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¿De dónde viene la crisis de la formación docente?: Análisis del documento de José Gimeno Sacristán y explicación de la metodología y fin de la técnica aplicada sobre el mismo, conocida por el nombre de Técnica Acuario, Técnica de la Cáscara de la Cebolla o Técnica de los Tres Círculos.

Formación y Desarrollo Profesional del Profesorado

Lorena García Pazos

¿De dónde viene la crisis de la formación docente?: Análisis del documento de José Gimeno Sacristán y aplicación de la Técnica Acuario, Técnica de la Cáscara de la Cebolla o Técnica de los Tres Círculos.

Vídeo Modernidad Líquida- Síndrome de la Impaciencia de Zygmunt Bauman: ¿Cuál es el nuevo papel de los maestros? O lo que Gimeno nombra como educador ideal.

En la clase expositiva del día 6 de Noviembre del 2013 trabajamos el documento de José Gimeno Sacristán con el título de “¿De dónde viene la crisis de la formación docente?”  a través del cual aplicamos la técnica acuario o técnica de la cáscara de la cebolla y también conocida con el nombre de técnica de los tres círculos.

De este modo, destinaré esta entrada al análisis central del documento de Gimeno a través de una síntesis de los aspectos más relevantes a mi modo de ver, así como la reflexión de estos a modo de conclusiones y de aquellos comentarios abordados en la misma sesión de clase, a la vez que explicaré la metodología y los fines de dicha técnica empleada sobre el texto.

DESCRIPCIÓN DEL AUTOR:

 

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Antes de comenzar a analizar este texto es conveniente hacer una breve descripción de su autor: José Gimeno Sacristán, fue Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Valencia; Anteriormente, fue profesor en la Universidad Complutense de Madrid y en la de Salamanca, y visitante en otras universidades españolas y extranjeras. Del mismo modo, fue asesor del Ministro de Educación y Ciencia, José Mª Maravall, en el primer gobierno socialista de España después de la Dictadura.

Se trata de un pedagogo e intelectual crítico muy comprometido con la modernización, innovación y mejora de la educación y escritor de numerosas publicaciones. Recientemente, en 2010 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Málaga. Y, en el 2011 tuvo el mismo reconocimiento por la Universidad de San Luis en Argentina.

ANÁLISIS DEL TEXTO:

Para introducir mi estudio sobre el texto es necesario enfatizar la idea principal que el autor revela en el transcurso de su discurso, esto es, la crisis como algo inherente a la educación, y de forma que existen dos posturas para poder sobrellevarla:

-  Adaptarse a la nueva situación (crisis) y ver lo positivo que esta esconde.

- No hacer nada y  que a mi modo de ver denota asumir el rol pasivo de víctima en el docente que así mencionaba Andy Hargreaves.

Así, partiendo de lo que se afirma en el texto: “Un cierto grado de estado de crisis es inherente a la educación y, por lo tanto, de desestabilización de la identidad profesional.” Teniendo en cuenta que desde este último aspecto, la crisis se relaciona con nuestra desestabilización en el nuevo contexto, y que, en lo que concierne a la educación, se propicia ante los cambios en el medio social, cultural, político y económico. Por lo que desde una postura positiva que planteo en un inicio implica cambios en nuestro comportamiento que permitan adaptarnos a la nueva situación o lo que de otro modo se entiende, enfrentarnos al conflicto.

Por ello, se dice que “son crisis con repercusiones en la identidad personal y profesional” y sobre todo en el caso de los docentes, ya que las crisis personales influyen en el ejercicio profesional, y viceversa.

Al presentarse la crisis como un conflicto  (que no tiene por qué ser negativo), se demanda un papel activo del docente para su resolución. Sin embargo, contradictoriamente, en los profesores se da el llamado “Síndrome de la Impaciencia”, por el cuál estos sólo piensan en jubilarse y no tiene cabida el involucrarse o comprometerse durante su actuación educativa.

Para entender mejor este  último término, Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo conocido por  ser el creador  del concepto de modernidad líquida,  lo define muy bien en el siguiente vídeo que os presento, y que nos aclara la situación de la educación en esta nueva Sociedad líquida, y concepto que ya abordé en una de mis anteriores entradas:

 

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Como podéis observar en esta entrevista,  Zygmunt Bauman  parte de su libro “Los retos de la educación en la Modernidad Líquida”  en lo que llama como Síndrome de la Impaciencia, “un estado de ánimo que considera como abominable el gasto del tiempo. Así, el consumismo característico de estos tiempos no se define por la acumulación de las cosas, sino  por el breve goce de éstas”.

Desde esta visión, la educación en la época de la modernidad líquida, ha abandonado la noción de conocimiento de la verdad útil para toda la vida y la ha sustituido por la del conocimiento «de usar y tirar», válido mientras no se diga lo contrario y de utilidad pasajera.

Esa concepción nos descubre uno de los retos a vencer en una educación  que debería seguir una acción continua de la vida. Sin embargo, para Bauman “esta formación continuada no debería dedicarse exclusivamente al fomento de las habilidades técnicas y a la educación centrada en el trabajo, sino, sobre todo, a formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, pues un ciudadano ignorante de las circunstancias políticas y sociales en las que vive será totalmente incapaz de controlar el futuro de éstas y el suyo propio.”  Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debe ser lo bastante rápida para pegarse a este, estamos ante la llamada Educación Líquida.

Entonces ¿cómo podemos responder positivamente a una sociedad en riesgo como nombra Beck (2006) o de complejidad, según Morin (1994)? La clave está en aprender a convivir con la crisis, así como anuncia Gimeno: “el profesorado debe aprender a sentirse siempre en crisis.” Algo que tiene sentido, puesto que las funciones de estos se desarrollan en contextos inestables, sometidos a cambios continuos que cada día se aceleran más y por lo que, consecuentemente, atreverse con esta realidad implica “forjar una nueva identidad y reconstruir el autoconcepto profesional.”

¿De qué identidad nos está hablando Gimeno?

Según pude extraer del anterior vídeo, Zygmunt Bauman responde que esta crisis en el profesorado tiene que ver con el problema de la realidad líquida, la cual es muy difícil de pronosticar como se desarrollará y reaccionara a nuevas situaciones, tales como la repetida crisis en general, y consecuentemente del profesorado, como exhibe Jimeno en su exposición y los dilemas de confianza instaurados. Esta ausencia de saber en un futuro incierto es lo que origina ese malestar, puesto que si uno no es capaz de pronosticar cómo evolucionarán las cosas no puede tomar medidas de precaución, entonces no se puede defender y prepararse ya que como Bauman afirma en su entrevista: “los hechos nos toman por sorpresa.”

Esta revelación desastrosa, es lo que Bauman  arraiga de  nuestra manera de vivir hoy en día la vida. Por eso lo  llama como Modernidad Líquida, pues todos estamos expuestos a “estas mareas de la modernidad líquida.” Vivimos en tiempos de acelerados cambios socioculturales provocados  en parte por el impacto transformador de las tecnologías digitales, es lo que Bauman nombra como “tiempos líquidos”. De forma que se reclama a la educación el establecimiento de nuevos modelos para construir esa identidad digital  que Bauman menciona “como sujetos con capacidad de sobrevivir y surfear en estas aguas turbulentas” y que está unida con lo que Gimeno detecta en estos contextos inestables donde se requiere “forjar una nueva identidad y reconstruir el autoconcepto profesional.”

Por todo esto y más, según Gimeno, hoy en día son los profesores los que permanecen sobresaltados debido a una serie de motivos que  los desestabilizan y entre los cuales cumple destacar:

-          La necesidad fundamental de las competencias básicas y no específicamente las de contenido.

Esta necesidad se reclama en la nueva relación de la Escuela vs. Sociedad de la Información en la cual se requiere la adquisición de dichas competencias a corto plazo. Es posible esto? Está claro que lo que aquí se critica es la falta de formación en los docentes para proceder de forma correcta, en esta nueva Sociedad Líquida. Además, como José Gimeno relata en un artículo del periódico  “El País” con el nombre de “En defensa de la Pedagogía”,  cuestiona que si los contenidos relevantes no son adquiridos de manera que construyan y mejoren la comprensión del mundo y el situarse ante él, de poco sirven.

-          La creación de un ambiente productivo que propicie una estrategia pedagógica para los jóvenes que hoy en día, están siendo más atendidos por el afecto (amor) de sus familiares y por menos disciplina.

-          Abordar los problemas de una sociedad étnica y multicultural, donde la individualización también debe de ser importante.

-          El no saber qué resultados van a tener a largo plazo nuestros esfuerzos.

Es imposible que en un entorno tan fluido se pueda  hablar de compromiso a largo plazo. Así, como explicaba Bauman en su entrevista, hoy en día “la mayor preocupación de los jóvenes no es tener un empleo estable sino experimentar y mantener abiertas todas las alternativas.” De esta manera, el mundo líquido es lo que crea esta expectativa y es la principal causa por la que se manifiesta la crisis de la formación docente que Gimeno interroga.

Al mismo tiempo, esta desestabilización o malestar creado genera a su vez interrogantes que son motivo de replanteamiento de nuevas prácticas que incitan positivamente un nuevo significado a la crisis,  protegiendo así la identidad profesional.

Con todo, Gimeno se encuentra con el inconveniente de deslegitimar al profesorado a través de su minusvaloración intelectual al no exigir un mayor nivel cultural y científico en su preparación y actualización, esto es, en su necesaria formación permanente. No obstante, en nuestro sistema educativo no se valora esa formación y ni mucho menos se exige la formación pedagógica.

Así como se dice en el texto: “Son profesionales que no conocerán en toda su vida activa otra actividad y otro contexto que estar en las aulas, lo cual no los predispone, precisamente, para enfrentarse con la  sociedad que se está fraguando.” Desde una mirada crítica, lo que creo que Jimeno denuncia es que en esta nueva Sociedad de la Información, la Escuela debería estar más abierta pero contradictoriamente los profesores no son activos. Por ello, esta crisis en el profesorado parece estar justificada precisamente en esto último, el no saber hacer frente a las nuevas situaciones, entender su significado y por tanto, poder resolverlas.

Dicho esto, ¿qué es lo que necesita saber un profesor hoy? ¿En  que se basan los planes de formación inicial o permanente?  Ya también Bauman nos planteaba que si la memoria y los conocimientos sólidos no son socialmente valiosos, ¿Qué es lo que debemos enseñar a los jóvenes? ¿Cuál es el nuevo papel de los maestros?

Así, en la sesión expositiva de clase se plantearon una serie de interrogantes: ¿Cómo se puede incentivar al profesorado? ¿Existen límites de formación? ¿La formación permanente se aplica a la práctica?

Gimeno no confía  en esa relación teoría-práctica en la que cualquier teoría sobre la educación mejore necesariamente las prácticas. En contra de los argumentos antipedagógicos generados por distintos sectores de la sociedad, especialmente por políticos, el autor se  conforma con que  las ideas que reitera sirvan para inquietarles su pensamiento.

Aquí, es relevante mencionar que la responsabilidad no sólo es del profesor sino también del alumno. Aunque si haya que centrar más los estudios sobre las dificultades que los alumnos presentan.

Asimismo, el texto de Gimeno nos deja ver la existencia de diversas perspectivas que crean distintas imágenes sobre lo que significa o debería ser hoy un educador ideal. Así, el autor hace referencia a la imagen inefable, y a mi modo de ver paradójica sobre lo  que se crea en el profesorado al resaltar su gran importancia en la educación, y por consiguiente en el desarrollo personal de las personas y el progreso de la sociedad, mientras que no se les reconoce su trabajo, de modo que su función es esencial pero la figura propia del que lo desempeña no importa.

Esta idealización del profesor se hace patente en la excesiva presencia de éstos como objeto o tema de la investigación y de los discursos  en la cultura escrita sobre la educación, muy por encima que la del alumno. Esto viene a revelar lo que ya mencioné anteriormente sobre la necesidad de centrar más los estudios en el alumnado, ya que este también es responsable del proceso que resulta de enseñar y aprender.

“La génesis de una identidad mediatizada, negativa y amarga” genera una imagen catastrofista del estado de la educación que provoca un malestar del profesorado y empuja a una visión negativa de la educación (como insinúan Carbonell y Tort, 2006).

CONCLUSIONES DEL DOCUMENTO:

Por lo tanto lo que Gimeno incita en su exposición es que esta conocida crisis del profesorado es el “resultado de un diagnóstico de malestar” generado por aquellos discursos negativos de la educación, por parte de la sociedad y más concretamente, por las constantes políticas educativas, así como introduce en su discurso: “La crisis, en cierta forma algo inherente a la educación, es un conflicto y el profesorado está llamado a tener un papel activo en él. Algunos elementos lo desestabilizan, como la sustitución de <> por <> o las dificultades para atender a una creciente diversificación multicultural. Para el autor, la <> es una situación de hastío tras 20 años de reformas que nadie se ha preocupado de contarle qué significarían para él.”

Pues como se incita en el documento, esta crisis del profesorado viene propiciada por una crisis de la educación, vista esta última como una cuestión claramente política. Así como ya planteé en mi anterior entrada sobre la cara oculta de la LOMCE, ¿cómo es posible que aún ni pasadas tres décadas se hayan implantado casi seis leyes orgánicas referidas a la educación?

Como Gimeno apunta se fue creando una reconstrucción negativa de la educación, empezando la confusión desde 1985 “con los ataques de la LODE” (Ley Orgánica del Derecho a la Educación), pasando por la LOGSE de 1990 (Ley Orgánica General del Sistema Educativo), LOPEGCE de 1995 (Ley Orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de los Centros Educativos), LOCE de 2002 (Ley Orgánica de Calidad) hasta la todavía vigente LOE, aprobada desde 2006 y el actual Proyecto de Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a la mano del reciente ministro de educación cultura y deporte, José Ignacio Wert Ortega, ya analizada en mi anterior entrada!

Estas sucesivas reformas educativas parecen venir justificadas por los cambios sociales producidos en esta nueva Sociedad del Conocimiento inmersa en la Modernidad Líquida que define Bauman y que ya Gimeno nos demuestra y a la vez nos hace reflexionar sobre el fin de estas repentinas políticas, que no es otro más que generar un malestar social que no tiene en cuenta a los docentes y ni mucho menos son cambios que supongan una mejora sustancial de la formación de los alumnos, algo que aquí si viene matizando Gimeno, una mayor atención a las necesidades del alumnado.

Esta cuestión deja ver el equivocado procedimiento de nuestras políticas educativas,  en lo que se refiere al tiempo que se le da a la comunidad educativa, y lo que realmente concierne, al profesorado, para asumir esos cambios,  como principal agente protagonista que únicamente si ellos quieren, llevan o no a cabo esa reforma con éxito. Esta evidente desconsideración del profesorado causa ya no solo el malestar de estos, sino también de la sociedad, pues los profesores son los protagonistas claves capaces de transformar a los alumnos, y por tanto a la mima sociedad, garantizando así una educación de calidad. Pero desgraciadamente la educación depende cada vez menos de los educadores.

Por lo tanto, dicho todo esto, podemos concluir que estas continuas reformas educativas, como el propio autor menciona, provocan una desestabilización en el profesorado originada por esa imagen negativa de la educación que se desencadena en la génesis de una identidad mediatizada. Por ello, se debe entender el papel de la crisis en la educación no propiamente como un problema que estanca e impide ejercer las funciones al profesorado sino como una vía para la solución, en la que el profesor debe aprender a vivir en crisis, esto es, adaptarse a los rápidos cambios que dan lugar a nuevas situaciones, entender su significado y  poder resolverlos, o lo que Bauman nos desvela, aprender a convivir en esa Modernidad Líquida y utilizar todos los recursos que tiene a su alcance para la búsqueda de otras alternativas que propicien el entendimiento mutuo en esa relación bidireccional que se da  en el proceso de enseñar y aprender entre profesor y alumno. Gimeno cuestiona, ¿Cómo entender desde la anti-pedagogía el que organismos como la UNESCO, la UE, la OCDE o el Banco Mundial hablen de formación pedagógica del profesorado? Pues, en la sociedad del conocimiento, el papel del docente no puede reducirse a la mera explicación de contenidos y evaluación de resultados ya que esto lo pueden hacer los recursos tecnológicos. Los docentes tienen que enseñar a amar el conocimiento y  personalmente, pienso que esto se transmite según la vocación que estos muestren para que los alumnos  deseen seguir aprendiendo.

Metodología y fin de la técnica aplicada sobre el documento:

Por otra parte, para terminar esta  entrada  explicaré la metodología y el fin de la técnica que usamos para trabajar el texto acabado de analizar:

De esta manera para llevar a cabo la Técnica Acuario o de la pecera, también conocida como Técnica de la Cáscara de la Cebolla y/o Técnica de los Tres Círculos, es necesario adoptar una posición estratégica por parte de todos los participantes del grupo-clase. De ahí a que su nombre se deba a la colocación que se hace de los participantes: Se forman tres círculos concéntricos (o según como he indagado en la web, también puede ser en forma de triángulo) formado por:

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Los integrantes del primer círculo,  el interno, son los denominados peces. Está conformado en este caso, por cuatro alumnos. Estos desempeñan el papel de expertos, expresando su opinión acerca del texto a trabajar,  en este caso, el artículo de Gimeno sobre la crisis de la formación docente. A su vez, estos deben proporcionar toda la información del tema, destacando los aspectos más relevantes del mismo.

Los miembros del segundo círculo, el intermedio, son los denominados tiburones y cuya función es de observadores críticos, contrastan las ideas aportadas por los peces (expertos) y complementan la información, produciéndose así una especie de retroalimentación.

El resto del grupo-clase en el tercer círculo, el externo, con el nombre de sintetizadores, son los observadores del diálogo establecido entre expertos y observadores críticos, los cuales deben plantear cuestiones sobre aquellas ideas más importantes, así como la que cada uno, individualmente haya sonsacado de la lectura de dicho documento. Además, aquí también hay que mencionar el papel del moderador, el cual controla los tiempos de los participantes.

El fin de esta técnica es propiciar el aprendizaje de un tema mediante el análisis y la síntesis de la información, así como su profundización. Además de fomentar la participación y crear un ambiente de colaboración.

Como valoración personal de esta técnica, decir que su aplicación me parece un buen método para comprender mejor la lectura del texto ya leída individualmente, de modo que nos abra otras perspectivas críticas o de reflexión del documento a partir de los interrogantes proyectados entre todos los miembros de clase.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA:

Gimeno Sacristán, J. (2007). ¿De dónde viene la crisis de la profesión docente? Cuadernos de Pedagogía, nº 374, p. 17-21.

http://www.cuentocontigo.es/portal/Ultimas-noticias/educacion-liquida-zygmunt-bauman.html 

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http://elpais.com/diario/2008/12/15/educacion/1229295604_850215.html

http://www.slideshare.net/astaroht84/acuario-2562295

http://www.edmorata.es/autor/gimeno-sacristan-jose

 

 

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