Bases teóricas para la formación inicial del profesorado

En esta entrada me gustaría reflexionar sobre un texto de J. Manuel Esteve, en el cual el autor realiza un análisis sobre una serie de aspectos que, como pedagogos, debemos tener en cuenta a la hora de diseñar la formación inicial del profesorado.

El artículo resulta muy interesante puesto que nos ofrece pautas sobre contenidos transversales que, en ocasiones, no se tienen en cuenta en los planes de estudio de las titulaciones de magisterio y que sería muy interesante incluir en los mismos, con el fin de que los futuros docentes no tengan una percepción idealizada sobre lo que conlleva la profesión docente. En este sentido, es muy importante que los docentes comprendan la realidad social en la que viven, sean conscientes de las presiones sociales a las que se ve sometida su profesión y entiendan que la docencia es un trabajo de dedicación a los demás por el que a veces pasarán  sin pena ni gloria.

Esteve (2009) afirma que la profesión docente se caracteriza por ser ambivalente, controvertida y de valores. En base a estas percepciones, el autor entiende que es vital que los planes de formación del profesorado estén basados en:

  1. Enfoques que no se centren tanto en cómo debe ser el docente, sino en qué debe hacer el docente.
  2. Enfoques que permitan preparar al profesorado para las diferentes presiones sociales a las que se van a ver sometidos
  3. Enfoques que permitan entender a los futuros docentes que la docencia es una profesión que está al servicio de otras personas

Percepciones de la profesión docente según Esteve

Esteve (2009) afirma que la profesión docente tiene tres vertientes, en el sentido de que:

Es una profesión ambivalente

La ambivalencia de la profesión docente hace referencia a la existencia de dos tipos de docentes bien diferenciados.

Por un lado, aquellos que son apasionados de la labor docente y se sienten realizados al saber que están ayudando a formar personas críticas, comprometidas, contribuyendo así a hacer del mundo un lugar mejor.

Por otro lado, están los docentes que se sienten desmotivados, que día a día se encuentran en tensión dentro del aula al percibir a sus alumnos como enemigos ante los que tiene que permanecer alerta.

Es una profesión controvertida

La docencia como una profesión controvertida se refiere al carácter social de interrelación entre personas que esta conlleva, por lo que con cierta frecuencia los docentes se pueden ver sometidos a críticas y presiones sociales.

Es una profesión de valores

La docencia es una profesión de valores en el sentido de que en la sociedad actual materialista, donde existe un gran aprecio por el poder, el dinero y la fama; la profesión docente debe ir en consonancia con una conjunto de valores intrínsecos a la persona que la predispongan para el servicio a los demás.

En base a estas perspectivas sobre la profesión docente, Esteve (2009) propone los enfoques teóricos en los que se debe fundamentar la formación inicial del profesorado:

Enfoques teóricos para formación inicial del profesorado

En primer lugar,  Esteve (2009) defiende que es de vital importancia evitar los enfoques tradicionales que ponen el énfasis en la vocación y en los rasgos de personalidad que debe poseer el docente para desarrollar con éxito la tarea educativa.

Si bien es cierto que la entrega personal, el entusiasmo y el mimo de quienes eligen la profesión de la docencia por vocación es muy importante; no es menos cierto que por el simple hecho de poseer una serie de rasgos de personalidad innatos no se asegura el éxito profesional.

En este sentido, Esteve afirma es fundamental que el futuro docente alcance una serie de conocimientos y competencias objetivables que se puedan enseñar y aprender en los programas de formación. Es decir, la formación inicial del profesorado debe estar centrada no tanto en cómo debe ser el buen profesor, sino en qué debe hacer.

Partiendo de esta aclaración inicial, Esteve propone los siguientes enfoques:

Enfoques centrados en el saber hacer  y en las competencias que el profesorado debe adquirir

El éxito de la tarea docente se basa en la actuación del docente en diferentes contextos educativos. En este sentido, los contextos laborales en los que se desarrolla la práctica docente pueden ser tan diversos que es vital que los futuros profesores estén preparados para responder a las diferentes necesidades que se le puedan plantear en el aula en función de las características del alumnado.

Por tanto, según Esteve (2009) “las actividades de formación inicial del profesorado deben estar orientadas a enseñar al futuro docente los diferentes factores que influyen en las situaciones de enseñanza en que se desarrolla su actividad cotidiana”.

Una vez que el profesor ha comprendido la complejidad de los factores que influyen en la realidad del aula, este podrá obtener un clima adecuado de trabajo y el rendimiento académico que desea alcanzar de sus alumnos.

Para conseguir esto, el docente debe desarrollar cuatro tareas elementales (Esteve, 2009):

Definir su identidad profesional: el docente debe diseñar un estilo propio de enseñanza adaptado a su  personalidad y a sus principios pedagógicos.

Con vistas a que el alumnado adquiera un aprendizaje significativo, es fundamental que el docente estudie el clima del aula y adapte su tarea educativa a su filosofía pedagógica y al contexto particular del aula.

Comprender que el aula es un sistema de interacción y comunicación: es necesario que el profesor entienda que no debe asumir un papel de profesor expositivo transmisor de conocimientos, sino que debe conseguir motivar y generar interés en el alumnado por un tema concreto para facilitar el aprendizaje significativo.

En este sentido, en los planes de formación del profesorado se debería presar atención a los climas que generan actividad en el aula y cómo puede el profesor crear esos climas.

Organizar la clase para trabajar de manera ordenada: los planes de formación del profesorado deberán incluir también contenidos para la organización del trabajo en el aula, distribuir el mobiliario para que los grupos trabaje de forma efectiva, definir los objetivos de trabajo y negociar con los alumnos los criterios de evaluación.  De este modo, se asegurará que se cree un entorno de trabajo ordenado que facilite la convivencia y que el alumnado se comprometa con el proceso de aprendizaje.

Adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimiento de los alumnos: este constituye un aspecto muy importante al que se debe prestar atención en los programas de formación del profesorado, ya que es muy común encontrarnos con docentes que saben mucho sobre un campo del conocimiento específico pero no saben cómo enseñarlo.

En este sentido, es necesario enseñar a los docentes a traducir los contenidos de enseñanza a los códigos lingüísticos y culturales que maneja el alumnado, de modo que los alumnos entiendan los conocimientos que están intentando aprender, los puedan relacionar con sus conocimientos previos y les encuentren una utilidad práctica para la vida cotidiana.

Enfoques que preparen al profesorado para las tensiones que se derivan de su profesión

Los planes de formación inicial del profesorado deben preparar al futuro docente para que desarrolle su propia identidad profesional, en base a la cual pueda fundamentar sus decisiones educativas para afrontar los juicios negativos que reciba por parte de algunos grupos de presión social.

Enfoques basados en el sentido de servicio social de la profesión docente

Es de vital importancia que los futuros docentes entiendan que la docencia se considera una “profesión menor” que no reporta poder, dinero o fama. Es más, en la sociedad en la que vivimos existe una alta tasa de malestar docente debido a al bajo reconocimiento social de esta profesión.

En este sentido, desde el ámbito de la formación es necesario que los futuros docentes comprendan que tienen que asentar su elección profesional en valores que le reporten satisfacción personal al saber que de algún modo están contribuyendo a construir un mundo mejor.

Conclusión y aportaciones personales

La propuesta de Esteve para fundamentar la formación inicial del profesorado resulta muy interesante, puesto que además de prestar atención a los contenidos pedagógicos y académicos de la profesión es necesario preparar al futuro profesor para los entresijos que le deparará su actividad profesional.

Considero que en las facultades de educación quizás se presta mayor atención a los aspectos de didáctica, organización del centro, programación de unidades didácticas… Aspectos que son indiscutiblemente fundamentales, sin embargo también se debe preparar al futuro docente para las diferentes problemáticas y exigencias a las que se va a tener que enfrentar.

En la actualidad, vivimos en una sociedad plural donde existe poco consenso sobre los grandes objetivos de la educación, la Administración Educativa no toma demasiado partido en ciertas cuestiones, y los profesores tienen que enfrentarse solos a las críticas de las familias. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en educación secundaria con la introducción de contenidos de educación afectivo sexual, donde familias conservadoras no están de acuerdo con que en la escuela se trate este tipo de cuestiones, cuando por otro lado, este tipo de formación ayudaría al alumnado a cuidar su salud.

Esta, entre otras, es una de las distintas presiones a las que se puede ver sometido el profesorado en su práctica diaria. Por ello es necesario formarlos para que construyan su identidad profesional y en base a esta fundamenten sus decisiones educativas, y consigan así estar seguros de sí mismos para saber afrontar los juicios negativos provenientes de diferentes sectores sociales.

Finalmente, me gustaría destacar la importancia que tiene preparar al docente para la práctica real de la enseñanza, evitando los enfoques idealizados de la profesión docente que conducen a una identidad profesional falsa que choca frontalmente con la realidad educativa ante la que se encuentran. Para ello es necesario que en los programas de formación del profesorado se promueva la reflexión, la innovación y la creatividad del docente con el fin de evitar la monotonía y la desilusión en su trabajo; y puedan así huir de la rutina, mantener motivado a su alumnado y realizarse en su profesión.

Fuentes bibliográficas

Esteve, J (2009) La formación de profesores: Bases teóricas para el desarrollo de programas de formación inicial. Revista de educación nº 350, pp. 15 – 29. (Disponible en http://www.revistaeducacion.educacion.es/re350/re350_01.pdf)