Blog 6. Proyectos autonómicos y estatales para la integración de las tecnologías en las instituciones educativas ¿Tiene sentido que se invierta el dinero de los contribuyentes en eso? (Parte 1)

Como sabéis la emergente sociedad de la información, impulsada por el avance en materia tecnológica, produce cambios que alcanza todos nuestros ámbitos de actividad, lo que incluye el mundo laboral y educativo. Según afirma Echeverría (2000) el auge de las nuevas tecnologías tiene importantes incidencias en educación. Entre ellas destaca que exigen nuevas destrezas y conocimientos porque, además de aprender a buscar y transmitir información y conocimientos a través de las TIC, hay que capacitar a las personas para que también puedan intervenir y desarrollarse en los nuevos escenarios virtuales. Aprovechando así sus funcionalidades, posibilitando nuevos procesos de enseñanza‐aprendizaje, como por ejemplo, crear nuevos entornos online de aprendizaje. 

Como todos sabemos la educación tiene el gran desafío de preparar a las futuras generaciones para el nuevo mundo laboral, por lo tanto, son necesarias nuevas políticas educativas orientadas hacia este objetivo. En esta entrada voy a comentar cómo fueron las cosas a nivel estatal y la siguiente va a tratar sobre el papel de las administraciones educativas de las Comunidades Autónomas en materia tecnológica, así como una conclusión general.

Primeramente es importante destacar que la política respecto a las TICs tiene sus raíces a comienzos de la década de los años 80 en que el sector de la información en España, el cual estaba retrasado respecto al resto de los países desarrollados. Este hecho provocó que en 1982, el gobierno incluyese en su organigrama la primera Subdirección General de Documentación e Información Científica, en el seno de la Secretaría de Estado de Universidades, que dependía del Ministerio de Educación y Ciencia. Por consecuencia, se concibe la política de información como un elemento más de la política científica española (Caridad, Méndez y Rodríguez, 2000).   

Respecto a los proyectos estatales, en su etapa inicial las iniciativas se centran en los proyectos Atenea y Mercurio, los cuales se focalizaron en la introducción de los medios informáticos y audiovisuales en el currículo. La segunda etapa, a partir de 1995, está ligada a la aparición de Internet. Posteriormente, en el año 2000, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte transfiere las competencias educativas a las Comunidades Autónomas. A partir de entonces los distintos planes de introducción de las TIC en la educación tienen componentes estatales y autonómicos. 

Sobre los dos proyectos estatales mencionados anteriormente, cabe decir que el Proyecto Atenea tenía un carácter experimental, además pretendía la incorporación gradual y sistemática de equipos y programas informáticos en los centros de enseñanza primaria y secundaria. Respecto al Proyecto Mercurio, este surge inicialmente con la idea de comprobar de manera experimental, en un período limitado de tiempo, las posibilidades del vídeo en la enseñanza. 

Encontraba necesario recordar que ante el cierre de los colegios, universidades y diferentes empresas debido a la pandemia, se está tratando de “normalizar” lo máximo posible la situación de la mano de la tecnología. Las mismas tecnologías con las que la educación intentaba formar mejor al alumnado para las exigencias del mercado laboral respecto a las TIC y que se utilizaban para fomentar un aprendizaje más significativo sobre otras competencias, es decir, están siendo el único medio para abarcar no solo la situación en el ámbito educativo sino que también en el mundo laboral a través del teletrabajo. 

Refiriéndonos a la educación, desde el grupo educativo Brains International School ya se ha puesto en marcha el programa "Home Schooling" para facilitar que los alumnos de la Comunidad de Madrid sigan asistiendo de manera no presencial a las clases y accedan a contenidos educativos desde sus casas. Así, a través de una plataforma digital, profesores y alumnos comparten un espacio educativo online sin salir de casa. Otra opción que están tomando los colegios es el uso de 'Padlet', que es básicamente un muro digital el cual puede utilizarse como un tablón personal o una pizarra colaborativa. Así, los alumnos podrán seguir avanzando y aprendiendo realizando los ejercicios que le impongan sus profesores y repasar el temario diariamente. 

El hecho de no poder realizarse las clases de forma presencial deja en evidencia las carencias en el ámbito educativo para abarcar esta problemática a través de la tecnología. Asimismo, resalta la necesidad de que el profesorado tenga las competencias suficientes, para a pesar de las circunstancias, hacer algo más que subir un PDF y mil actividades al campus virtual o enviarlo a través del correo electrónico. Eso no es dar clase, las tecnologías nos proporcionan infinitos recursos para poder EXPLICAR el temario (aunque no se pueda abordar todo como en las clases presenciales), existen las videoconferencias, distintos programas donde pueden realizar mapas conceptuales y presentaciones, existe la posibilidad de grabarse a uno mismo explicando el tema y que el alumnado puede transmitir sus dudas a través de distintas plataformas, etc. Esta situación deja a la vista la importancia que tiene dedicar más tiempo a formular políticas educativas que realmente sean efectivas para lograr los objetivos propuestos cara la tecnología en la educación.

Referencias Bibliográficas:

Caridad Sebastián, M., Méndez Rodríguez, E. Mª y Rodríguez Mateos, D. (2000). The need of information policies in face of the new globalized society. The spanish case. 29 (2), 22‐36.   

 

Echevarría, J. (2000). Las TIC en educación. Revista Iberoamericana, 24. 

 

Martínez Figueira, Mª.E. (2006). Políticas autonómicas para la integración de las TIC en centros educativos, Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa, 5 (2), 97‐112. Recuperado de:  https://core.ac.uk/download/pdf/72044255.pdf 

 

Sánchez Montoya, R (2002). Ordenador y discapacidad. Madrid: CEPE. 

 

Soto Pérez, F.J. y Fernández García, J.J. (2003). Realidades y retos de la inclusión digital. Comunicación y Pedagogía. 192, 34‐40.

 

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