8. CONCLUSIONES

8. CONCLUSIONES

Última actualización de en Rosa Rodríguez

Finalmente decir que, a pesar de los problemas que pueda conllevar ser docente, del estrés, del malestar, del no reconocimiento social o simplemente de la frustración del día a día, cuando ves a tus alumnos aprobar o, mucho más, los ves convirtiéndose en lo que querían ser y sabes que tú formas parte de ese futuro, la gratificación llega sola.

Para ser docente hay que ser muy valiente pero también para ser formador de docentes o cualquier profesión que suponga luchar día a día con personas, pero si no entendemos esa lucha como algo malo, los días pueden ser mucho más bonitos, el estrés da paso al bienestar, la formación permanente permite innovar y usar otros recursos, y finalmente si estás contento con tu trabajo y con lo que haces, puedes trasmitírselo a tus alumnos de manera que se cree verdadero aprendizaje significativo y verdadera compenetración entre alumnos y profesores.

Como ya dije, enseñar es un arte y para mi uno de los más bonitos. Sin educación las sociedades no tendrían razón de ser ya que todo el mundo forma parte de un proceso de enseñanza-aprendizaje continuo, desde que aprendes que no puedes tocar la plancha porque está caliente hasta que le enseñas eso a tu hermano pequeño. Pero cuando la enseñanza se profesionaliza, se convierte en algo serio, entran las normas, el currículum, los contenidos, los recursos, las metodologías, los horarios…

Por eso yo pienso que no se debe dejar nunca de pensar que al margen de toda esa institucionalización enseñar debe ser como ese enseñar a tu hermano pequeño lo bueno y malo: más personal, individualizado y sobre todo, bonito y gratificante, que para esto está el arte: para disfrutarlo.

Con todo esto simplemente decir que aún queda mucha película por rodar, el casting sigue abierto, y el guión nunca debe dejar de modificarse.