La Educación Inclusiva


La Educación Inclusiva


Una de las más importantes labores de la escuela es la de mejorar la calidad de vida de todos y cuantos pasen por sus aulas, utilicen sus pupitres o aprendan en sus pizarras. Es una labor imprescindible para la sociedad, y una labor que hace posible la no discriminación o marginación de muchas personas. La enseñanza tiene la función de promover contenidos que contribuyan a desarrollar capacidades y competencias para sustentar la “sociedad soñada”, Martin y Coll, 2003.

Esta sociedad soñada, tiene en ciertas leyes y normas educativas, los pilares que se necesitan para conseguir un sistema educativo orientado por valores y principios inclusivos, tales como la Constitución o el primer artículo de la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006), que menciona en sus tres primeros artículos las principales normas en las que se debe sustentar la Educación Inclusiva:

Artículo 1

El sistema educativo español, configurado de acuerdo con los valores de la Constitución y asentado en el respeto a los derechos y libertades reconocidos en ella, se inspira en los siguientes principios:

a) La calidad de la educación para todo el alumnado, independientemente de sus condiciones y circunstancias.

b) La equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no discriminación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad.

c) La transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación.

Sin embargo, ¿qué es la educación inclusiva? Este es un concepto polisémico, con diversos y significados varios, cada uno de los cuales tiene algo de la esencia de su significado, pero sin llegar a completarlo.

Por tanto, podemos decir por un lado, que se refiere a una aspiración y a un valor igual de importante para todos los alumnos/as, el de sentirse incluido, reconocido y tomado en consideración por los grupos de referencia (familia, escuela, amistades o trabajo). El porqué de la importancia de sentirse incluido y reconocido, se haya en que el índice de fracaso escolar cuando los niños o niñas no son capaces de atribuir un sentido a lo que estudian o no se sienten aceptados por sus grupos de referencia. Entre las razones que van a contribuir a que los alumnos/as consideren que vale la pena aprender, está el crear sentimientos de valía, autoestima y relaciones de pertenencia y participación en su grupo-clase y en el centro escolar. Sin dichos sentimientos, se desarrolla en determinados alumnos/as sentimientos y situaciones de fracaso reiterado, aislamiento, marginación o de exclusión. Por tanto, la participación debe tener una importancia específica para el desarrollo de una educación inclusiva, para mejorar las emociones y las relaciones en la vida escolar.

Dentro de nuestro sistema educativo, no todos los niños y niñas son iguales. Hay algunos, que tienen mayor riesgo que otros de tener no tener un sentimiento de pertenencia a ningún grupo, como por ejemplo niños/as de otros países, niños/as con discapacidades o niños/as pertenecientes a minorías étnicas. Son ellos, y no los niños que se sienten incluidos dentro del sistema, los que realmente nos muestran las limitaciones y carencias que posee nuestro sistema educativo, y solamente a través de la voluntad y de la innovación, se pueden eliminar todas las barreras que estos niños/as tienen en su día a día.

Algunos de los problemas más importantes existentes en nuestro sistema educativo, y que limita en demasía la educación inclusiva, son:

- El condicionamiento a la baja de las expectativas del profesorado y familias por efecto del proceso de etiquetaje.

- El encasillamiento de las actuaciones didácticas.

- La limitación de oportunidades, que finalmente terminan padeciendo los alumnos/as con necesidades educativas especiales.

- El refuerzo de la idea de que la educación de este alumnado es una cuestión fundamentalmente de más recursos.

- La segregación escolar y la invisibilidad de los afectados.

- El mantenimiento del statu quo.

Por tanto, deberá ser labor de todos, terminar con estos encasillamientos, etiquetajes e ideas que hacen perpetuar la no inclusión de muchos niños y niñas. Además, en estos tiempos de crisis, los recortes no hacen más que ayudar todavía más a eliminar posibilidades, sobre todo de los niños/as con necesidades educativas especiales que precisan de ayudas para obtener una educación con garantías, que les garanticen un futuro.