3. SEGUNDO PÉTALO. Funciones y herramientas de los/las asesores/as. Construcción del rol de asesor/a.

SEGUNDO PÉTALO. Funciones y herramientas de los/las asesores/as. Pétalo de rosa Construcción del rol de asesor/a.




   Siguiendo con algunas de las ideas esbozadas en la primera página, en esta segunda página (y con ella mi segundo pétalo) quisiera adentrarme un poco más en la construcción del rol de asesor/a, dando alguna pincelada más acerca de sus funciones y las herramientas con las que cuenta para realizarlas. Estas ideas comenzaron a surgir en la sesión del 10 de octubre, en donde habíamos realizado una puesta en común con el fin de compartir y debatir las respuestas dadas por los grupos a las diferentes cuestiones sobre el asesoramiento y que, como hemos visto, habían sido realizadas en grupo. En esta puesta en común se analizaron los aspectos convergentes de las diferentes definiciones dadas para el asesoramiento, palabras entre las que estaban el apoyo, la guía, la toma de decisiones, la orientación, la interacción,…de esta red de palabras me había surgido la idea de las “gotas de lluvia” (una de mis aportaciones en el blog), en donde las gotas vendrían a representar las funciones de los/las asesores/as, cayendo sobre un conjunto de profesionales que trabajan juntos, colaborando; entre los que se encontraría el/la asesor/a.

Asesorar. ¿Qué cosa es?

(Marta Vázquez Torre, 11 de octubre de 2012)

 

    En esta sesión, además de lo expuesto anteriormente, surgieron interesantes ideas relacionadas con la temática tratada en esta página. Rescato algunas de las fundamentales:

 -          El asesoramiento se puede entender como una actividad reactiva, pero también proactiva.

 -          El/la asesor/a debe anticiparse a las necesidades de mejora (idea de anticipación y, por tanto, carácter proactivo-preventivo).

 -          La intervención del asesor/a puede realizarse de forma directa, pero también indirecta.

 -          Las funciones de apoyo y ayuda como pilares básicos del asesoramiento.

 -          La tarea asesora supone una toma de decisiones continua.

 -          Un/a asesor/a es un/a profesional dirigido/a a “capacitar” a otro/a profesional para la mejor realización de su trabajo.

 -          “Intervenir con” en lugar de “intervenir sobre” (participación en los procesos de asesoramiento de los distintos miembros de la comunidad educativa).

 -          El diálogo se convierte en una estrategia fundamental para llevar a cabo la tarea asesora.

 -          Necesidad de que el/la asesor/a se convierte en líder. Se trataría de un liderazgo dirigido al bienestar.

 -          El/la asesor/a como profesional, lo que supone la necesidad de una formación específica.

    En la propia sesión del día 10 muestro esta relación de ideas de una forma más detallada, a medida que voy relacionando estas afirmaciones con información procedente del libro de Mª del Mar Rodríguez Romero, titulado: El asesoramiento en educación. Anexo, por tanto, la sesión de ese día:

Diario de campo. Sesión del 10 de octubre

    La construcción de la identidad del asesor/a había sido planteada en las sesiones como un proceso que se debe ir elaborando poco a poco y en el que intervienen diversos factores, tanto internos como externos, lo que nos conduce a hablar de múltiples personalidades del asesor/a, que se conforman en relación con un contexto, unas personas, circunstancias, situaciones, vivencias,…dando como resultado un/a asesor/a único/. Este planteamiento me había suscitado la búsqueda de información en este sentido, llevándome a un artículo de Jesús Domingo Segovia, titulado:”El asesoramiento a centros educativos, una cuestión de saber, poder e identidad”, del que recogía la siguiente idea:

   "Resulta difícil deslindar el asesoramiento de otros campos de influencia. De manera que es plenamente acertado, considerarla una práctica 'sui generis', que se va construyendo utilizando tanto el plano de la conceptualización, como en el ámbito del desarrollo, imágenes, modelos y prácticas tomadas de otras formas de actividad. Por esta razón hay que desvelar su personalidad procurando remitirnos a su campo específico, la educación, y mostrando sus contradicciones inherentes" (Jesús Domingo Segovia).

    De este mismo artículo había recogido otras ideas que seleccioné en un documento al que había titulado: “Identidad del asesor”, donde ponía de manifiesto las creencias del autor en cuanto a la consideración de la identidad del asesor/a como un proceso dinámico y activo que se va modificando en función de las circunstancias, el contexto y las propias personas que intervienen. Además, se señalaba el carácter constante de la búsqueda de esta identidad.

  Añado el documento en donde se expresa lo que anteriormente he mostrado, además de incorporar citas textuales de Jesús Domingo Segovia:

Identidad del asesor

(Marta Vázquez Torre, 4 de octubre de 2012).

   Seguí indagando sobre esta temática, lo que me condujo a Julián López Yáñez y su artículo: “Construir la relación de asesoramiento. Un enfoque institucional basado en la comunicación”, publicado en Profesorado. Revista de currículum y formación del profesorado, 2008. Es un artículo interesante porque en él, además de otras aportaciones, se nos presentan herramientas necesarias para ejercer la función asesora, destacando entre las mismas la comunicación por su carácter social y la no pertenencia a ninguno/a de los/las participantes. Presenta, pues, la comunicación como un proceso abierto y creativo, de construcción y deconstrucción de relaciones y conocimiento social, definiéndose finalmente como: “poner en común, compartir, participar de algo colectivo”. Sitúa al asesor/a como un/a mediador/a entre las relaciones comunicativas que se ponen en marcha entre diferentes profesionales del centro, siendo necesario que se muestre conocedor de las relaciones e interacciones que se establecen entre las diferentes partes y sujetos implicados. Desde esta perspectiva, una de las características que ha de reunir la actividad asesora sería la cautela.

  Además de esta idea de la comunicación como herramienta del asesor/a, se exponen otras opiniones reveladoras de la tarea asesora y sus características:

-          El/la asesor/a ha de ser conocedor del sistema del que participa, actuando desde la cercanía, pero también desde la lejanía (riqueza de perspectivas).

   En relación con esta afirmación había realizado el apunte de conectar al asesor/a con la figura del equilibrista. Justificaba la semejanza del siguiente modo: “El/a asesor/a debe tener la tranquilidad y cautela, necesarias para afrontar la situación sin perder el control ni la perspectiva del lugar que ocupa” (Marta Vázquez Torre).

-          El/a asesor/a ha de construir hipótesis acerca de las situaciones a las que se enfrenta, conviniendo que las revise permanentemente.

-          Los/las asesores/as deben reestructurar los problemas, lo que supone analizarlo de otro modo, enriqueciendo las posibilidades de solución.

-          Necesidad de que el/la asesor/a desaparezca una vez realizada la intervención.

   Quisiera finalizar estas reseñas compartiendo la conclusión que realizaba en este documento como punto final de los juicios del autor:

   “El artículo aporta detalles prácticos en lo que a la actividad comunicativa se refiere, situando al asesoramiento en una intervención de carácter colaborativo, basado en el diálogo, la comprensión, el conocimiento y observación de todos los puntos de vista, y en su desaparición como elemento clave de su éxito” (Marta Vázquez Torre).

Incluyo, finalmente, el documento publicado en su día en el blog:

Construir la relación de asesoramiento

(Marta Vázquez Torre, 18 de octubre de 2012).

   En esta página  he ido respondiendo a las cuestiones planteadas en su epígrafe, deseo resaltar la idea de la comunicación, del diálogo, del trabajo colaborativo como pilares de la actividad asesora, de manera que incluyo esta pintura que representa el énfasis de estas herramientas y funciones en la construcción de la identidad asesora.

La comunicación

(Autor: Julio César Álvarez)