La técnicas de las dos CC

Muchos de mis compañeros ya han descrito la tarea que hemos puesto en práctica en la clase expositiva del pasado miércoles. Se trata de la técnica de las dos CC: compartir y cuestionar. Reflexionando sobre esta práctica, podría decir que ha sido muy enriquecedora, al igual que interesante. Todos estamos de acuerdo en lo que esa conferencia tuvo como conclusiones, sin embargo, ¿es posible adoptar todas esas características a la función docente? Opino que no. La teoría siempre está muy bien descrita, pero tampoco es necesaria llevarla al pie de la letra. Me explico, muchas de las cuestiones de las que trata, poseer ética y valores, ser hermenéutico, ser autodidacta, empático... conforman un todo, todas son parte de un marco sistémico, en el cual, si modificas una de estas habilidades, las otras se verán también modificadas, probablemente para peor.

A continuación, explico otras teorías acerca de cómo debe formarse el docente en la sociedad actual.

Entonces, ¿cuál es la verdadera función del docente? Desde este punto de vista, Ricardo Fernández Muñoz, profesor de Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación (departamento de Pedagogía) en la Universidad de Castilla - La Mancha determina que "la doble faceta de docente e investigador del profesor exige una correcta preparación tanto para la adquisición de conocimientos y actualizacion de los mismos para el desarrollo de nuevas habilidades y destrezas exigibles en una sociedad permanente del cambio".

En este sentido, de lo que debemos tratar es de redefinir las competencias que habrán desempeñar los profesionales de la educación ante los nuevos retos y perspectivas de este siglo XXI.

Escolano Benito (1996: 44 - 46), definió la profesión docente en torno a tres papeles básicos:

- Un papel técnico, por el cual el docente adquiere la identidad de un experto del aprendizaje, a través de diferentes metodologías. Esta identidad referida a la identidad cosmopolita (que conforma una actitud investigadora, ser hermeneutas, ser autodidactas...), es decir, que se cambie y se redifina en torno a una tarea de claro matiz tecnológico mediante la cual el profesor sería "un ingeniero de la instrucción".

- Aspectos éticos y socializadores de la profesión. El docente es el foco central de emisión de valores, actitudes y otras pautas de comportamiento que los alumnos reciben, por lo tanto, debe ser consciente de que como principal transmisor de conductas desempeña una función de control social. Aquí dentro, englobaríamos la actitud empática de los docentes, poseer ética y valores, desempeñar un rol activo...

- La satisfacción de las necesidades de autorrealización de los individuos en formación y de sus demandas de bienestar. Entendiendo este papel desde un punto de vista del profesional como terapeuta ("partenaire"). Es decir, atendiendo a las demandas de sus alumnos, y corregiendo las mismas con la metodología idónea. 

Estamos en un "boom" tecnológico, por el cual el profesor deberá adoptar una actitud abierta, adquiriendo un rol activo para adaptarse, actualizarse y perfeccionarse permanentemente (formación significativa, aprendizaje a lo largo de la vida). Por ello, no se debe entender que la función del docente queda excluida del saber actual, sino que debe aglutinar todas aquellas fuentes emergentes en este momento y compaginar su trabajo y convertirse en el gestor de su aula.

 

Información recogida de: https://www.uclm.es/profesorado/ricardo/Cursos/CompetenciaProfesionales.pdf

Comentarios

  • Tania

    Xeila, al igual que tú, creo que es imprescindible que el profesor tenga esa doble faceta que afirma Ricardo Fernández, necesitamos que los profesores indaguen más sobre los conocimientos que van a trasmitir y que puedan actualizarse constantemente para que estos conomientos sean coherentes con la sociedad en la que vivimos, introduciendo las nuevas tecnologías en muchas de sus enseñanzas.

  • Lourdes Montero

    ¿Escola benito o Escolano Benito?

  • xeila raposo rodríguez

    Xa o reparei, grazas polo aviso.