Conectados

Por Sofía

El domingo pasado en Salvados, el conocido programa de la sexta presentado por Jordi Évole, se trató un tema tan interesante como real: la relación que tenemos con nuestro teléfono móvil, más concretamente con nuestro Smartphone.

Habla de la revolución que supuso la llegada de los Smartphones a nuestras vidas convirtiéndonos en personas conectadas las veinticuatro horas del día. En el programa se entrevistan a varias personas de diferentes edades y cuenta también con la presencia de especialistas y eminencias como Zygmunt Bauman.

Desde luego, este programa no me dejó indiferente me hizo recapacitar a cerca de los “demonios de bolsillo” y replantearme la relación que tengo con el mío. Mientras el Smartphone en un principio era sinónimo de libertad puesto que podíamos estar conectados con toda nuestra agenda durante horas, mandar mensajes sin límite, escuchar música cuando nos apeteciera, ponernos al día en nuestras redes sociales,sacar fotos en cada rincón que visitaramos…no tardó mucho en convertirse en todo lo contrario: un dispositivo que te proporciona de todo menos privacidad y libertad y que, por si fuera poco, crea una brutal dependencia difícil de remediar.

 

“Somos solitarios en contacto permanente” esta sabia frase de Bauman resume a la perfección lo que nos está pasando, y es que a pesar de estar conectados continuamente nos sentimos más solos que nunca, acudimos a nuestros móviles en busca de relaciones,entretenimiento,protección…pero se nos olvida que todo esto forma parte de un mundo virtual y cuando aterrizamos en el mundo real nos damos cuenta de lo solos que estamos, cada vez más alejados de la realidad, más lejos de las personas que nos rodean y más lejos,también,de nosotros mismos. Es paradójico que los móviles se inventaran para comunicar a las personas y que también puedan servir para distanciarnos todavía más de ellas.

Poco queda ya de la esencia del cara a cara, se nos está olvidando lo bonito que es hablar con alguien mirándole a los ojos, escuchar el tono de voz que refiere cada estado de ánimo u observar los característicos gestos tan únicos en cada uno de nosotros. Y ahora, simplemente, nos conformamos con unos emoticonos amarillos, sí, esos dibujitos que ponen el tono a nuestros mensajes y que a veces también sirven para reírnos un rato.

 

En cuanto al ámbito educativo, cada vez vemos a más niños haciendo uso de Smartphones debido a su condición de nativos digitales y estos se han llegado a convertir en sus niñeras favoritas. Los adultos deberían ser conscientes de lo que supone ofrecerles de manera excesiva estos dispositivos a niños de edades tan tempranas, puesto que es un riesgo para su correcto desarrollo. También es verdad, que un buen uso de ellos puede ser muy positivo pues hay aplicaciones educativas muy entretenidas e interesantes pero, desde luego, esto no debe reemplazar el tiempo de juego o la lectura de un buen libro tan necesario a estas edades. Impedirles el acceso a las nuevas tecnologías no es el camino correcto puesto que sería ir en contra de su naturaleza pero sí hay que tener en cuenta la edad de los niños, el tiempo que lo usan y el contenido que se les ofrece.

 

Está claro que los Smartphone son un gran invento y que son de gran utilidad en nuestras vidas pero siempre y cuando se haga un buen uso de ellos,como dice el terapeuta Marc Masip “hay que ser conscientes de lo que hacemos con el móvil y aprovechar lo positivo del mismo”.

Para finalizar me quedo con esta cita “lo mejor que puedes regalarle a la gente que te importa es el sacrificio de tu tiempo” pongamos de moda el dedicar más tiempo a las personas y menos tiempo a las pantallas.