, estamos sobrecargados de información, y nos olvidamos de lo que verdaderamente es importante en nuestras vidas. Pensamos que contemplar las nubes, sin fin alguno, ver como las olas rompen a su llegada a la orilla, o vislumbrar el cielo por las noches, son acciones que no tienen valor alguno (esa nada a la que pretendo que lleguemos, haciendo referencia al suprematismo), y lo que ponemos en valor es fijarnos en cuántas personas han visualizado la última foto que hemos subido a nuestra red social favorita.

    Por último, me gustaría dejaros con esta reflexión, extraída del manifiesto suprematista (Kasemir Malevich, 1924):

    La belleza de un templo antiguo no procede del hecho de que sirviera de asilo a un determinado sistema de vida, o a la religión correspondiente, sino de su forma se deriva de una percepción pura de relaciones plásticas. Tal percepción artística (que en la construcción del templo se hizo forma) es preciosa y viva para nosotros en todos los tiempos, mientras que el sistema de vida en el que el templo se construyo ya está muerto. (…) Los que exigen construcción de cosas más útiles y más practicas, queriendo vencer al arte o hacerlo esclavo, deberían tomar en consideración de que no existen cosas practicas definitivamente construidas. ¿No bastan las experiencias de milenios para demostrar que lo práctico de las cosas dura bien poco?

     

    Referencias bibliográficas:

    Capital del Arte (30 de julio de 2018). Suprematismo. [Blog]. Recuperado de https://www.capitaldelarte.com/suprematismo/

    Malevictch, K., Maiakovsky, V. (1915). Manifiesto Suprematista. Recuperado de http://www.fadu.edu.uy/estetica-diseno-ii/files/2015/04/manifiesto-suprematista-.pdf

    Santos Guerra, M. A. (1997) En García-Vera, A.B. y Alba Pastor, C. (1997). ¿Que es tecnología educativa?: autores y significados. Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación, 9, 51-62. Recuperado de https://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/45463/file_1.pdf

     

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