La elección de ser docente

En este blog se va a tratar de sintetizar todas las ideas principales que se expusieron en el aula en base a la técnica del seminario con relación al artículo de Gutiérrez, L. y Martínez Pérez, S. (2013). La elección de ser docente. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp.22-25. Este texto se basa en el análisis de las razones principales de la elección de la profesión de maestro en educación infantil y primaria, desde diferentes perspectivas. Así mismo, en el aula, contamos con la exposición de una compañera que estudió dicha carrera, elección que ella definía una vocación desde pequeña, lo cual creo que nos ayuda a ver la realidad y darnos cuenta de que cada situación es personal, pero hay ciertos puntos en común que este texto trata de sintetizar.

En los últimos años resulta muy llamativo el mantenimiento de un aumento de los estudiantes que deciden cursar la carrera de magisterio, así como las facultades que ofrecen esta titulación. Esto llama la atención en una época de crisis como la actual, en constante cambios y recortes sobre todo en el terreno educativo, que generan una alta inestabilidad en la función e identidad docente (lo que de manera externa podría hacer pensar que reduciría la demanda de esta titulación por parte de la sociedad, al ser una profesión tan inestable). Todo esto se debe a que la elección de ser docente en Infantil y Primaria viene motivada por cuestiones ajenas a la estabilidad laboral, de sueldos, de medios, de ámbitos de trabajo, etc.

 

Una de las principales motivaciones que se encuentran en cuanto a la elección de la profesión es la llamada vocación. En este caso, desde la antigüedad se relaciona esta vocación con una idea de llamada "divina" (comparada con la profesión de sacerdote y las motivaciones internas de sacrificio en relación a su elección), es decir, esta elección se realiza en base a una vocación interior, relacionada con los proyectos personales y las implicaciones de cada persona. En este caso, el autor destaca la relación de esta vocación con los sacrificios, los compromisos personales y los principios que rigen esta elección. Todo esto, suele ser compartido por la imagen social (no siempre de manera tan extrema, pero sí que se comparte la idea de que los docentes deben ser profesionales que se sientan “llamados a esta labor”).

Pero sin embargo, y a raíz de las realidades diversas en torno a la elección de esta profesión, hay que plantearse en la actualidad una visión de vocación más adaptada a nuestros tiempos y relacionada con la protesta, con la búsqueda de una sociedad mejor (que se basa en iniciarla desde las más tempranas edades), así como con la realización de las personas que eligen esta profesión.

Hay que destacar que en muchos casos cuando se presenta esta vocación suele ir unida a un discurso de “querer ser maestro/a” desde pequeños, siendo esta vocación algo que acompaña a la persona durante mucho tiempo. Sin embargo, no por ello hay que desprestigiar ni dejar de lado a las personas que descubrieron esta vocación tras estudiar o ejercer otras profesiones. En este caso, existen muchas personas que tras descubrir que ciertas áreas no eran lo suyo, por frustraciones o sensaciones de necesitar algo más, deciden dedicarse a la profesión docente, desde la perspectiva de una “vocación tardía”.  Estas personas suelen manifestar los mismos sentimientos hacia la profesión que los que la tenían de pequeños, solo que normalmente tras algún acontecimiento deciden reconducir sus profesiones hacia esta, por su vocación, pero por medio de una decisión en ocasiones más adulta y reflexiva que los primeros.

 

Pero este no es el único caso de elecciones de esta profesión. Suele estar muy presente en muchas de las elecciones de esta profesión un Otro, una persona que ha marcado significativamente a los sujetos que después eligen esta profesión. En este caso pueden ser familiares (existen linajes de generaciones de docentes que parecen destinados a seguir el curso de los ancestros) y docentes que supusieron un apoyo, en mayores medidas. Pero en este apartado cabe analizar el caso contrario, la de docentes “frustrados” que existirán, y que no han seleccionado esta profesión por culpa de las ideas que socialmente se intentan imponer en ocasiones por ciertos sectores (trabajo demasiado fácil, desprestigio de la profesión, falta de valoración social…).

Todo esto refleja la necesidad imperante de que a los alumnos/as no solo se les prepare en conocimientos, si no que se les forme para ser personas responsables con sus decisiones y que sepan dejar a un lado ciertas cuestiones a la hora de elegir su futuro. Todo esto es parte de mi opinión, ya que creo que en muchos casos (como mi propia experiencia) el apoyo en casa y lo que se involucre tu familia en ayudarte en este tema es lo que realmente te hace tener “claro” cuál será la profesión, o por lo menos los estudios que debes seguir obteniendo, en relación a tu personalidad, intereses y vocaciones (y en ocasiones, por desgracia, en relación a las cuestiones personales y económicas de cada persona, que por culpa de este sistema educativo tan injusto no permite siempre estudiar a cada uno lo que necesita para llegar a la meta ideal que todos nos hemos formado alguna vez en la cabeza de nuestro futuro).

 

Por último, en el texto se plantea una de las cuestiones comunes a muchos docentes: “me gusta los niños”, es decir, una pasión por el trabajo con niños directamente y por la gratificación que como docente obtienes con los resultados de este trabajo. Sin embargo, esta afirmación no siempre parte de una reflexión adecuada, ya que ni todos los niños son iguales, ni siempre te vas a encontrar a los niños en las situaciones que te gustarían o, incluso, que los niños que peor seas capaz de llevar van a ser a los que más atención les tengas que dedicar. Por ello, esta afirmación no debe ser el único recurso que se emplee para la elección de la profesión como maestro, pero sí que no se debe dejar de lado, ya que según los autores es un denominador común en casi todos los maestros/as.

 

En todo el texto, a pesar de las generalizaciones que se hacen al agrupar en diferentes motivos las elecciones de dicha profesión, no se trata de reducir este acto. Siempre hay que tener en cuenta las situaciones y motivaciones personales de cada una de las personas que eligen dedicarse a esta profesión, ya que en cada una de esas experiencias vamos a encontrar algo que sea representativo y que cree una imagen diferente de por qué esta elección.


A modo de conclusión personal y externa a lo dicho en el texto me gustaría aportar una reflexión. En este caso, en relación a la temática trabajada, cabe analizar un punto que no se trata en el texto, la situación real que se sufre en el sistema universitario en cuanto a la elección de cursar los estudios de magisterio. No hay que olvidar que en España uno de los principales motivos de la elección de una carrera es la nota de corte resultante de los dos últimos años de instituto y el examen de selectividad, la cual va a determinar tus posibilidades de acceso a ciertas titulaciones.

En este caso, sumado a la realidad de los exámenes de selectividad, no hay que obviar que las facultades de magisterio suelen tener las notas más bajas de acceso y la valoración social en el plano educativo de ser de las carreras "fáciles". Todos conocemos multitud de parodias que, sobre todo en las redes sociales, se suelen realizar sobre los estudiantes de magisterio, aludiendo muchas veces a que solo se dedican a pintar, recortar, etc., y que realmente no estudian mucho temario, ni muy complicado. Todo esto, no hace más que minusvalorar la imagen de los docentes (que como vimos en otros blogs es algo muy común por los altos cargos y los representantes sociales), dar la sensación a los estudiantes de que esa carrera es excesivamente sencilla y poco exigente, ya que la labor que se lleva a cabo una vez realizada es muy sencilla.

Así mismo, y tras lo visto en este artículo, al ser la profesión docente una labor tan relacionada con la vocación y las implicaciones interiores, debería realizarse una selección que no fuera únicamente enfocada a medir cuantitativamente los resultados de ciertas pruebas o evaluaciones externas durante los años de instituto y con temarios muchas veces que no tienen que ver con dichas motivaciones. Deberíamos plantearnos un nuevo concepto en la elección de las carreras, así como la preparación al alumnado para seleccionar las mismas (para crear una generación responsable con su elección y que seleccione su formación en relación a su vocación, intereses y motivaciones).

 

 

 

Bibliografía:

Gutiérrez, L. y Martínez Pérez, S. (2013). La elección de ser docente. En Cuadernos de Pedagogía, nº436, pp.22-25.