Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

La formación permanente como base de la educación de calidad

Las nuevas tecnologías en el siglo XXI han tomado el mando de la sociedad entrando en nuestras vidas con suma rapidez, haciéndose indispensables en nuestro día a día y, por consiguiente, desde el ámbito educativo, se considera que es necesario formar a los niños y niñas en contacto con ellas ya que les serán de gran utilidad para entrar en contacto con la realidad. Y os preguntareis, ¿a qué viene esto? Pues fácil, la mayor parte del cuerpo docente asocia formación permanente con nuevas tecnologías, pero La formación permanente no va única y exclusivamente dirigida a la formación en nuevas tecnologías sino que también abarca otros ámbitos muy variados y de gran importancia para el proceso de enseñanza-aprendizaje (metodologías, estrategias…). A través de esta formación permanente el docente irá adquiriendo nuevos conocimientos, recursos actualizados y técnicas diversas que tratarán de motivar al alumnado y, por consiguiente, que el propio docente se sienta realizado por la labor bien hecha.

Gracias a la actualización permanente el docente puede fomentar en su aula un aprendizaje colaborativo y una relación horizontal con su alumnado, involucrando a sus familias en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Aunque en relación a las familias, yo veo un punto de inflexión ya que en muchos casos éstas ejercen presión sobre el cuerpo docente a la hora de utilizar ciertos materiales didácticos como es el caso del libro de texto, “¿Si se lo hemos comprado porque no realizan sus actividades?”, dándole de esta manera más importancia al producto que al proceso.

Un ejemplo del éxito en educación lo podemos observar en Finlandia tal y como se refleja en esta noticia: http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-04-24/retrato-del-exito-una-jornada-cualquiera-en-un-colegio-publico-de-finlandia_119643/