Finalidad del informe PISA

 

Reflexiones acerca del informe PISA a raíz de los artículos aportados por nuestra profesora. Me gustaría centrarme en el primero y el que más me ha inspirado, que es el de Francisco Imbernón ¿Qué hay de nuevo en el informe PISA con datos del 2012? publicado en el diario El País el 3 de diciembre de 2013.

 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/03/actualidad/1386076725_569598.html

            El artículo comienza con una alusión de Imbernón a la cita de Einstein “No todo lo que cuenta, se puede contar. Y no todo lo que se puede contar, cuenta”, evocada por el comienzo del informe PISA “Lo que no se mide, no existe”. Me ha parecido muy importante señalar este hecho ya que, todos aquellos relacionados con el ámbito educativo saben que la enseñanza y el aprendizaje es mucho más que aquello que se puede medir en una prueba.

            Otro aspecto que me ha llamado la atención son las referencias a “alumnos excelentes” que, como en este artículo, surgen al analizar los resultados de este informe. Pero, ¿qué es la excelencia? ¿Acaso se puede medir? Y, si se puede medir, ¿a que se refieren con excelencia?, ¿a la máxima nota en una prueba concreta o en todas las materias? Por el contrario, en los últimos a penas se ha mencionado el alto nivel de equidad de nuestro sistema educativo.

            Desde mi punto de vista, parece que se está perdiendo la perspectiva de la utilidad real de informes como el elaborado por la OCDE. Sobre todas las cosas, considero que la equidad es la mejor estrategia para abrir la puerta a la excelencia; ofrecer los recursos necesarios para que cada persona pueda desarrollar sus capacidades y habilidades en aquello que les motiva o interesa. Es importante destacar que la educación no puede contemplar todos los ámbitos en los que podría interesarse un individuo; ni tampoco un individuo puede dominar todos los ámbitos de forma perfecta. No debemos olvidar que el conocimiento se encuentra en un desarrollo y crecimiento constante, sobretodo en la sociedad actual de la tecnología y la comunicación. Es ahora cuando la figura de Einstein puede retomarse como ejemplo de esta reflexión: uno de los científicos más destacables de la historia del que se tiene constancia que no fue, ni mucho menos, el paradigma de la excelencia. De hecho, se dice de él que tuvo un desarrollo tardío e incluso suspendió la prueba de acceso a la Escuela Politécnica Federal de Zúrich[1].

            Por este motivo no puedo coincidir más con el autor cuando dice que “[...] el informe PISA es un referente para reflexionar sobre algunos aspectos del Sistema Educativo pero no para evaluar el Sistema Educativo en su conjunto, ya que miden lo que se puede medir con papel y lápiz y no todas las capacidades, y eso no es la educación de las personas y menos para hacer un ranking entre países [...]” Imbernón, F., “¿Qué hay de nuevo en el informe PISA con datos del 2012” El País versión digital, 3-diciembre-2013.

            Con esto no quiero dar a entender que el informe PISA carezca de utilidad, sino que un análisis apropiado del mismo podría dar paso a la reflexión y al diálogo para la mejora de la educación. Para ampliar información sobre el informe PISA (¿qué es?, ¿qué mide? o ¿cómo se leen los resultados?) la noticia de El País que se presenta a continuación es de gran utlilidad:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/11/28/actualidad/1290898801_850215.html

            Como el tema que ocupa esta entrada ha despertado enormemente mi interés, he consultado más artículos sobre el informe PISA. Parece ser que existen múltiples críticas de diferentes expertos que ponen en duda la estabilidad de esta prueba:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/02/actualidad/1386015253_408055.html

            Una de estas críticas se refiere al trato “torticero” que reciben los resultados del informe; lecturas que no reflejan los matices existentes en unos datos estadísticos. Un ejemplo que ilustra esta crítica, podría ser la última propuesta de  ley educativa. Como es habitual en nuestro panorama educativo, los sucesivos gobiernos hacen uso de  informes como el PISA para respaldar sus cambios educativos. Si retomamos el preámbulo de la LOMCE, que podréis consultar en este enlace a mis archivos http://stellae.usc.es/red/file/view/56610/prembulo-anteproyecto-lomce se puede leer lo siguiente:

“[…] el sistema actual no permite progresar hacia una mejora de los resultados, como ponen en evidencia los pobres resultados obtenidos por los alumnos españoles en las pruebas de evaluación internacionales como PISA, las elevadas tasas de abandono temprano de la educación y la formación y el reducido número de estudiantes que alcanza la excelencia”. (Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa. p.1).

            Con estas reflexiones acerca del informe PISA, me gustaría mostrar la ambigüedad y diversidad de conclusiones que se pueden extraer; debemos ser muy prudentes a la hora de analizar los resultados y no convertirlos tan sólo en la nota del sistema educativo de un país. Es importante recordar que las pruebas de este informe sitúan a los alumnos en función de su nivel de competencia en unas áreas determinadas, el promedio de las puntuaciones de todos los alumnos/as evaluados conforman la nota del país al que pertenecen. Se miden las competencias de los alumnos en determinadas áreas para comparar qué sistemas han sido más eficaces a la hora de trabajar dichas competencias. En ningún caso se evalúan los planes de estudio, los contenidos que se trabajan, el nivel de preparación de los profesionales involucrados, etc.

            Por último y a modo de conclusión, citaré lo que la propia OCDE dice sobre el significado de las evaluaciones PISA (que podéis consultar en el último enlace), ya que además es muy similar a lo que he intentado retratar con esta entrada: “[...] Cualquier evaluación de las habilidades de las personas, si se trata de un examen de la escuela secundaria, un examen de conducir o una evaluación basada en muestras internacionales como PISA, tendrá cierta incertidumbre ya que los resultados dependen de las tareas que se eligen para la evaluación, de variaciones de las formas en que se aplicó la prueba, el hecho de que la evaluación se basa en muestras o incluso de la disposición de la persona que se examina. Así que el objetivo de PISA no es eliminar la incertidumbre, sino el diseño de instrumentos que permitan comparaciones sólidas de la eficacia de los sistemas educativos” (citado en Aunión, J., A., Las tripas del informe. El País, 3 de diciembre de 2013).