La gran meta del asesor es acabar siendo innecesario.

“La mejor función del asesor es alguien que ayuda y su gran meta sería acabar siendo innecesario” (Montero,L.).
 
Estoy de acuerdo con esta afirmación, ya que para ser un buen asesor, es imprescindible ayudar sin pedir nada a cambio, sin una coacción por medio. De esta forma, llegará un momento que el asesorado no necesite el asesoramiento del asesor (empoderamiento); de tal forma que este último será innecesario.

Por otro lado, existen asesores internos y externos.
Me centraré en el asesoramiento de un centro educativo dándole especial importancia al asesor interno, tenemos que tener claro, que el asesor interno es el orientador; y este desempeña la función de apoyo.
Existen los asesores externos (los que están en otras instituciones), asesores internos (que desempeñan las funciones de apoyo y ayuda) y los asesores internos-externos (que trabajan en red de orientadores. Es aquel asesor que coyunturamente realiza una función de ayuda en un centro en que no tiene plaza fija). 

A continuación presento la clasificación de orientaciones del asesoramiento curricular, según Moreno Olmedilla (2004):
· Burócraticos: se ve al asesor como gestor.
· Experto consultor: Según Suárez, A. es importante saber argumentar en todo momento.
· Dinamizador: es el más activo. Este no espera a que el asesor acuda a él.
· “Amigo crítico”: aquí el asesor ayuda a transformar la realidad.

Es importante no menospreciar ningún modelo de los mencionados anteriormente. De lo que se trata, es de coger de cada uno lo mejor para que exista un asesoramiento curricular efectivo. Además, es importante tener en cuenta también el modelo psicopedagógico.

Asimismo, con respecto a la ayuda que el asesor necesita recibir para poder, a su vez, ayudar a otros, nos referimos especialmente a los espacios de intercambio, de escucha experta, a la presencia de otro que intermedie entre el asesor y su trabajo para que éste pueda mantener la distancia necesaria, la contención emocional, la revisión y la generación de propuestas ligadas a la acción. En algún sentido, se trata de una ayuda que colabora con el proceso de formación, en tanto representa la ocasión de desarrollar herramientas de análisis e inteligibilidad de la práctica de asesoramiento a partir de la reconstrucción de la experiencia vivida a la anticipación y la definición de las modalidades de intervención a ensayar en cada caso.