6. ¡Fin de la travesía!

La travesía llegó a su fin en el mismo puerto en el que comenzó y de la misma forma, con la ausencia de las patronas en el barco.

Este barco y todo lo que contenía me demostró que siempre se puede innovar y siempre hay que buscar la forma de motivar a los clientes. No es tarea fácil, muchas veces hemos subido a bordo con malas caras que en ocasiones reflejaban cansancio y en otras simplemente desgana.

Cuando llegué a casa, abrí la maleta y me encontré con que estaba llena, llena no sólo de conceptos relacionados con la tecnología educativa sino también de buenos momentos vividos con mis compañeros, de trabajo en grupo y de ganas de seguir por este camino.

Me di cuenta de que si en algún momento el motor del barco dejase de funcionar y tuviéramos que remar para avanzar sería fácil, fácil porque todos remaríamos en el mismo sentido y luchando por llegar a puerto para alcanzar los mismos objetivos.

Claro que hubo días en los que parecía que me iba a hundir como el Titanic, sin violinistas ni nada, pero justo en esos momentos aparecían diferentes compañeros de viaje para ofrecerme un salvavidas. Con muchos de esos compañeros compartí camarote en otras ocasiones, pero también tuve la oportunidad de contar con el apoyo de muchos otros compañeros que se encontraban en camarotes contiguos y que nunca había disfrutado de su presencia.

Ya desde mi casa con la maleta deshecha y cada concepto guardado en el armario, dispuesta a descansar después de esta aventura, me gustaría daros las gracias a TODOS, a todos y cada uno de los miembros de este crucero, desde clientes como yo hasta a la tripulación que ha mostrado en todo momento una actitud de apoyo ante cualquier problema que pudiera surgir.

Espero que como yo hayáis disfrutado, nos vemos en la próxima aventura que será el crucero “Multimedia y software educativo". No sé si estaremos todos, pero teniendo en cuenta que ese crucero ha tenido más publicidad que los de Pullmantur creo que viajaremos en él la gran mayoría.

¡Un saludo compañeros!