Pedagogías emergentes

¡Hola a todos! Hoy os vengo a hablar sobre las nuevas pedagogías emergentes, término defendido por Adell (2012), en contraposición a las nuevas teorías del aprendizaje de las que habla, por ejemplo Siemens con su alegato sobre el Conectivismo.

 Nuestra sociedad se ha visto modificada, recientemente y de manera rápida, gracias a la incorporación del conjunto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Del mismo modo, han irrumpido en el aula gracias a que la Administración educativa ha ido llenando nuestros centros con: pizarras digitales, proyectores o los, ya conocidos por todos, netbooks. Pero se deben incorporar no únicamente por su uso, sino incluyéndolas como herramientas del aprendizaje, según hemos podido comprobar a lo largo de las pasadas clase y como señalan Adell y Castañeda (2012).

La respuesta de los docentes ha sido variada, ya que según el informe TICSE del año 2011, la mayoría sigue utilizando recursos analógicos o incluyendo de alguna forma la TICs, pero desde un enfoque didáctico tradicional. Es decir, se hace una transformación o versión digital de lo que ya existe ( por ejemplo, de libro de texto a los contenidos E-Dixgal), dónde la innovación es escasa o nula.

Por otro lado sí existen, aunque en menor medida, profesores que han sabido adaptar las TIC hacia una nueva concepción del aprendizaje, y por este motivo se acuña el término de pedagogía emergente: “ que está surgiendo al hilo de, y en diálogo con, las TIC de última generación y que hunde sus raíces en ideas de grandes pedagogos del siglo XX, pero que va más allá en algunos aspectos” (Adell y Castañeda, 2012, p.15).

Algunas de las características de las pedagogías emergentes, recogidas por Adell y Castañeda (2012) son las siguientes:

  • En este tipo de pedagogías, el usos de las TIC en la educación acostumbra utilizar teorías didácticas ya establecidas.

  • Están en estado de evolución y cambio constante, debido a la influencia que reciben dentro de las prácticas didácticas en las que son llevadas a cabo.

  • Existe un proceso de sobreexpectación entorno a las tecnologías emergentes, en el que se cree que se está innovando cuando no es así.

  • El impacto y efectos y la potencialidad real de estas pedagogías debe ser analizado.

 

En definitiva, la dotación de las TIC en los centros educativos es bastante reciente, y no al mismo nivel en todo ellos. Por lo que tal y como apuntan Adell y Castañeda (2012), se están produciendo distintos ensayos y pruebas sobre el uso de las mismas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estos intentos conforman las “pedagogías emergentes” que combinan ideas nuevas con las teorías del conocimiento, ya conocidas. Se encuentran, por tanto, en desarrollo y pueden generar expectativas que no se consiguen, pero se desconoce cual puede ser su potencialidad real. Así mismo, se presentan como una disyuntiva de la institución educativa tradicional, y su estructura no supone una jerarquía, sino que se producen a través de la reflexión y la práctica.

Por ejemplo, se podría considerar una pedagogía emergente a los PLE, y dentro de estos al portafolios digital como una herramienta a través de la cual compartimos y trabajamos esta materia. La cuestión es ¿cómo trasladar esto a las aulas de primaria? No veo problemas en la posibilidad de llevarlas a cabo con los niños, ni de intentar introducirlas en un aula, aunque pueda acarrear ciertas dificultades, sino en las capacidades con las que podemos contar como docentes a la hora de trasladar esta teoría a la práctica.

Quizás alguno de vosotros comparta la misma duda que yo, y quiera aportar ideas.

Un saludo.

Bibliografía:

Adell, J. Y Castañeda, L. (2012). Tecnologías emergentes, ¿pedagogías emergentes? En J. Hernández, M. Pennesi, D. Sobrino y A. Vázquez (coord.). Tendencias emergentes en educaciçon con TIC. Barcelona: Asociación Espiral, Educación y Tecnología, pp: 13-32.