Alfabetización mediática VS. Medios de comunicación

La alfabetización puede definirse como “la enseñanza de la lectura y escritura, sustentada en el texto impreso”, por lo que la alfabetización mediática puede entenderse como “la enseñanza del uso de los medios de comunicación”, basándose esta en la libertad de expresión y el derecho a la información (Pierre, 2011). No obstante, algunos autores consideran que esta definición está incompleta, por lo que proponen incluir: aprender a crear mensajes impresos, de audio, vídeo y multimedia.

A mi me gustaría quedarme con la referenciada por Pierre (2011) y propuesta por National Leadership Conference on Media Literacy: “la alfabetización mediática es la capacidad de acceder, analizar, evaluar, y producir mensajes en una variedad de formas”, de la que se puede extraer que una persona alfabetizada puede comprender y analizar de forma crítica los medios de comunicación, lo que ve, escucha y lee en libros, periódicos, revistas, publicidad, televisión, la radio, películas, música, vídeojuegos, Internet y las nuevas tecnologías emergentes. 

Es a raíz de estas definiciones y lo comentado en la clase expositiva que me pregunto ¿qué tan importante es hoy en día la alfabetización mediática? ¿de qué forma nos están influyendo los medios de comunicación para que se haga esta tan necesaria?

Si antes la televisión unía a la familia para ver programas y concursos en los que todos/-as participaban e interactuaban ahora es todo lo contrario y no sólo es la televisión la que nos “aísla”, sino que con la aparición de Internet se pueden ver los contenidos televisivos donde y cuando se quiera, independientemente incluso de lo que se esté haciendo en ese momento, es decir, se puede estar delante de la pantalla mientras se hacen, por ejemplo, las tareas escolares. Así, la posibilidad de control de dichos contenidos por parte de los progenitores se vuelve prácticamente nula (Fominaya, C., 2012). 

Por tanto, refiriéndonos a los adolescentes, que son aquellos que están en una etapa educativa fundamental y crítica, pues lo que vemos a dichas edades nos afecta más y lo reflexionamos menos, y hacen un mayor uso de Internet y contenidos televisivos, pueden estar consumiendo contenido inapropiado que además de restarle habilidades comunicativas y posibilidad de socialización, puede estar influyéndole y educándole de forma que su desarrollo no sea el adecuado, que los valores que generen sean propios de la sociedad en la que nos encontramos y que pretendemos cambiar como educadores, como por ejemplo, el machismo, etc.

Al hilo de esto, de los valores de la sociedad y los que generan los medios de comunicación, cabe decir que, desde mi punto de vista, cada persona ve el canal que le interesa en función de su ideología, por tanto lo único que hace el medio es potenciar los valores de la misma y seguir influyendo en el colectivo al que va dirigido. De hecho, por experiencias familiares propias, las personas que tienen determinados ideales no se creen aquellos canales en los que no se propagan los mismos, asumen que lo que dice determinado canal es falso porque no es de la ideología a la que pertenecen.

Referido a esto me gustaría citar una frase, extraída de ABC (2012) de Joaquín Arozamena, profesor de la  UFV, que refleja la idea que acabo de exponer: «lo único que hace la televisión es afirmar los valores que ya se tienen. Los medios solo convencen a los ya convencidos. Es muy difícil que la televisión cambie convicciones emocionales o morales profundas».

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Junto a esta pequeña reflexión sobre cómo afecta la televisión en nuestras vidas me gustaría añadir una comparativa de la audiencia de dos programas televisivos distintos para reflejar la importancia de la alfabetización mediática. Uno de ellos es La Isla de las Tentaciones, un programa que ha estado en auge estas últimas semanas. A este entraron 5 parejas con una relación sentimental y los dividían: los hombres iban para una casa y las mujeres para otra, estando dentro de cada una los “tentadores” conviviendo con ellos y ellas que trataban de enamorarlos/-as. La finalidad del mismo era comprobar la confianza que había dentro de cada pareja,ver el grado de fidelidad de cada una, etc. De esta forma logró “3.618.000 de espectadores y un 30% de share” en una franja de edad de entre 13 y 24 años (Muciente, E. , 2020).

Por otro lado, escogí Saber y Ganar, un programa emitido por la 2. Este es un concurso que lleva en emisión muchos años en el que se abarcan distintas temáticas referidas a la cultura general de nuestro país que ha alcanzado en 2019 “un 6,3% de cuota de pantalla y 769.000 espectadores” (Prnoticias, 2019), siendo la mayoría de su público personas mayores.

Esto demuestra, desde mi punto de vista, que la televisión es un mercado que analiza nuestros intereses y necesidades y vende el producto que sabe que va a obtener más ganancias y, por tanto, realmente es la sociedad quien hace un consumo de esos productos aun sabiendo que probablemente no sean los convenientes y mucho menos educativos, como es el caso del primero mencionado anteriormente.  

He escogido estos dos programas por un lado, porque uno es reciente y conocido por la mayor parte de las personas y, el segundo, porque es próximo a mi entorno, pero podría haber seleccionado otro concurso cualquiera en el que se traten temas de actualidad, de cultura que opino que probablemente tengan también poca audiencia.

Es con esto con lo que respondo la importancia que tiene, por tanto, la alfabetización mediática hoy en día, pues si consumimos dichos programas, debemos ser capaces de verlos, analizarlos y ser críticos con ellos y no dejar que nuestra vida y valores giren en torno a los mismos, porque sino nuestro aprendizaje será aquel que este transmita, teniendo así una vista de la realidad distorsionada, parcial y manipulada por intereses económicos, políticos, etc.

 

Yo veo necesario educar en esto y confío en el poder de la educación para conseguir personas críticas con los medios y las tecnologías.

 

Y vosotros/-as, ¿sois críticos con los programas televisivos que veis? ¿Creeis que influyen en los valores sociales que hay hoy en día?


 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fominaya, C. (18 de diciembre de 2012). ¿Influyen las series de TV en los adolescentes? ABC. Recuperado de  https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-influencia-series-adolescentes-201212180000_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

 

Muciente, E. (14 de febrero de 2011). Las brutales audiencias que deja La isla de las tentaciones. El Mundo. Recuperado de https://www.elmundo.es/television/medios/2020/02/14/5e46683821efa0cc3d8b4586.html 

 

Pierre,K. (2011). Niñez, adolescencia, publicidad y alfabetización mediática. Reflexiones 1, (90). Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4796679

 

Prnoticias (11 de septiembre de 2019). Saber y ganar en crisis: vive el peor arranque de temporada de su historia. Prnoticias. Recuperado de https://prnoticias.com/television/tve/20175246-saber-ganar-crisis-audiencia 

 

    • Diego Lomba Hermo
      Diego Lomba Hermo

      Me parece muy sugerente tu blog, Alba.

      Contestando a tus preguntas finales, sinceramente, mucho de los programas del tipo de La isla de las tentaciones, o Mujeres y Hombres y Viceversa.... se crean porque está claro que va a haber gente que los consuma, y porque el mal ajeno y el morbo son dos aspectos importantes en este tipo de programas, que obviamente, no existirían sino hubiera consumidores, con lo cuál, yo pienso que el problema reside en primera instancia en la sociedad en la que los valores heteronormativos y machistas aún  proliferan  y dónde la cultura va mermando cada vez más porque los programas culturales recaen en concursos de preguntas y respuestas que se vuelven monótonos con muchas temporadas en las que solo cambian algunas pruebas. También es  cierto que hay también programas de recomendaciones de libros y música pero se emiten por la madrugada. En cambio los realitys son programas en directo, emitidos en prime time, más vivos (dónde la audiencia puede incluso interactuar), con rostros nuevos en cada temporada/edición y que retroalimentan  a su vez a otros programas de la cadena, revistas... y quieras o no es fácil acabar leyendo un titular, víendo un vídeo o conociendo el grito de Estefaníaaaa o alguna frase de Belén Esteban aunque no sigas eses programas.

      A nivel más personal, como consumidor, es cierto que no soy muy crítico a la hora de elegir que ver en la televisión, me decantó por lo que ya conozco o por lo que ve la mayoría de gente de mi alrededor, que creo que es lo más común.

      • Alba
        Alba

        Buenas tardes Diego. 

        Muchas gracias por tu comentario con aportaciones muy interesantes, pero sobre todo muy sincero.

        Personalmente yo también veo programas como la Isla de las Tentaciones y Mujeres Hombres y Viceversa porque para mí resultan entretenidos, pero sí que soy consciente de que no debería consumirlos y darles audiencia y, sobre todo, soy muy crítica con lo que veo en ellos, algo que en parte también hace que los vea, me gusta analizar las situaciones que se dan y reflexionar sobre qué podría aportar yo como pedagoga para que no se den. No es algo que comente con todas las personas con las que los veo porque puede que no les interese, pero sí lo hago para mis adentros.