C. Análisis reflexivo del proceso: Revisión

C. Análisis reflexivo del proceso

Última actualización de en Martín Fernández Pérez

Como dije anteriormente, el medio o soporte para que este proceso se pudiese efectuar ha sido la red Stellae. En esta red telemática debíamos plasmar todos nuestros aportes y elaboraciones acerca de la materia. Todo lo que habíamos recogido en las sesiones presenciales debíamos filtrarlo, analizarlo y reelaborarlo incorporando nuestra seña de identidad. Hacerlo nuestro.

Otro factor que me parece de especial importancia es la libertad de creación del alumno/a que será mediante la cual se origine el aprendizaje autotélico. Se nos posibilitaba la oportunidad de escoger un tema de nuestro interés para crear una reflexión acerca del mismo. Esto está ligado estrictamente con el ideal educativo de Ovide Decroly y sus Centros de Interés que a la vez se retroalimenta mediante la teoría conectivista de Siemens. Esto es así debido a la gran interacción nodal que surge en esta red social donde los niveles de feedback alcanzados entre los alumnos/as son gratamente sobresalientes permitiendo así un aprendizaje mucho más enriquecedor. Un aprendizaje, sobre todo, entre iguales. Se me viene a la cabeza otro insigne pedagogo del aprendizaje cooperativo, John Dewey.

Ya que he empezado a relacionar el cómo ha sido el proceso de aprendizaje de esta materia, continuaré finalizando con Ivan Illich. Uno de mis autores favoritos, sino el que más. Su teoría sobre las redes del saber se puede apreciar también en nuestro proceso de buena manera. Así, hemos estado constantemente interconectados con conocimientos provenientes de internet, de nuestros padres, amigos, profesores y libros para, posteriormente, posibilitar un aprendizaje recíproco mediante nuestras reflexiones en la plataforma Stellae.

De este modo, cada uno de nosotros ha publicado en su blog en función de sus intereses y conexiones. En mi caso, por ejemplo, el tipo de publicaciones estaba determinado por la influencia de mi entorno más próximo (PLE) y de nuevos menesteres que me llamaban la atención (softwares, noticias de interés, novedades, aplicaciones, etc).

El Campus Stellae ha servido como chispa para encender la llama de esos maltrechos cerebros que la institución educativa insiste en perpetuar. Desde que supimos que la evaluación sería continua y carente de prueba objetiva, las alarmas saltaron.

-          ¿Pero qué vamos a hacer?. Decía alguien en una de las primeras sesiones, abrumada por lo que le parecía una disparatada idea.

Fue en ese instante cuando quedó patente el miedo a pensar y reflexionar que se ve en aumento a medida que se avanza en el sistema educativo.

La profesora nos exigiría un proceso continuo en el que el centro del aprendizaje fuese el alumno. Madurez, responsabilidad, autonomía… ¡Socorro! ¡Qué cosas tan extrañas!

Apabullados por hablar en público. Síntoma evidente de una deficiente ética pedagógica y que responde a las teorías reproduccionistas aliadas con la perpetuación del poder que es, en este caso, el capital.

La gente se moría de miedo. Literalmente. Se echaba de menos uno de esos exámenes en donde los profesores nos pedían que escupiesemos y bomitásemos trozos de información sin relación entre sí. Pero las reglas, menos mal, iban a ser otras. Era el momento de tirarse a la piscina.

Sin duda, el Campus Stellae sirvió como “bote salvavidas”. No es lo mismo reflexionar a viva voz que en tu casa, con un borrador de Word en dónde tienes todo el tiempo del mundo para precisar cada palabra. De este modo, la red social inició la chispa que encendió la llama. El miedo era menor. Respiramos.

Además, el diseño de la red Social – al más puro estilo Facebook-, nos permitió aunar muchas sinergias debido al elevado grado de interacción que posibilita. Esto, a su vez, generó una retroalimentación entre todos los usuarios mediante los comentarios, los “me gusta” ( a los que le he dedicado una entrada exclusiva), los tweets, archivos y favoritos.  "Me gusta"

Todo este engranaje ha permitido un aprendizaje conjunto en donde los principales creadores del material didáctico eran los propios alumnos. Personalmente, se agradece como agua de mayo. Es una lástima que en nuestra carrera, en donde reinan los discursos rimbombantes llenos de flores, colorines y fuegos artificiales sobre renovación pedagógica, no existan más asignaturas en las que esa palabrería – todo se queda en el aire- se ponga en práctica. He de decir que me siento muy gratificado por que así fuese en esta materia. Como alumnos, hemos de luchar por que esto se extienda.

Teorías del aprendizaje