¿Es posible aprender hoy sin tecnología?

    Mar Germade Fuentes
    Por Mar Germade Fuentes

    Para abarcar el tema de si es o no posible aprender hoy en día sin tecnología lo haremos de dos formas y, por lo tanto, realizaremos dos entradas refiriéndonos a esta cuestión. 

    En la primera de ellas me reitero con la ya publicada con anterioridad: no es un tema cuestionable el de que la tecnología esté plenamente instaurada en nuestra rutina; a todas horas vivimos haciendo uso de la misma, incluso inconscientemente. La utilizamos para nuestro entretenimiento, diversión, trabajo, y por supuesto, para aprender. Por eso, y respondiendo a la pregunta que da título a esta entrada, no, hoy por hoy, no es posible aprender sin tecnología. Hoy por hoy no, y cuanto más tiempo pase, más imposible será, si cabe, aprender sin ella, teniendo en cuenta la velocidad a la que surgen los avances tecnológicos y lo rápido que nos adaptamos a ellos. 

    Aunque un compañero en uno de sus comentarios en el post anterior relativo a este tema haya defendido su postura contraria a la mía, alegando que, aunque sería un proceso difícil y lento, sí que sería posible vivir y aprender sin tecnología de la misma forma que lo hacen en muchos países mucho menos desarrollados que el nuestro, pero la cuestión aquí radica en que en esos países, todavía no ha llegado la tecnología que nosotros conocemos, en el momento que lo haga, la dificultad de eliminarla sería la misma que en nuestro caso. 

    El asunto ya no es que podamos aprender o no sin tecnología, lo más importante es que, a parte de aprender con ella, aprendamos de ella y en ella; es decir, debemos saber hacer buen uso de las herramientas tecnológicas con las que contamos para poder obtener un buen aprendizaje. 

    Tomando como referencia fuentes consultadas, la llegada de la tecnología ha ocasionado la transformación de la educación tradicional, entendiéndola como un instrumento de apoyo que nos obliga a renovarnos constantemente. Y esto es completamente cierto. Renovarse o morir, aunque no de una forma tan drástica. La constante evolución de la tecnología estimula el aumento del uso de la misma dentro del ámbito educativo, y está demostrado pedagógicamente que la utilización de la tecnología mejora la capacidad de aprendizaje y tiene numerosos beneficios en el desarrollo de los alumnos, como aumentar sus habilidades y sus capacidades, fomentar la colaboración entre ellos, mejorar su comunicación o dinamizar las actividades educativas que se les propongan. 

    Pero, aunque hagamos más referencia a los alumnos, los docentes no se quedan atrás, son otras víctimas de la tecnología y, en cierto modo, tienen más responsabilidad sobre la misma, primero deben aprender de ella y aprender como utilizarla de una forma correcta para después poder enseñar a sus alumnos haciendo uso de las herramientas tecnológicas con las que cuente.

    Ya que hemos hablado de los beneficios, debemos también hablar de las desventajas, que también las hay, y normalmente aparecen por dos motivos: por el desconocimiento y por el extremismo; el desconocimiento provoca un mal uso de la tecnología que desemboca en malas prácticas educativas, obteniendo unos resultados que difieren en gran medida de los deseados inicialmente, y, por otra parte, los extremos nunca son buenos, y un abuso de la tecnología, aún siendo dentro del ámbito de la educación, podría causar problemas para los alumnos tanto dentro como fuera de las aulas.

    Acabando ya con esto, y dejando pendiente un segundo post relativo a este tema, podemos concluir diciendo que no es posible aprender hoy en día sin tecnología, ni lo será, pero que lo importante es aprender a desenvolvernos correctamente con las herramientas tecnológicas para poder conseguir el aprendizaje que queremos.

     

    Webgrafía:

    https://medium.com/cuaderno-rojo/tecnolog%C3%ADa-y-educación-77d81294a6bf

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