Atención a la Diversidad


Atención a la Diversidad


Dentro de los centros educativos, el aula es el espacio interactivo en el que deben tomar forma los procesos de enseñanza-aprendizaje. Pero debemos tener en cuenta, que cada alumno/a posee su ritmo de aprendizaje, y que no todos los niños/as son iguales a la hora de aprender, ni poseen las mismas capacidades intelectuales o las mismas habilidades sociales. Por tanto, queda claro pues, que la necesidad por parte de los docentes de conocer a sus alumnos/as es imperativa, para su correcto desarrollo a nivel intelectual y social. Debemos así pues, tanto los docentes como los orientadores y asesores psicopedagogos, entender cómo aprenden, tanto desde el punto de vista cognitivo (estilos de aprendizaje, conocimientos previos, etc.) como desde el punto de vista afectivo y social (seguridad en sí mismos/as, motivación, actitudes, habilidades sociales, etc.); para conocer en profundidad a los alumnos/as y ajustar las ayudas según cada niño o niña.

De este modo, resulta imprescindible adoptar formas de enseñanza que promuevan las mismas oportunidades para todos los niños/as. Realizar planes de trabajo, permite ritmos de aprendizaje más individualizados, formas distintas de afrontar una misma tarea y grados de aprendizaje diversos. Para esto, es importante que las tareas puedan resolverse desde diferentes niveles de logo, o sea, que puedan solucionarse partiendo de los diferentes niveles que pueden tener los niños/as, y sin embargo, poder todos efectuarlas. Por tanto, la efectuación de una enseñanza de calidad y una buena atención a la diversidad, debe comenzar eliminando todas las tareas repetitivas que puedan llevar a cabo los alumnos, tareas que automatizan el aprendizaje y eliminan por completo el razonamiento.

Otro modo de mejorar la atención a la diversidad, es promover las interacciones entre profesor-alumno y entre alumnos. Las clases en las que los docentes realizan auténticos monólogos no se ajustan a la diversidad en absoluto. Está demostrado con infinidad de estudios, que las tareas con aprendizajes cooperativos son mucho más eficientes y promueven aprendizajes más significativos, pues provocan el conflicto preciso para la reelaboración del conocimiento, favorecen la toma de conciencia y ayudan a ser más decidido teniendo que tomar decisiones.

Por otro lado, los materiales también son importantes para la diversidad. Los libros de texto, comunes para todos los alumnos/as, dificultan la ayuda pedagógica. Se deben de utilizar diversos y variados materiales, apoyándose en las nuevas tecnologías y en diferentes fuentes materiales para que todos los niños y niñas puedan aprender de diversas formas lo mismo, respetando así los ritmos y las formas de aprendizaje de cada alumno/a.

Sin embargo, el nivel que más controversia produce es la evaluación. Normalmente, en las escuelas se producen evaluaciones estandarizadas, rígidas y únicas, de modo que los niños/as se enfrentan normalmente a un solo examen por materia en tres meses. Es cierto que es una tarea complicada, pues realizar una evaluación que pueda acceder a los distintos grados de aprendizaje es difícil, pero no imposible. Mediante una evaluación continua, los docentes podrán comprobar como los niños y niñas van desarrollando su aprendizaje de forma mucho más exitosa, retroalimentándolo durante todo el curso.

Por último, está un factor determinante en el grado de aprendizaje de los alumnos/as: la motivación. Uno aprende cuando se siente capaz para hacerlo. Inculcar la motivación por aprender, es una tarea realmente costosa y que requiere mucho trabajo para los docentes, pero es imprescindible. Atribuir sentido al aprendizaje, viviendo el mismo como un reto estimulante que exige un esfuerzo para llegar a una meta, es la clave para que se enfrenten al aprendizaje con mayor seguridad y motivación.