Creando comunidades de aprendizaje


Creando comunidades de aprendizaje


Escuela + familia

Antes de nada, es preciso indicar de qué estoy hablando cuando hago referencia a las comunidades de aprendizaje, por lo que comenzaré con una aproximación terminológica. El concepto de Comunidad de Aprendizaje, lo menciona Valls (2002) como “un proyecto de transformación social y cultural de un centro educativo y de su entorno para conseguir una sociedad de la información para todas las personas, basada en el aprendizaje dialógico, mediante una educación participativa de la comunidad, que se concreta en todos sus espacios, incluido el aula”. Pero, ¿qué influencias tiene este concepto? ¿en qué autores se ha inspirado el mismo? Pues bien, este concepto se apoya y ha sido influenciado por las aportaciones teóricas de Vigotsky (1979) y su concepción del aprendizaje como proceso de mediación social y cultural; por la teoría de la modernización reflexiva de Beck (1998) que defiende el papel del diálogo y del discurso como forma de racionalizar y consensuar nuestras interacciones; y en las sugerencias de Freire (1997) cuando concibe la educación como un proceso de liberación personal e igualación social.

Pasemos a hablar ahora, sobre los principios que integran las Comunidades de Aprendizaje. El primero es la participación de todos los sectores de la comunidad. Se parte de que el aprendizaje escolar no es labor exclusiva de los y las docentes, sino que es labor de todos los agentes educativos: profesorado, familia, instituciones, alumnos/as, etc.

En segundo lugar, nos encontramos con la centralidad en el aprendizaje. Uno de los principios determinantes en las Comunidades de Aprendizaje es alcanzar el máximo nivel de desarrollo de las competencias de los niños y niñas, sin asumir que las desigualdades de partida puedan suponer un hándicap para el desarrollo de las y los mismos. De este modo, la finalidad última de las CA (Comunidades de Aprendizaje) es apostar por el máximo nivel de logro en la consecución de las metas del alumnado.

El tercer principio son las expectativas positivas. El éxito académico, la autoeficacia y la motivación de logro son caras de una misma moneda. Se debe tener confianza en el potencial de los niños y niñas, y en su educación para desarrollar al máximo sus capacidades. Para mí, además de esto, se debería además hacer ver a los niños y niñas que con esfuerzo y motivación serán capaces de conseguir todo lo que se propongan, motivándolos para que ellos y ellas sean los que se pongan sus propias metas.

El progreso permanente en las CA es imprescindible. Se deberá realizar una valoración continuada y sistemática de los avances y dificultades que se experimentan en su puesta en marcha.

Será imprescindible por otro lado, un aprendizaje dialógico a través de las interacciones, en un diálogo en el que diferentes profesionales aportan argumentos en condiciones simétricas, utilizando la argumentación racional y fundamentada como mecanismo de conquista de la verdad. Pero ¿por qué es imprescindible este tipo de aprendizaje? La razón es bien simple: el aprendizaje depende principalmente de las interacciones positivas entre las personas, a través de un diálogo igualitario.

En sexto lugar, se encuentra la inteligencia cultural. Este es un concepto que promueve un modelo de aprendizaje en el que cada miembro de la comunidad educativa aporta su propia cultura y los y las docentes se sitúan en la cultura de los alumnos/as desde una visión positiva de sus capacidades. ¿Qué se promueve aquí? Pues que cada persona aporte sus habilidades y conocimientos, consiguiendo un enriquecimiento pleno a nivel comunitario.

A continuación, analizamos la transformación en las CA. Se trata de transformar la forma de ver el mundo del alumnado, pasando de una forma pasiva a analizar su entorno sociocultural con ojo crítico.

En penúltimo lugar está la creación de sentido. Significa identificarse personalmente con una escuela deseada, evitando la incorporación a un proyecto educativo ya planificado y diseñado externamente. Las CA dan la posibilidad de participar en decisiones importantes sobre los medios, los fines y los principios básicos de la escuela.

Para finalizar, existe un último principio: la solidaridad. La escuela se presenta como un contexto democrático para convivir y recrear aprendizajes construidos colectivamente.

Por tanto, la correcta interrelación de todos estos principios es fundamental para que las Comunidades de Aprendizaje funcionen adecuadamente. Se entiende la escuela como una institución abierta a su medio, permeable a los acontecimientos que ocurren en su entorno. Además, las CA intentan organizar la escuela aprovechando todos y cada uno de los recursos existentes, promoviendo el éxito de todos los niños y niñas, independientemente de su condición social, económica, étnica o sexual.

Es un compromiso de todos y cada uno de nosotros/as, crear verdaderas comunidades educativas donde haya una implicación real a través del apoyo de todos los agentes, sintiendo de esta forma que somos parte de la escuela, que no es cuestión del profesorado, que las familias también forman parte. ¿Qué hay más deseable que sentir que los fracasos y también los tan ansiados logros educativos son de todos, que los hemos construido juntos?