8ª Etapa (O Cebreiro): La construcción de nuestro propio camino

8ª Etapa (O Cebreiro): La construcción de nuestro propio camino


A lo largo del Camino de Santiago, tendremos la oportunidad de observar multitud de actuaciones y conductas de personas y en situaciones muy diferentes… Desde el peregrino que ayuda al compañero, el alberguista que cierra las puertas al viajero, la anciana que coge  de la mano al peregrino o la niña que le escapa, encontramos diversidad de comportamientos y circunstancias que caracterizarán e  irán acompañándonos durante todo nuestro Camino.

Con algunas de estas actuaciones estaremos de acuerdo, otras las aborreceremos, unas serán novedosos para nosotros y otras comunes o  irrelevantes; sin embargo, todas ellos vislumbrarán una serie de costumbres, creencias y tradiciones que nos aportarán un conocimiento cultural y una apertura al mundo que jamás pudimos imaginar.

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Estoy segura que de todas ellas extraeremos algo positivo, puesto que algunas nos harán aprender nuevas cosas y otras nos permitirán entrever que existen multitud de posiciones e interpretaciones hacia una misma cosa, hecho o labor. Es la forma que cada uno tiene de vivir y de afrontar los problemas o las situaciones que le vayan surgiendo.

 

En este sentido, algo similar ocurre con el asesoramiento, ya que nos plantea diferentes papeles que el asesor/a puede asumir. Estos papeles se definen  en función de la relación que el profesional establezca con el resto de profesores/as del centro y con la comunidad educativa en general; y en función el enfoque curricular adoptado.

De esta manera, y siguiendo esta clasificación, distinguimos tres papeles fundamentales del asesor/a:

  • El asesor-reparador, desde la perspectiva del currículum como producto: es el encargado de tareas psicodiagnósticas, puntuales e individualizadas, que trata de “devolver” la normalidad a los alumnos con dificultades y así apoyar y lograr un buen desarrollo de los planes educativos prescritos. Consecuentemente, el profesorado y las familias interiorizan que las dificultades han de ser “solucionadas” por acciones externas, y de esta manera,  evaden su responsabilidad  y se ciñen a cuestiones meramente instructivas.  Adoptan una posición pasiva y receptiva, que dificulta su  implicación como agente activo y comprometido en las acciones educativas y en los procesos de reflexión colectiva. 
  • El asesor colaborador, desde la perspectiva del currículum como proceso: actúa como cooperador metodológico al servicio del curriculum desarrollado en su centro educativo. Propicia la implicación de todos los profesionales educativos, colaborando con sus colegas docentes y animando la participación de la comunidad educativa. Se desprende de la función diagnóstica y la transforma en una función de colaboración en cuanto a la atención integral del alumnado del centro.
  • El asesor dinamizador, desde la perspectiva del currículum como práctica,  eses un profesional cooperativo, crítico y dinamizador de los procesos de discusión, reflexión, evaluación, y reorientación que todo proceso educativo requiere. Ha de trabajar por capacitación de los miembros de la comunidad educativa y ha de tener en cuenta la sociedad y los demás agentes que les rodean. Consecuentemente, los profesionales en educación se vuelven experimentadores” y analistas críticos de sus prácticas cotidianas, se implicarán en un proyecto común,  y se responsabilizará de la educación integral del alumnado y  de otras tareas orientadoras como la tutoría.

 

Y ahora bien, ¿nosotros como peregrinos y futuros asesores/as de centros y profesoras qué papel o papeles podremos desempeñar?

Por un lado, si somos peregrinos autoritarios que nos gusta decidir y actuar por los demás; que no damos oportunidades al resto del grupo para opinar; y que seguramente resolvemos rápidamente  todos los problemas sin preguntar, nos encuadraremos dentro del rol de peregrino reparador.

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Por otro lado, si somos peregrinos que animamos al resto del grupo a participar en las decisiones que haya que tomar y que colaboramos abiertamente con nuestros compañeros de viaje en la resolución de problemas, nos incluiremos dentro del rol del peregrino colaborador.

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Y finalmente, si somos peregrinos que además de buscar la colaboración y la participación del grupo, nos esforzamos por capacitarlo, por darle  oportunidades para reflexionar y negociar; y que además, nos preocupamos por estar en sintonía con la naturaleza y con el resto de la sociedad; estaremos adoptando el rol del peregrino dinamizador, que al fin y al cabo será el rol que todo viajero ha de intentar adoptar.

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Sólo de esta forma, si elegimos convertirnos en peregrinos colaboradores y dinamizadores de la vida pedagógica de la comunidad, nuestro trabajo será útil y nuestro papel solicitado, reconocido y valorado. Sólo entonces, podremos comenzar a construir nuestro propio camino.