Dani Pregal

Estudiante de toda ciencia y de ninguna en concreto

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3.4 Pequeño relato de ficción sobre las culturas profesionales

Se decidió por votación que el padrino de su promoción sería el señor Mario, que además se jubilaba ese año, leyó en voz alta el delegado de la promoción una clase que llegaba unida al fin de su singladura como estudiantes. Había pensado en hacer un homenaje grabando a sus compañeros, otros docentes, mencionando sus características como compañeros y ser humano.

 

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Se dirigió pues a los despachos de la universidad, donde escuchó una y otra vez las mismas historias:

-Es un profesor estupendo, aunque lo conocíamos poco personalmente, realmente en esta casa y en los tiempos que corren, cada uno tiene que labrarse su nombre, siempre quería hacer una cosa u otra en las reuniones de departamento, pero no tenían mucho éxito. No creas que no nos reunimos, lo que sucede es que lo hacemos en reuniones y juntas con muchos trámites a tratar, realmente no tratamos mucho personalmente y las juntas son algo obligatorio, ya sabes, no se crea el clima más adecuado para participar, pero bueno, en algún congreso si que hablamos… era muy decidido y capaz.

El delegado entendió que la cultura en la que se movía su maestro era una cultura Balcanizada, algo que había estudiado hacía poco, pero se enteró de que había sido profesor en un instituto de secundaria durante años, así que allí se fue cámara en ristre

-Bueno, aquí sabemos que era un gran maestro, aunque bueno, teníamos nuestros grupos debido a los cursos que nos asignaban, cuando más nos reuníamos era en las evaluaciones, todos los maestros hablando de los alumnos uno por uno, Mario luchaba mucho por que sus alumnos aprobaran con buena nota, pero constantemente teníamos que acatar las diferentes tareas que cambiaban mucho según los de arriba, y creo que eso le desilusionó un poco, además no era de mi departamento…

El delegado encontró muy triste el relato, pensó ser maestro en secundaria era el ejemplo perfecto de una cultura burócrata de trabajo, artificial. Pero no se detuvo y siguió adelante alentada por sabe que había trabajado formando a jóvenes en una escuela de idiomas

-Veras niño, aquí no tenemos mucho trato porque la mayoría tenemos otros trabajos y más que nada esto es un sobresueldo. Fue mi jefe pero bueno, yo estaba centrado en ser director y el finalmente se acabó marchando cuando le aumentaron el sueldo en el instituto, aquí se viene a que cada alumno aprenda inglés, alemán,…

“Pero serán egocéntricos”- pensó el muchacho, toda esa competencia parecía desmesurada, su trabajo era tan rutinario que ni siquiera se conocían bien. Primaba la cultura del individualismo. Cansado decidió no grabar más pero se acordó que en una clase el profesor mencionó que había sido maestro en una pequeña escuela en su pueblo, cuando aún era muy joven. Unos días después supo que varios de sus compañeros aún seguían dando clase allí. Y de nuevo emprendió su viaje.

-Mario, pues claro que nos acordamos, en esta escuela trabajábamos con niños con dificultades, niños que en otros pueblos habían sido tratados como tontos incurables. Pero cuando él llegó aquí, todos le acogimos porque nos enseñó mucho y diseñamos planes para trabajar con los niños, las ideas nos brotaban como madreselvas, éramos jóvenes y entre todos, unos cuantos maestros, conseguimos sacar adelante a aquellos niños, compartíamos amistad y valores, y celebramos durante mucho tiempo aquel éxito, pero la vida… nosotros seguimos aquí, y le invitamos todos los años a que venga a dar una charla a los nuevos, siempre le hacemos regalos, aquí se le quiere mucho, no como en la facultad…

El delegado grabó a sus viejos compañeros contando increíbles historias sobre cómo se inspiraron para ayudar a los niños, y lo mucho que se apoyaron en los momentos difíciles. Aquello si era una cultura de colaboración, lo que deseaba, y el día de su graduación el gran maestro se llevo el mejor de los recuerdos de aquella clase y de aquel niño, que supo encontrar a sus compañeros de verdad, aunque hubiera perdido la fe durante años, aquel día se dijo a sí mismo que escribiría libros sobre sus experiencias. Algunas lenguas dicen que aquel alumno, se llamaba Andy Hargreaves, pero nunca me lo he creído…