Blog 8. ¿Qué es la Brecha Digital? ¿Cuales son las consecuencias que tiene en esta época de confinamiento?

La expansión de las TIC en todos los ámbitos de nuestra sociedad se ha producido a gran velocidad y es un proceso que continua. El estado de alarma como consecuencia de la pandemia mundial Covid-19, nos ha obligado a confinarnos en nuestros hogares y eso pone de relieve la dramática realidad de la Brecha Digital. 

Este término es uno de los primeros con el que se inicia la reflexión alrededor del tema del impacto social de las TIC, por lo tanto, desde entonces se percibe que las tecnologías van a producir diferencias en las oportunidades de desarrollo de las poblaciones. 

Respecto al concepto de brecha digital, en un principio se refería básicamente a los problemas de conectividad. Un tiempo después, se empieza a introducir la preocupación por el desarrollo de las capacidades y habilidades requeridas para utilizar las TIC y por último, se hace referencia al uso de los recursos integrados en la tecnología. Por lo tanto, la expresión “brecha digital” , siguiendo la idea de Santoyo y Martínez (2003), se puede definir como la brecha existente entre aquellos que utilizan las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación para sus necesidades personales o profesionales y aquellos que no tienen acceso a estas, o que simplemente no tienen las competencias necesarias para su utilización. 

Cabe distinguir dentro de la brecha digital (Camacho, 2005): 

  • El enfoque hacia la infraestructura: refiriéndonos a la disponibilidad de acceder a las tecnologías, y trae como efecto que estos individuos no puedan tener las mismas oportunidades de acceso a la información y al conocimiento. Este acceso es sumamente dispar entre los países desarrollados y los que no lo son. Por ejemplo, en Canadá y Estados Unidos alrededor de 40% de la población tiene acceso a Internet. En Latinoamérica y el Caribe entre 2 y 3 % de la población tiene la oportunidad de acceder a este medio.

  • El enfoque hacia la capacitación: es decir, las capacidades y habilidades que tienen las personas de manejar las tecnologías. En este sentido, se comienza a desarrollar el concepto de alfabetización digital relacionado con el de brecha digital. 

  • El enfoque hacia el uso de los recursos: se refiere a la limitación/posibilidad que tienen las personas para utilizar los recursos disponibles en la red. Es decir, las personas que tienen las habilidades para manejarse en ese medio pero no hacen un buen uso de la misma.  Por lo cual, las posibilidades de utilizar la tecnología no solamente se refieren a acceder a la información, sino también a un nuevo modo de educación y la visión de aprovechar las “nuevas oportunidades” como el desarrollo de los negocios, la atención médica en línea, el teletrabajo y el disfrute de nuevas formas de entretenimiento y ocio. 

Además de estos tres tipos se habla de la brecha digital de información, la participativa, por disponibilidad y de género. Esta última es la que más me llamó la atención, Gil, A., Feliu, J. y Vitores, A. (2011), mencionan en uno de sus artículos que numerosos estudios hablan de que el porcentaje de mujeres que llegaban a la universidad era mucho mayor que el de hombres, sin embargo, el porcentaje de estas que estudiaban el área técnica es muy inferior sobre todo en las titulaciones informáticas. ¿Por qué creéis vosotros que pasa esto? Una de las teorías es que esto tiene que ver con la experiencia informal que tenemos con las mismas. Aunque el uso de los ordenadores como herramienta de comunicación es igual para ambos sexos, hoy otros aspectos como el uso para el ocio, la situación no está tan igualada. 

Por otro lado, volviendo a la situación actual con la brecha digital, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística para 2019, un 10% de los niños entre 10 y 15 años nunca usa un ordenador (un 5,4% más que en 2015), lo que supone que 300.000 jóvenes en España no tienen la posibilidad de continuar con el curso escolar en sus domicilios durante el confinamiento. 

La mayoría de estos niños presentan un perfil muy parecido, viven en poblaciones pequeñas (menos de 10.000 habitantes), en familias monoparentales, o residen en hogares de 5 o más miembros. Además, se registran con severas diferencias por Comunidades Autónomas, por ejemplo, los niños sin acceso a un ordenador en Galicia alcanzan al 20% de las familias monoparentales y el 25% en Andalucía con 5 o más miembros bajo la misma residencia. Además, cabe destacar que, según la segunda encuesta en las escuelas europeas sobre dotación de dispositivos TIC, un 40% de los jóvenes no va más allá de unas habilidades digitales básicas, e incluso uno de cada seis no posee ninguna competencia relacionada con la informática. Obviamente todas estas dificultades y carencias del alumnado respecto a la tecnología repercutirá afectados negativamente al desarrollo académico, lo que representa una dificultad para su desarrollo personal y para su empleabilidad futura.

La situación no mejora cuando nos vamos al otro extremo de la pirámide de edad: un 41% de las personas con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años no dispone ni de una sola competencia informática y sólo un 9% de las personas de 75 años usa herramientas de comunicación por Internet. Asimismo, apenas un 10% sabe usar el correo electrónico. Estas cifras mejoran entre el colectivo entre 65 y 74 años, pero aún muy lejos de lo deseable, algo menos de un 30% usa Internet para realizar videollamadas y un 21% entra en redes sociales. Estamos en un momento en el que mantener la comunicación es clave para sobrellevar las consecuencias psicológicas del aislamiento y el hecho de que muchas personas mayores vivan solas y no tengan medios como para poder hablar o ver a sus familias a través de las pantallas, hace que su situación sea más difícil para ellos y sus familias. 

A modo de conclusión, esta situación no ha surgido de la nada ni es el producto un efecto reciente, se trata de una desigualdad estructural, sistémica y persistente. Considero que después de que esta situación resalta la importancia de adaptarnos a la era digital en la que nos encontramos. Asimismo, debemos de darle el sitio que la tecnología está buscando en el ámbito educativo. 

Cabe recalcar que la brecha digital no solo está relacionada con aspectos económicos o de género, en una gran parte también se debe a la brecha generacional. Para nosotros que nacimos en la era digital ya tenemos dificultades para sacarles el mayor provecho, imaginaos quienes no se han criado en medio de móviles y ordenadores. Con lo cual, para poder igualar, en la medida de lo posible, ambas generaciones, considero necesario la oferta de cursos y la formación permanente en esta competencia.

La brecha digital es motivo de exclusión de la sociedad del conocimiento, y además, desencadena en la desigualdad de oportunidades para el desarrollo personal y profesional. Espero que cuando superemos esta etapa exista un impulso continuo para la transformación digital y la virtualización, especialmente en las economías avanzadas. Tanto la capacitación junto con una alfabetización digital se podría transformar, no sólo en mejores oportunidades de desarrollo, sino que también en una mejor calidad de vida.

 

 

Referencias Bibliográficas:

Camacho, K. (2005). La brecha digital. Palabras en juego: enfoques multiculturales sobre las sociedades de la información, 61-71. Recuperado de: https://analfatecnicos.net/archivos/96.LaBrechaDigital-PalabrasEnJuego-KenlyCamacho.pdf 

Gallardo, A. R. (2006). Brecha Digital y sus determinantes. Unam. Recuperado de: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=2k1neys5RjsC&oi=fnd&pg=PP17&dq=brecha+digital+definici%C3%B3n+&ots=YbZtrNAt8D&sig=YCe3C9XcXnuyeM3AkB7zCiOkrqU#v=onepage&q=brecha%20digital%20definici%C3%B3n&f=false

Santoyo, A. S., y Martínez, E. M. (2003). La brecha digital: mitos y realidades. Uabc. Recuperado de: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=nw8PLfm4Ma4C&oi=fnd&pg=PA5&dq=Santoyo,+A.+S.,+%26+Mart%C3%ADnez,+E.+M.+(2003).+La+brecha+digital:+mitos+y+realidades.+Uabc.&ots=_9W2qTXYxz&sig=ffJxGuyWyBoDB-kqJxqzLLia0Wc&redir_esc=y#v=onepage&q=Santoyo%2C%20A.%20S.%2C%20%26%20Mart%C3%ADnez%2C%20E.%20M.%20(2003).%20La%20brecha%20digital%3A%20mitos%20y%20realidades.%20Uabc.&f=false

Gil Juárez, A., Vitores, A., Feliu, J. y Vall-Llovera, M. (2011). Brecha digital de género: Una revisión y una propuesta. Teoría de la Educación. Educación y Cultura en la Sociedad de la Información, 12(2), 25-53. Recuperado de: https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/100621/Brecha_digital_de_genero_Una_revision_y_.pdf;jsessionid=E2F22FA876AD50D5AD5C6DFDEE9C6E88?sequence=1

 

Sitios web:

Instituto Nacional de Estadística (INE):

https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925528782&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout

    • Uxía Santos
      Uxía Santos

      Buenos días Andrea! creo que has realizado una muy buena reflexión acerca de esta famosa "Brecha Digital". Como bien dices, años después de estar intentando que programas como Abalar, o escuela 2.0 funcionarán, seguimos encontrándonos con grandes desigualdades a la hora de trabajar con la tecnología. En cuanto al aprendizaje en red de los estudiantes, esto está provocando grandes desigualdades educativas, con las que tenemos que terminar de alguna manera lo antes posible! Este es un tema muy complejo que tiene mucho juego en la actualidad, creo que hasta que se de un cambio en la educación tecnológica no vamos a conseguir cambiarlo...

      Espero que todo vaya bien, un saludo!

      • Diego Lomba Hermo
        Diego Lomba Hermo

        Hola Andrea!! 

        Me ha parecido muy interesante tu blog porque si bien la brecha digital se ha convertido en uno de los temas más candentes durante este confinamiento, hay aspectos que en las noticias y a través de experiencias personales no quedan bien explicados y yo, por ejemplo, desconocía los tres enfoques que mencionas en tu entrada. Además, acompañas la información con muchos datos que permiten observar con más detalle el panorama en el que nos movemos, y en el que como pedagogas y pedagogos tendremos que actuar para posibilitar que las desigualdades se vayan reduciendo, porque de golpe es algo que no se va a lograr.

        Si bien, como sabemos, fueron apareciendo algunos proyectos al principio de los 2000, estes no han tenido el impacto suficiente ya fuese por cuestiones de administración u otras, pero pienso que deberían de servir como un punto de inicio desde el que obtener información esclarecedora sobre las desigualdades que ya se venían dando, y lograr un diagnóstico que sirviera de mapa para trabajar hacia una mejor educación online sin desigualdades. La brecha digital existe desde hace tiempo, y la experiencia en este terreno debería haber servido para primero, enfocarse en el sustento de recursos e infraestructuras necesarias para el alumnado, y posteriormente tener más en cuenta los recursos didácticos en formato digital, ya que sin soporte y medios de nada sirven.

        • Andrea Gil Miguéns
          Andrea Gil Miguéns

          Holaa Uxía y Diego!!! Muchas gracias por vuestras reflexiones! La brecha digital está muy relacionada con la exclusión social y laboral, que impide o dificulta el acceso al empleo, por lo que debemos tomar conciencia de su importancia y de la necesidad de educar implicando a todos los sectores sociales, facilitando los servicios y recursos necesarios para ello. Solo quería comentaros que como bien mencionáis, hace muchos años que se sabe de la existencia de la brecha digital y, a pesar de la elaboración de distintos proyectos para intentar abordar la situación, no se han conseguido grandes avances, ya que sigue existiendo la desigualdad respecto a la infraestructura, y sin eso no podemos pensar en la capacitación y el uso de los recursos bajo distintos objetivos. Además, es necesario un cambio cultural que implique a todas las personas sin importar su condición o rango de edad para poner a su alcance y de forma más intuitiva y “usable” lo que ha llegado y lo que llegará en un futuro en materia digital.

           

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