MICRORELATO. Mi experiencia ante las culturas de colaboración.

La experiencia más cercana con respecto a la orientación y al asesoramiento en educación que he vivido ha sido durante el prácticum realizado en el Departamento de Orientación (D.O.) del C.E.I.P. “O Grupo” de Ribeira, el que considero mi colegio. Aunque podría hablar de las culturas de colaboración de otras instituciones, voy a centrarme en esta. 

Está formado por 300 alumnos, 12 unidades y con un D.O. formado por las profesoras de PT y AL, coordinadoras de los ciclos de primaria e infantil, secretario – jefe del departamento (que es la misma persona).

La jefa de estudios participa por decisión unánime en las reuniones de la Comisión de Coordinación Pedagógica (C.C.P.), aunque la normativa no lo exige, al igual que todas las docentes implicadas en el apoyo a niños con NEAE y no sólo una representante. El Director también asistió a dicha comisión. Se me ha permitido estar presente en la CCP, que se celebra quincenalmente, y en una reunión del D.O. que se celebra mensualmente.

A mi parecer esta participación camina hacia una cultura de colaboración, dónde personas que trabajan juntas y que tiene cargos de responsabilidad, lo exija la normativa o no, se reúnen, debaten, deciden, escuchan… para llegar a un consenso y trabajar en la misma línea. Además, cómo he podido leer en el artículo de Fernández Tilve y Malvar, el hecho de tener un tiempo y un lugar establecido para estas comisiones o reuniones, por ejemplo, contribuye al beneficio de la colaboración.

A partir de la CCP, surge entre las compañeras de PT y entre las coordinadoras de ciclo de primaria y de infantil, otra reunión entre ellas para poner en común distintos aspectos de su área, para transmitir a las no presentes el objeto final de la CCP y consensuar, en este caso, la reformulación del proyecto educativo. Estas pequeñas reuniones podemos relacionarlas con las pequeñas comunidades de profesores que señalaba A. Hargreaves (1996).

De igual modo, las coordinadoras llevan la voz de las demás docente a la CCP. Con la lectura de actas de la sesión anterior, supe que se habían tratado y puesto en común los aspectos que contendrían el Plan de Acción Tutorial, debate sobre el Proyecto Educativo, Plan Lector, dónde cada ciclo decide conjuntamente el horario de las sesiones, entre otras.

Este hecho a mi me parece que camina hacia la colaboración, pues en el momento que se reúnen para debatir sobre cómo van a hacer los planes y proyectos del centro, cómo se van a dividir las funciones, horarios y tareas que cada uno va a desempeñar, tienen hora y lugar más o menos establecidos para reunirse… incluso me arriesgaría a decir que ES colaboración.

Al igual ocurre con el D.O., he podido observar que el diálogo entre el orientador y las maestras fue constante a lo largo de mi estancia, bien sea en una clase o en el despacho, por ejemplo. Se consultan dudas, sospechas, se cuenta cómo se está siendo el seguimiento,  aunque después se haga por escrito o de manera más formal, y creo que estas relaciones también son favorables para la colaboración.

He podido presenciar una reunión de D.O. que se realizaba un mes después de la anterior, cómo estaba establecido. Se debate la aprobación del Plan del D.O., se consensua la detección de NEAE en Educación Infantil, ya que se considera necesario, se proponen temas para las charlas de los encuentros educativos con las familias, se consultan dudas y preocupaciones al orientador sobre casos concretos…

Todas estas conductas y actitudes, y todas las que se me quedan en el tintero por motivos de espacio, a mi me hacen pensar en que SÍ existe una Cultura de Colaboración, aunque quizás mejorable, no lo sé, en este centro y me siento muy orgullosa haber podido presenciarlo, por haber sido mi “cole” y por la experiencia que se me ha brindado y cómo se me ha acogido, ya que sé que por desgracia much@s compañer@s no tienen esa suerte en otras instituciones.

Silvia Álvarez Otero
3/5/2012