A. Érase una vez...

Esta es la historia de una persona pero en realidad es la historia de cada uno de nosotros. Todos hemos viajado, caminado, sumergido y explorado a lo largo de todas estas sesiones y clases. Cada uno buscábamos algo diferente y eso se ha reflejado en cada una de las entradas y aportaciones que hemos realizado a este blog, sin embargo, todos teníamos el mismo objetivo: construir nuestro conocimiento sobre la Tecnología educativa.

Sin embargo para mí todo esto ha supuesto una aventura. ¿Por qué? Me he percibido a mi misma en entornos desconocidos, con armas que no sabía utilizar, he adquirido nuevas habilidades y nuevos lenguajes que me han servido en el largo camino, superando conflictos para conseguir el objetivo. Pero a pesar de todo, aunque el objetivo está cumplido, el camino no se ha terminado, las aventuras nunca terminan, porque los objetivos van cambiando mientras se camina.

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Como en toda historia de aventuras, el comienzo es sencillo. Se percibe algo que se quiere conseguir: superar la asignatura adquiriendo competencias y demostrando, a lo largo del camino, unos conocimientos. Todo ello para conseguir el premio, un desenlace feliz. Sin embargo, ¿en esta historia hay final? Cuando ya llevaba algo del camino recorrido me he dado cuenta de una cosa: al igual que los entornos eLearning, esto no tiene un final porque es considerado como un medio. La aventura del aprendizaje es el medio y nunca tiene final, nunca vamos a dejar de aprender.

Aún en las primeras sesiones no me daba cuenta de lo que estaba ocurriendo, simplemente investigaba ciertas cosas que me llamaban la atención. Siempre buscaba algo por internet, pero no sabía muy bien el qué. Me sentía desorientada, como si no tuviese brújula ni mapa en mi aventura. Estaba en tensión, mirando artículos, intentando hacer reflexiones y argumentando mis ideas de la mejor forma posible, sin embargo, no encontraba un hilo conductor entre mis primeras entradas.

Echando la vista atrás me doy cuenta que en cuanto escuchaba la palabra “tecnología” saltaban alarmas y escuchaba atentamente sobre lo que se estaba hablando (ya fuese en la televisión, en la radio, en algún artículo…) y comenzaba a pensar qué podría decir sobre aquello. El error que cometía en las primeras entradas es que tenía poco o nada que ver sobre lo que estábamos hablando en clase. Supongo que estas primeras entradas son las más personales, pero son las que menos tienen que ver con las primeras sesiones. ¿Evolución? Las tecnologías nos cambian.

Estos son mis primeros pasos en la aventura, en la que poco a poco iba escogiendo un camino determinado en la búsqueda de aquello que quería encontrar.

Las historias son ejemplos de vida, que nos ayudan a desarrollarnos como personas. En las historias buscamos algo con lo que nos podamos identificar a fin de hacer dicha historia nuestra y sacar las mejores conclusiones posibles. Pues bien, gracias a esta aventura he podido conocerme mejor a mí misma. He reflexionado sobre mi entorno y sobre las influencias del mismo. Yo no soy la única que participa en mi historia, sino que hay otros personas que me han ayudado en la aventura…esas son las personas que configuran mi PLE, además de los compañeros de clase, los cuales he visitado en sus respectivos reinos (sus propios blogs), en busca de ayuda en los momentos de conflicto.

Además de los demás personajes, un protagonista necesita armas y herramientas para conseguir sus objetivos. Todo este tiempo las tenía muy cerca de mí, pero no me daba cuenta de su cercanía y posibilidades. A medida que la aventura ha ido avanzando he perfeccionado el manejo de ellas y he ganado experiencia, como aquel guerrero que lucha en un juego de RPG.imageimage

Mi "universo" PLE.

Esta es mi historia…aún no ha terminado, ¿te quedarás conmigo para saber qué pasará?