De la hostelería a la tecnología y así sucesivamente.

Última actualización de en Mar Germade Fuentes

En la página previa a las cualificaciones había plasmado el sentimiento que tenía hacia la asignatura, definiéndolo como una utopía en la que reinaba la vergüenza a que la gente leyese lo que había escrito, por miedo a que estuviese mal o a que viesen mi opinión como algo ilógico. 

Tras la llegada del suspenso, en buena parte esperado, aunque la esperanza, como dicen, es lo último que se pierde, llegó la sensación de fracaso, como una rabia mezclada con una sensación de decepción conmigo misma por hacer siempre las cosas tarde y mal.

En la revisión con Adriana, después de hablar de lo que tenía que hacer para poder recuperar la materia, me dijo que en la próxima página tendría que plasmar lo que había significado para mí el suspenso. 

En primer lugar, lo que me supuso fue agobio, mucho, teniendo en cuenta que empezaba a trabajar al día siguiente de la revisión y que mi tiempo para dedicarle a la materia iba a ser escaso, dado que el trabajo me ocupa una media de 13 horas diarias, y que parte de las 11 restantes debería dedicarlas a descansar lo que pudiese y a este trabajo. 

El trabajo en la hostelería es bastante esclavo, que conlleva un gran cansancio físico y aunque desde fuera no pueda parecerlo, también mental, lo que suponía que cuando empezaba a redactar alguno de los posts me quedaba estancada en las primeras líneas del mismo, intentando pensar cómo seguirlo y rectificándolo en numerosas ocasiones. Nada de lo que escribía acababa de convencerme, y tras el primer suspenso no quería que se volviese a repetir la misma situación, y es por eso por lo que no he publicado las entradas todavía, para poder revisarlas y ver qué podía cambiar para mejorarlas. 

Otro aspecto que me produjo algo de agobio fue que en este caso, el trabajo era menos pautado que antes, en lo referente a que no había ni un mínimo ni un máximo de entradas, y prefería hacer pocas y lo mejor posible, dentro de mis posibilidades, que muchas y pobres. 

Por otra parte, algo que me tranquilizaba era que la mayoría de mis compañeros habían aprobado y por lo tanto, lo último que iban a hacer durante el verano era leer los blogs de la gente que había suspendido, y eso me ayudaba a escribir más relajada. 

Dicho esto, no es que esté recurriendo al tema del trabajo como una excusa, porque no lo es, es una realidad, mi rutina veraniega, y nunca lo había compaginado con los estudios, pero lo que es verdad, es que esta vez, aunque pueda no parecerlo, le dediqué bastante más tiempo al desarrollo de esta actividad que antes, y debido al cansancio, bastante más esfuerzo; no sé si será el suficiente, pero esta vez me quedo más satisfecha con el trabajo que voy a presentar, aunque no sea en abundancia, siempre opté más por la calidad que por la cantidad