4. El olvido en el fracaso

4. El olvido en el fracaso

Última actualización de en Antía Prado

Bien es cierto que, durante la Exposición Universal de 1889, la Torre Eiffel tuvo un gran éxito; inmediata, su fama subió como la espuma. Pero una vez terminada… la curiosidad por el monumento se disipó igual de rápido que había aparecido. Las visitas registradas estaban muy por debajo de las necesarias para su mantenimiento, y pronto empezaron a correr rumores acerca de su destrucción.

Y así fue, que mi Torre Stellae cayó en el fracaso… Me había limitado a levantar la estructura, sin buscar realmente la belleza del proyecto. Era un puñado de hierros sin forma, inerte. Toda la ilusión de los primeros días había ido desapareciendo con los días, y tantas ideas que tenía quedaron sin construir. Supongo que por pereza, era mucho trabajo buscar material y trabajarlo para publicarlo, comentar en las torres de mis compañeros, revisar mi propio trabajo… Tenía otros proyectos en mente en aquel momento, y la torre no estaba precisamente en el top de mi lista. Me sentía desmotivada, no tenía ganas siquiera de entrar en ella. La verdad es que me dio hasta pena, porque estaba aprendiendo muchas cosas y descubriendo nuevas herramientas que aplicar a otros trabajos y realidades fuera de la Universidad, pero me limité a aceptar mi fracaso y a seguir caminando.